
Es el “corolario” de Trump a la Doctrina Monroe para consolidarse como “principal fuerza del hemisferio occidental”. Busca que los países de la región sean “razonablemente estables y bien gobernados para prevenir y desalentar la migración masiva” hacia su territorio, dice el documento
Madrid, España, 6 de diciembre de 2025. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional presentada ayer por la Casa Blanca –un documento que traza las líneas maestras de la política exterior de la Administración Trump– se marca como objetivo prioritario la “restauración de la predominancia” de Estados Unidos en Occidente; una defensa sin paliativos de la descripción de la Doctrina Monroe que el presidente norteamericano proclamó esta semana: “El pueblo estadunidense, y no los países extranjeros, ni las instituciones globalistas, será quien controle su propio destino en nuestro hemisferio”.
El documento titulado “Estrategia Nacional de Seguridad”, afirma que Trump está reviviendo la Doctrina Monroe del siglo XIX, cuando Estados Unidos consolidó su hegemonía frente a los europeos en América Latina, a la que consideraba su “patio trasero”.
En lo que llama la aplicación de un “Corolario Trump” a la doctrina, Estados Unidos buscaría acceso a recursos y ubicaciones estratégicas en América Latina y aseguraría que los países sean “razonablemente estables y bien gobernados para prevenir y desalentar la migración masiva” hacia su territorio, según información de AFP.
En ese sentido, advierte que negará a “competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales” en el hemisferio occidental.
Estados Unidos, a grandes rasgos, habla de una restitución de todas sus herramientas de ‘poder duro’, económico y militar, para conseguir este objetivo. El documento deja claro que Estados Unidos debe “reconsiderar” su presencia militar en el hemisferio mientras “priorizará su diplomacia comercial” a través de “las poderosas herramientas que son los aranceles y los acuerdos comerciales recíprocos”.
Washington resume su estrategia en dos términos: “Expandir y alistar”. “Alistaremos a nuestros aliados en el hemisferio para controlar la migración, detener el tráfico de drogas y fortalecer la estabilidad y la seguridad terrestre y marítima. Nos expandiremos cultivando y fortaleciendo nuevos socios, a la vez que reforzamos el atractivo de nuestra nación como socio económico y de seguridad predilecto del hemisferio”, señala el documento.
Aunque el documento otorga un peso primordial al hemisferio occidental, también aborda la nueva estrategia de Estados Unidos en el Indo-Pacífico, Oriente Próximo y África, a través de una iniciativa para “reequilibrar la relación económica con China”, la estabilización de la situación de seguridad en el caso del segundo escenario y la transición, en el caso africano, desde una relación centrada en la entrega de ayuda “y la difusión de ideas liberales” en el continente, hacia una enfocada al comercio y la economía.
Europa.- En el documento, Washington también critica duramente a los aliados europeos y señala que Estados Unidos respaldará a quienes se opongan a los valores promovidos por la Unión Europea, especialmente en materia de migración, según AFP.
El gobierno afirma que cultivará una “resistencia a la trayectoria actual de Europa” dentro de las propias naciones europeas. Alemania respondió rápidamente, diciendo que no necesita “consejos externos”.
El documento apunta la disminución de la participación de Europa en la economía global -que es en gran parte resultado del ascenso de China y otras potencias emergentes- y dijo: “Este declive económico está eclipsado por la perspectiva real y marcada de la desaparición de la civilización”.
“Si las tendencias actuales continúan, el continente será irreconocible en 20 años o menos”.
En momentos en que Trump busca poner fin a la guerra en Ucrania con un plan que sería favorable a Rusia, su gobierno acusa en el documento a los europeos de debilidad y afirma que Estados Unidos debería centrarse en «poner fin a la percepción, y prevenir la realidad, de la OTAN como una alianza en perpetua expansión».
China y Medio Oriente.- El texto añade que Estados Unidos también impediría que otras potencias dominen, pero precisó: “Esto no significa desperdiciar sangre y recursos para limitar la influencia de todas las grandes y medianas potencias del mundo”.
Sobre China, la estrategia reitera los llamados a una región Asia-Pacífico “libre y abierta”, pero se centra más en la competencia económica que supone el gigante asiático
Oriente Medio ya no es “la fuente potencial de catástrofes inminentes que solía ser”, sino que “más bien está emergiendo como un lugar de asociación, amistad e inversión”, afirma el documento, que afirma sin embargo que la seguridad de Israel sigue siendo una prioridad para Washington.
Afirma que la creciente autonomía energética significa que Estados Unidos no dependerá tanto del petróleo del Golfo Pérsico, y señala el debilitamiento de Irán en ataques de Estados Unidos e Israel.
Sobre África, pide una transición de un paradigma de ayuda extranjera a uno de inversión que permita aprovechar los recursos naturales y el “potencial económico latente” del continente. (Con información de Agencias).
Europa Press


