
Los realizadores creyeron que se estaban “jalando los pelos” con la violencia que proyectan, pero “al ver la realidad, nos quedamos cortos” porque “vivimos en un narcoestado”, dicen los protagonistas Eréndira Ibarra y José María de Tavira
Ciudad de México, 15 de julio de 2020. Un México en grises, donde no se puede diferenciar el bien del mal y el gobierno está conectado al narcotráfico, será el escenario del enfrentamiento de poderes en la serie El candidato, que se estrena este viernes en Amazon Prime Video.
Creada por Peter Blake (productor de Gotham), la historia, filmada el año pasado en Ciudad de México, mostrará las relaciones cambiantes y difusas entre políticos, el crimen organizado y las corporaciones internacionales.
“Aunque nuestro escenario es la Ciudad de México, y será reconocible para los chilangos, no es exactamente la Ciudad en la que viven. La mejor ficción es la que no tiene mucha luz u oscuridad”, explicó en entrevista Blake durante el rodaje del show en los Estudios Churubusco.
El director, Jaime Reynoso, dijo que la serie “es acerca de las distintas organizaciones que se han encargado de llenar de sangre este subcontinente, como la policía-ejército, la CIA y los cárteles. Al final, no hay muchas diferencias entre sí”.
En esos foros se montaron las oficinas de la CIA y la del jefe de Gobierno apartidista Eduardo Yzaguirre (José María de Tavira), pero durante semanas optaron por salir también para filmar en varias colonias.
En la serie, Yzaguirre decide enfrentar directamente al narcotráfico, lo que desata una lucha en muchos frentes.
“Nos conviene situarnos en la fracción de una Ciudad Gótica que también es la nuestra. En la serie decimos que algo está ‘jalado de los pelos’, pero al ver la realidad nos quedamos cortos”, comentó De Tavira.
Para Eréndira Ibarra, quien interpreta a la agente de escritorio Isabel Alfaro, asignada al caso por ser mitad mexicana, el acierto de la trama es mostrar los vínculos que desarrolla la delincuencia.
“Se podría manejar como un enfrentamiento con el narco, pero nos perderíamos el submundo. Vivimos en un narcoestado, buscar quién lleva las riendas del poder es más complejo y ahora vemos a la mano invisible, pero muy perceptible, de la CIA (Central Intelligence Agency, el servicio de espionaje de Estados Unidos).
“Cuando se habla del poder, no hay luz. Vamos a ver muy claramente cómo ninguna ficha en el tablero es lo que parece, los buenos no son tan buenos y los malos son muy malos”, adelantó Ibarra.
El cambio lo muestran personajes como Natalia (Sofía Sisniega), una hábil financiera que asistió a escuelas de Estados Unidos para trabajar para el narcotráfico, invertir fuertes sumas de dinero en la bolsa y hacerlo crecer.
El líder del cartel es Rafael Bautista (Joaquín Cosío), quien no es el criminal norteño ni ostentoso, y cuya inteligencia le ha permitido tener buenas relaciones en el entramado político.
“Antes interpreté a Don Neto (en Narcos), que era un hombre preocupado por vivir y pasarla bien, mientras El Cochiloco (El infierno) se movía por lealtad”, recordó Cosío. “Bautista es un hombre más preocupado por el poder que por el dinero, es más ambicioso, estratégico y peligroso porque su pensamiento es complejo”.
Aunque usualmente los agentes estadunidenses se creen héroes, aquí hasta ellos se cuestionan su rol.
“Estos agentes viven en un lugar de verdades falsas, verdades a medias, engañosas, entonces, ¿qué es cierto? ¿Estás haciendo un buen trabajo?”, reflexionó Purefoy, quien interpreta al agente Wayne Addison.
Éste tratará de demostrar que Yzaguirre fue preparado en secreto por Bautista para ser presidente de México.
Texto: Mauricio Ángel / Agencia Reforma / Foto: Especial


