
Presentó su obra más reciente en las instalaciones del IEEJAG ante el público local. La novela, editada por Almuzara México, relata la historia de un dramaturgo que regresa a Acapulco para reencontrarse con sus padres, marcando así una de las paradas clave en su gira nacional iniciada a principios de 2026
Acapulco, Guerrero, 15 de mayo de 2026. La tarde ayer, el escritor Federico Vite presentó su más reciente novela, La rendición, en la coordinación de la Zona 1221 del Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos de Guerrero (IEEJAG) en Chilpancingo.
El libro, editado a finales del año anterior por Almuzara México y que se ha presentado en varias partes del país desde principios de este 2026, narra la vida de un dramaturgo que vuelve Acapulco a vivir con sus padres, para superar un duelo conyugal, pero luego de un cambio de domicilio tras una extorsión, descubre que la nueva casa, ubicada cerca de La Quebrada y playa Caleta, contiene espectros inquietantes y secretos ligados al crimen y la brujería.
Fue el también escritor Carlos Ortiz el encargado de acompañar al autor durante la presentación –que además se trasmitió por redes sociales– y quien destacó que Vite en esta novela transita del horror al terror, del miedo a la violencia palpable de una ciudad que hace mucho se ha acostumbrado a otro ritmo.
Esa otrora ciudad que era un lugar de descanso, de paz, de pronto se precipitó al vacío, lamentó afirmando que Vite –autor de un artículo semanal en El Sur– ha sido un espectador que ha venido contando las historias que suceden en el puerto, acerca de esa violencia del crimen que sufre una ciudad que vive bajo el miedo constante.
Así, y ante el público reunido al evento organizado por el colectivo cultural Tarántula Dormida de Chilpancingo, señaló que “La rendición funciona como una metáfora del dolor, del duelo, del olvido; (funciona como) un mirar al mundo y todas esas cosas que vamos perdiendo, que nos van quitando”.
Luego de señalar el juego de autoficción que el escritor desarrolla a lo largo de la novela, añadió que, efectivamente, hay mucho de Vite insertado en ella, desde reflexiones sobre el cine o la literatura, pasando por temas como la violencia, el desplazamiento por la propia violencia, el miedo, el encuentro con lo desconocido, lo extraño.
Y ante todo lo anterior, y sumando que en esta ocasión hay fantasmas en la historia, Carlos Ortiz afirmó sin dudar que La rendición podría inaugurar el gótico costeño o gótico acapulqueño, situación, un poco en broma, un poco serio, aceptó el propio Vite, quien recordó el génesis de la novela y lo ubicó allá por el 2018, en Acapulco.
Fue durante sus recorridos por la zona antigua del puerto, principalmente, donde La Quebrada y Caletilla, donde la Plaza de Toros y otros lugares como hoteles o casas y se daba cuenta de que muchos de esos lugares estaban ya vacíos, abandonados, y en medio de la violencia del momento, cuando se llegaron a contabilizar hasta de ocho personas muertas al día, que llegó la epifanía: “bueno, ¿y esa energía dónde queda?”
Y es ese escenario, el Acapulco viejo, abandonado, en desuso, el que permitió entre otras cosas el desarrollo de La rendición, cuyo personaje principal se somete a un encierro absoluto “que tiene que ver con una asfixia personal, emocional y social”, quedándole un recurso, que es la escritura en torno a los fantasmas que son muy realistas y que “se comportan como si estuvieran vivos en nuestra dimensión”.
Finalmente, Federico Vite resaltó que gusta de escribir sobre un Acapulco que ya no existe, ni existirá y que probablemente no queden más que sus libros como parte del testimonio y que asimismo, escribe con la mirada puesta no en torno la gente que va a visitar Acapulco, sino de los que viven ahí, que trabajan con ciertas carencias, con ciertas preocupaciones.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


