28 marzo,2018 6:36 pm

¿Es posible un boicot deportivo al Mundial de Rusia?

Texto y foto: DPA

Berlín, Alemania, 28 de marzo 2018. ¿Un Mundial de futbol sin Alemania, Francia y España? ¿Sin Inglaterra? El escenario de un boicot a Rusia 2018 sería, para la FIFA, de terror: enormes pérdidas económicas, conflictos con los patrocinadores y todo un golpe a la imagen de uno de los mayores eventos del deporte. Pero, ¿puede de veras ocurrir? Probablemente no.

El envenenamiento del ex espía Serguei Skripal y su hija en Reino Unido abrió una severa crisis entre Rusia y Occidente, que provocó la expulsión de más de 140 diplomáticos rusos de 26 países. Sin embargo, ni la propia Inglaterra está cerca de promover un sabotaje deportivo del torneo que arranca el 14 de junio en Moscú.

Si bien ni los miembros del Gobierno británico ni de la Casa Real viajarán al torneo, el equipo que dirige Gareth Southgate está lejos de la controversia. El ex jugador inglés afirmó que su único asunto es entrenar al conjunto que buscará un segundo título mundial. “Nada más es mi tarea”, dijo.

Así, ni Rusia ni la FIFA están cerca de afrontar consecuencias deportivas por la difícil relación del anfitrión con varios países de Occidente. Y aunque Francia, Alemania y España, entre otros, apoyaron a Londres en su reclamo al Kremlin, la prudencia reina entre los mandatarios y sus ministros.

Foto: El viceprimer ministro ruso Vitaly Mutko brinda una conferencia de prensa el 01/12/2017 en Moscú, Rusia.

“Los problemas políticos deben ser resueltos por la política y no por el deporte”, dijo por ejemplo Horst Seehofer, ministro del Interior y de Deportes alemán, al diario “Bild”. Un boicot, añadió Seehofer, sería una decisión autónoma de la selección alemana en la que su despacho no podría interferir, aun si lo quisiera. Los reglamentos de la FIFA prohíben expresamente las intervenciones políticas en las federaciones nacionales y prevén duras sanciones en estos casos.

Rusia, sin embargo, se encuentra cada vez más enfrentada a Occidente, tanto en lo político como lo militar y lo deportivo. Desde el escándalo de doping que provocó que los deportistas rusos participaran bajo bandera neutral en los recientes Juegos Olímpicos de invierno de Pyeongchang, hasta la anexión de la península de Crimea, en el oeste de Ucrania, en marzo de 2014, incluyendo la irrupción de las tropas rusas en el conflicto sirio y el reciente caso de Skripal.

“La Federación Alemana de Futbol (DFB) quiere el diálogo y no el boicot. Los puentes entre la gente deben superar las guerras de los poderosos”, dijo Reinhard Grindel, presidente de ese organismo, sobre las especulaciones de un boicot. “Los Juegos en Corea del Sur han mostrado más bien que el deporte puede funcionar para unir a la gente”, dijo Grindel.

En Francia un boicot tampoco está entre las posibilidades. Tampoco en Dinamarca, donde algunos políticos pidieron una acción pero no hay señales de que el Gobierno o la Casa Real quieran seguir ese camino. Islandia, de su lado, suspendió las conversaciones bilaterales de alto nivel con Rusia y señaló que no enviará representación oficial al Mundial. Todo es, sin embargo, en el ámbito político y diplomático.

También habrá discusiones al respecto en Australia, Japón y Polonia, aunque no se avista una solución distinta a la de la mayoría de países.

Desde el Gobierno del presidente Vladimir Putin tampoco dan crédito a la posibilidad de un boicot deportivo. La agencia estatal Ria Novosti recordó que la amenaza de sanciones existe desde que la polémica adjudicación de los Mundiales de 2018 y 2022 a Rusia y Qatar en diciembre de 2010. “Los llamados al boicot en el Reino Unido son sólo un último y desesperado acto”, indicó el medio.

Inglaterra tenía interés en organizar el Mundial 2018, pero fue derrotada por Rusia en una sesión del comité ejecutivo de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) que hasta el día de hoy sigue marcada por la polémica y las sospechas.

El actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha respaldado con firmeza la realización del evento en Rusia y no parece que vaya a cambiar de parecer a menos de tres meses del puntapié inicial. El año pasado, durante la Copa Confederaciones de Rusia, el directivo suizo se mostró muy a gusto junto a Putin. “Si así son los torneos problemáticos, pues ojalá que haya muchos torneos problemáticos, porque ha sido un gran éxito”, señaló Infantino entonces.

Ante las tensiones de los últimos días, la FIFA ratificó recientemente su plena confianza en que “los 32 seleccionados participantes y los fans de todo el mundo podrán disfrutar de un evento inolvidable”.

Que en el partido inaugural o en la final del Mundial no haya muchos políticos occidentales no parece ser un tema de preocupación para Putin. Ya en los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 inauguró el evento con poca compañía y ello no ha afectado en absoluto a su imagen en Rusia. Más bien, parece suceder lo contrario.