31 enero,2026 9:09 am

Plasman en texto e imagen la “paz etílica” del tradicional bar capitalino Las Coronitas

El poeta Ulber Sánchez y el fotógrafo José Luis de la Cruz presentan su libro Anfiteatro Las Coronitas en ese bar de Chilpancingo

Chilpancingo, Guerrero, 31 de enero de 2026. El poeta Ulber Sánchez y el fotoperiodista José Luis de la Cruz, registraron “la paz etílica” en el libro Anfiteatro Las Coronitas.

Ulber Sánchez se inspiró en la crónica del periodista de El Sur, Zacarías Cervantes, titulada “Parroquianos capitalinos abandonan por la contingencia el bar Las Coronitas”, que fue publicada el 25 de marzo de 2020 en este periódico, para crear lo que después de cinco años se transformó en el Anfiteatro Las Coronitas, un libro que contiene 39 poemas de su autoría y 11 fotografías de José Luis de la Cruz.

Los escritores Emiliano Aréstegui y Carlos Ortiz presentaron el libro la tarde de este viernes en la Coordinación 1221 del Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos en Guerrero (IEEJAG), ubicada en la calle Hidalgo, a un costado de la cantina fundada hace más de 40 años por Roberto Vargas Cárdenas. El libro fue editado por Emiliano Aréstegui y el también escritor René Rueda.

En la presentación, Ulber Sánchez agradeció el espacio al IEEJAG y contó que “para mí Las Coronitas representa un lugar muy especial, más allá de un centro recreativo”.

Consideró que el libro “tenía que suceder en algún momento, mi camino me iba a llevar a escribir sobre Las Coronitas”, pero fue la crónica de Zacarías Cervantes la que lo motivó a visitar la cantina y verla desde otra perspectiva.

De manera concreta, para el poeta esta cantina es un lugar donde “más allá de ir a menguar las penas u olvidarse de las cosas, es un lugar para compartir”, ya que ahí coinciden periodistas, escritores, artistas y trabajadores de distintas dependencias.

Terrible es el poema íntimo de Ulber Sánchez, da cuenta de una vez que fue rechazado por una mujer en Las Coronitas y los sentimientos que experimentó en medio de cervezas, extraños, música y humo de cigarro.

Por eso mismo, “era pertinente que el libro no se fuera así nada más” y por ello, invitó a José Luis de la Cruz, quien fue su compañero de clase en la Preparatoria 9 de la Universidad Autónoma de Guerrero, para que se involucrara desde la fotografía.

El fotoperiodista de El Sur, José Luis de la Cruz, consideró que Las Coronitas, más que una cantina, “es un refugio” y cuando Ulber Sánchez lo invitó a participar en el libro, primero, visitaban juntos el lugar, pero pronto se dio cuenta que necesitaba observar el lugar en solitario.

El fotoperiodista comenzó a visitar la cantina, prestando atención a los detalles, los clientes, la música, las situaciones y en una de esas veces, notó una flor de vainilla en la barra, alguien la dejó ahí, no supo por qué, pero capturó esa esencia en una fotografía que se convirtió en la portada del libro.

“A Las Coronitas entras y ocurre una magia, todo está relax, como si el tiempo no pasara”, expresó; además, la cantina tiene casi nula recepción de telefonía, por lo que es un espacio perfecto para desconectarse de la realidad.

Recordó que, como observador, percibió en Las Coronitas mucha melancolía y tristeza, principalmente porque a la cantina suelen ir mujeres, solas.

Consideró que estas situaciones ocurren porque la cantina “es un lugar seguro”, al que las mujeres pueden ir solas, sin que nadie las moleste.

Ulber Sánchez resumió que en Las Coronitas se experimenta lo que él llama, “la paz etílica” y dedicó el poema Don Roberto, anfitrión eterno a Roberto Vargas, “es una ceremonia al padre” que fundó esta cantina donde se acumulan las anécdotas.

Alina Navarrete Fernández

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