6 diciembre,2025 9:18 am

Relanza Tryno Maldonado Los demonios, un thriller de mineras que “vampirizan” igual donde sea que llegan

Como una “anti Babel” en el inframundo, define el autor a su novela en tres tomos, cuya promoción ha retomado tras una pausa. Es “una metáfora de la sangre, de un cuerpo, con el oro y la plata y el agua, al que le extraen todo hasta que lo dejan moribundo”, dice. Las mineras saquean a los pueblos, “se llevan toda la riqueza y la naturaleza también; no reparten nada”. En el universo cerrado que recrea a partir de su propia experiencia, un feminicidio detona la trama, que avanza entre trabajadores en labores extremas sometidos a mucha violencia, patrones gringos y marinos y narcos a su servicio

El Sur / Ciudad de México, 6 de diciembre de 2025. Tryno Maldonado regresa en busca de lectores para su más reciente novela que, si bien se empezó a cocinar hace más de una década, se sigue cociendo a fuego lento. Lentísimo. Primero, fue juntando los ingredientes, creó los personajes, le dio coherencia a una trama no lineal, añadió suspenso, intriga, y acomodó todo en forma de thriller antes de imprimir a mano –literalmente– los tres volúmenes que integran la obra. Luego, hace casi dos años, mientras él mismo ayudaba a coser las páginas y a encuadernar, había que promocionar esa primera edición artesanal en una plataforma donde conseguía patrocinadores que obtendrían el producto meses después de haberlo apartado. Y una vez entregados esos ejemplares, había que promover la venta en una de las plataformas de comercio electrónico más grande del mundo, donde la obra se puede comprar al gusto del cliente, en versión digital o impresa, con tapa blanda o dura.

En eso está. Pero no tiene prisa, entiende que Los demonios necesita tiempo, como quien desciende al averno y debe aprender a vivir ese destino de calor y oscuridad.

Ahora, su objetivo es acercar al público a un libro de dimensiones poco usuales, que dificilmente sería acogido por una editorial comercial o independiente, porque “es caro, técnicamente complejo de producir, de almacenar y de distribuir”, reconoce el autor de la celebrada Temporada de caza para el león negro (Anagrama, 2009) en entrevista con El Sur, medio donde publica su columna Metales pesados desde hace más de ocho años.

Trama en tres tomos, que suman unas mil páginas

En realidad, el germen de la historia que se cuenta en Los demonios tiene 20 años, si contamos desde el principio, cuando el joven Tryno –nacido en Zacatecas en 1977– trabajaba en una mina, hasta la fecha, cuando presentó por segunda vez su obra más ambiciosa, el pasado 21 de noviembre en la ciudad de Oaxaca, a donde se mudó en 2006.

–Para empezar, recordemos que son tres tomos, ¡tres! ¿Cuántas páginas tiene cada uno? –le pregunto a través de la pantalla, al inicio de la conversación vía Zoom.

–El primero es de 470 páginas.

–¿Y el segundo?

–El dos es de 402. Y el 3, de 371.

–Estamos hablando de una novela de mil 200 páginas repartidas en tres volúmenes. Uf… Suena a mucho.

–Pues sí, técnicamente tiene sus complejidades –sonríe y levanta las cejas.

–¿Es un solo tema, una sola trama?

–Es una sola trama de principio a fin, que tiene en el centro a Ismael, su protagonista, un médico de Oaxaca. Los tres tomos están englobados bajo el título de Los demonios. Esta novela la tengo ideada desde los 28 años, cuando trabajé en una mina de oro y plata para hacer la investigación. Ya tenía claro que quería hablar de este universo, esta reducción del entorno de explotación capitalista y de mucha violencia patriarcal. Y de mucha violencia contra los cuerpos de las personas que trabajan ahí –explica Tryno, oriundo de un estado que ha vivido de la minería prácticamente desde la Colonia–. La estuve postergando, llevé mi diario en dos, tres libretitas con apuntes del funcionamiento de la mina, el organigrama, cómo son los procesos de extracción de los minerales, el pueblo y cómo se organiza en torno a la mina.

En el ínter, publicó una novela sobre Oaxaca, Teoría de las catástrofes (Alfaguara, 2012). “Y cuando sentí que ya estaba listo, también técnicamente, para abordar el tema de las minas, pues se nos atravesó Ayotzinapa”. Y se dedicó a ese libro, Ayotzinapa. El rostro de los desaparecidos (Planeta, 2015).

“Entonces, Los demonios es una novela que ha atravesado muchos momentos de mi vida, de mi escritura. Se fue… no quedando, sí se estuvo cocinando a un ritmo más lento, pero todo el tiempo estuve avanzando. Llegó la pandemia de Covid-19 y yo me fui a la caravana del Congreso Nacional Indígena con Marichuy, su vocera. La pandemia, no sé si te acuerdas, nos cortó el ritmo a todos. Yo estaba todo el tiempo fuera, tomando fotos, haciendo entrevistas, escribiendo, y a lo mejor ese encierro me dio chance ya de cerrar la novela, de ahora sí terminarla. Fueron en total 10 años para los tres tomos”.

Una historia universal “traducida a Oaxaca”

“Es como una especie de anti-Babel”, describe Tryno. Los demonios “es la historia de una mina, como en Moby Dick y los entornos reducidos, de trabajadores en labores extremas donde los cuerpos son sometidos a esfuerzos extraordinarios, a mucha violencia; donde los cuerpos son desechados también: la vida de los mineros es muy corta, se retiran muy jóvenes por las enfermedades o los accidentes. Y quería contar esa historia. La traduje a Oaxaca, donde vivo desde hace casi 20 años. Se sitúa en la Sierra Norte, pero funciona si tú llevas la minería a cualquier lado: vampirizan exactamente igual a cualquier pueblo”.

Como parte de su investigación, leyó textos como Germinal, de Émile Zola. “Es una novela del siglo XIX y ahí te das cuenta de que las condiciones de las minas en las que trabajan hombres, mujeres y niños no han cambiado mucho”.

–Nada más la tecnología.

–Pues sí, ahora usan máquinas que cuestan más que un coche de Fórmula 1, pero siguen explotando igual a las personas.

–Y siguen teniendo grandes riesgos, sobre todo de salud.

–Sí. Y siguen sufriendo durante el resto de su vida las consecuencias. Eso lo traduces a las comunidades, porque ahí donde se instalan las mineras, son vampirizadas: una vez que éstas extraen lo que quieren, la tierra se muere, el agua, acaban con todos los recursos del entorno y para muchos de los pueblos en Oaxaca eso es una injusticia, un crimen, porque ellos consideran al cerro, a los árboles, a la montaña, al río, seres vivos, son parte de la comunidad.

–Y ahora hay que considerar el elemento del narco.

–Y la militarización. Coincidió con todos estos temas que llevo trabajando en crónicas, columnas y en mi… pues no me gusta decir activismo… mi acompañamiento a las luchas. Los demonios fue como un un crisol que atraía a todos esos temas, en lo social y en lo literario, porque me daba chance de experimentar mucho con el lenguaje. Ahí en la novela está el habla zapoteca del Istmo. Y hay chontales, hay ingenieros de Estados Unidos, y en ese sentido también es un crisol a nivel de lenguajes.

–Usas el término vampirizar. ¿Por qué?

–Si fuera una metáfora de la sangre, de un cuerpo, con el oro y la plata y el agua, sobre todo, le están extrayendo todo hasta que lo dejan moribundo. Existe el mito de la montaña sagrada y de cómo si alguien se atreve a profanarla puede haber castigo o consecuencias. Puedes verlo como el lado mágico o tradicional, pero también del lado material de que no puedes extraer los recursos hasta las últimas consecuencias y esperar que no pase nada.

“Vampirizar”, según lo aplica el autor, sucede en el plano colectivo e individual. Y en el plano laboral, de extracción, pues las mineras “dejan sin nada a los pueblos y luego se van, los dejan sin recursos, pobres. Se llevan toda la riqueza y la naturaleza también; no reparten nada”.

No glamuricemos la revuelta

Otro elemento presente en Los demonios es lo comunitario. Las mineras “trabajan mucho para dividir”, enfatiza Tryno. “Es esta noción de ¿cómo se llamaba?… el taller de verano: entraba a los pueblos a evangelizar, pero en realidad promovía valores como el individualismo, la propiedad privada y terminaba desuniendo a las comunidades. Ah, era el Taller Lingüístico de Verano”, recuerda.

“Ahora sumas a la ecuación a la Guardia Nacional, que está allí cuidando los intereses de las mineras. Tal cual. Se me ocurrió que hubiera personajes de la Marina, que entran a cuidar los intereses de la mina ficticia. Y está el otro brazo armado, el del narco, que también protege, eso sí llegué a verlo, los intereses de las empresas canadienses o estadunidenses”.

Todo eso es un caldo de cultivo para la revuelta, resalta el escritor. Pero, precisa: “Para decirlo como un lector que no conozco y que hizo una reseña en internet: ‘en la novela de Tryno no se no se romantiza la revuelta. Creo que las hemos llegado a mirar muy de cerca como para saber que no es algo que sea romantizable’. Así. Es bien complicado pensar que pueda haber un esfuerzo de levantamiento ahora, contra esta fuerza hipermilitarizada, con armamento que usa el ejército de Estados Unidos y, por el otro lado, contra los grupos paramilitares, el narco.

Lo que sí hay, revela Tryno, es “organización a partir de la fiesta, de la inconformidad de los trabajadores de la mina, del propio pueblo, por un feminicidio: hay una cazadora, una minera rasa de la que encuentran su cuerpo agonizante. Y empiezan a ocultarse intereses. Los jefes gringos no quieren que salga de allí el asunto. El mundo de la mina es muy hermético para cualquier tipo de accidentes o de crímenes”.

De la primera a la segunda presentación

–Cuéntanos cómo es que presentaste esta novela otra vez. ¿Es una versión diferente?

–No, es la mismita edición, sólo que no había habido una presentación oficial, por decir. Hace año y medio hicimos prensa (difusión). Todo fue en línea, pero el evento de presentación en Oaxaca –a fines de noviembre– fue como el oficial. Fue la presentación en físico.

La diferencia respecto al primer lanzamiento, menciona, es que “cubría solamente los ejemplares de los patrocinadores de la plataforma Kickstarter, pero fue limitado, porque no podíamos darle salida comercial todavía de forma normal, hasta que cubriera ese proceso de entrega de patrocinios”.

Como ha cumplido con los ejemplares prepagados, Tryno ya puede hacer la promoción comercial del libro de tres volúmenes que es Los demonios. De ahí la presentación en Oaxaca a fines de noviembre. Su objetivo es que la gente sepa que el libro está disponible, también, en Amazon. Esta fórmula híbrida de edición artesanal, edición digital o edición on demand “es la que vamos a promover” en adelante.

Suspenso, acción, intriga que no te va a dar Netflix

–Al ver los tres tomos de Los demonios cualquiera pensaría que hay que tener una disciplina grande para terminar de leerlos. ¿Pensaste en tus lectores y lectoras? ¿Qué van a hacer?

–Ahí sí estoy muy consciente, porque hoy nuestra competencia son las plataformas. Entiendo muy bien si alguien se quiere ir a ver la nueva serie de Netflix o la de HBO en lugar de leer. Yo mismo haría eso, porque sí estoy viendo ahorita varias series –ríe–. Pero también creo que la literatura te da una recompensa diferente. Traté de que la trama fuera muy atractiva, muy atrayente. Los demonios está escrito en forma de thriller. Eso es lo que hace avanzar todo, es como un río –como en Los detectives salvajes, apunta– que fluye; la acción, la búsqueda de ese misterio, de ese enigma, es lo que mueve a la novela del capítulo 1 al final.

Fue difícil, reconoce, “pero como a mí no me gusta leer cosas aburridas, tampoco quiero darle cosas aburridas a la gente”. Aunque hay que “invertirle tiempo, la literatura nos abre oasis, esos espacios de imaginación que no te puede dar otro medio. No te lo van a dar el cine o los podcasts o Netflix. Es un lenguaje distinto que tiene su propio placer, su propio goce. Eso sí creo: que lo van a disfrutar”. Los demonios, dice, “es un libro para llegar hasta el final”.

Viétnika Batres