24 junio,2025 6:34 am

Poder, libertad y censura

TrynoMaldonado

METALES PESADOS

 

Tryno Maldonado

Aunque su obra crítica arraigada en un profundo pensamiento libertario está repleta de apologías a la libertad de expresión y se opone enfáticamente a la represión desde el poder, en un lejano 1939 Albert Camus escribió un urgente texto contra la censura durante la ocupación nazi en Francia. Este “Manifiesto por la libertad de prensa” de Camus para Le Soir Républicain, desde luego, fue censurado. Pero trayéndolo a nuestros días y a nuestro entorno resulta brutalmente pertinente y contemporáneo.
Sobre el periodismo y la verdad, Camus llegó a afirmar que sin libertad crítica no es posible la existencia de una verdadera democracia. Y, sin democracia, por tanto, no puede existir una libertad duradera. En un país como México, donde 172 periodistas han sido asesinados y muchos más silenciados en los últimos cinco lustros –según datos de la organización Artículo 19–, una revisión del pensamiento camuseano nos debería recordar la importancia del acceso a la información en la consolidación de sociedades más justas.
En el México de la autonombrada Cuarta Transformación, no obstante, los retrocesos cotidianos y los golpes en este rubro resultan cada vez más intolerables. En 2025 se han ido sumando los casos de comunicadores, medios e individuos que se han visto afectados en sus libertades por expresar o publicar ideas no afines al poder, por no alinearse con su narrativa nacional o simplemente por hacer ironía desde las redes sociales contra ese Gran Hermano orwelliano que aspira a ser la 4T.
Desde Artículo 19 se ha alertado esta misma semana de una escalada notoria de casos de censura ocurridos en un corto lapso. Aquí unos ejemplos:
El Tribunal Electoral de Tamaulipas impuso medidas de censura contra el periodista Héctor de Mauleón y el diario El Universal por una columna de opinión. Los procesos civiles y penales contra Hernán Gómez y la editorial Penguin Random House por la publicación de un libro aumentaron el acoso judicial para censurar información de interés público (incluso siendo Hernán afín al obradorismo). En el marco de la elección judicial, el medio digital Código Magenta denunció que la candidata a magistrada del Supremo Tribunal Electoral, Tania Contreras, intentó silenciarlo con una denuncia por supuestas calumnias y violencia política en razón de género. El Juzgado del Primer Distrito Judicial de Campeche ordenó al periódico Tribuna y a su ex director Jorge Luis González Valdez pagar 2 millones de pesos por el delito de “daño moral”; la gobernadora morenista Layda Sansores denució a González Valdez y su diario por el delito de incitación al odio, cuya pena incluye hasta dos años de prisión. Similares casos ocurrieron con el periodista Ángel Camarillo de Al Calor Político de Veracruz y el portal Sin Embargo, al que se le ordenó bajar una entrevista a una candidata a la Suprema Corte de Justicia. La diputada federal Diana Karina Barreras emprendió un juicio electoral contra la ciudadana identificada como Karla Estrella por “violencia política en razón de género” a causa de un tuit en la red social X; Karla Estrella recibió una sanción que, entre otras cosas, la obliga de manera humillante a ofrecer disculpas públicas a la legisladora durante 30 días y permanecer 18 meses en el Registro Nacional de Personas Sancionadas. Caso parecido al de la actriz Laisha Wilkins. Pero más notorio fue el intento de bajar contenidos del portal Aristegui Noticias relacionados con el caso TelevisaLeaks. Por no hablar de la Ley de Ciberseguridad conocida como Ley Censura impuesta ya en Puebla por el gobernador morenista Alejandro Armenta Mier.
Podemos estar o no de acuerdo en las posturas y líneas editoriales de algunos medios y comunicadores. Esto va más allá. Sobre la lucha permanente e irregateable por las libertades como horizonte, Camus nos recuerda que defender la libertad de prensa no es defender únicamente a periodistas en particular, sino reforzar el espacio de la defensa colectiva por el derecho de todas y de todos a construir una contranarrativa a la impuesta desde el poder. La escalada actual de intentos por implantar una mordaza social desde los gobiernos no hace sino reforzar lo obvio: que la libre información es un derecho colectivo por el que vale la pena luchar más allá de los casos individuales.
El terror no se impone sólo con balas, también con silencio. Desde el inicio de los gobiernos de la Cuarta Transformación en 2018, Artículo 19 ha registrado el asesinato de 46 periodistas en razón de su oficio. Los ataques a comunicadores buscan amedrentar a la colectividad en su conjunto. Y Camus denuncia que, no en vano, el miedo es la herramienta predilecta de los autoritarismos.
Es verdad que la prensa libre puede ser buena o mala. Pero sin libertad la prensa sólo puede ser mala. Ante la polarización mediática y la censura de los poderes fácticos, Camus ya advertía que, sin independencia del poder, todo simulacro de periodismo deviene en mera propaganda. En México, cada periodista silenciado por el poder equivale a una pregunta crítica menos en el futuro y la consolidación cada mañana de una narrativa de talante autoritario. ¿Es eso lo que queremos al malbaratar nuestras libertades? Porque es eso lo que hoy está en juego.