
Chilpancingo, Guerrero, a 29 de octubre de 2024.- Organismos de derechos humanos y organizaciones sociales presentaron ayer el documento Árbol Biográfico de Personas Desaparecidas y Asesinadas en la Montaña Baja de Guerrero que contiene los testimonios de familiares de desaparecidos de los municipios de Chilapa, Zitlala y Atlixtac.
En el encuentro se exigió a las autoridades que dejen de criminalizar y estigmatizar a las víctimas y cumplan su trabajo de buscarlos y localizarlos con vida.
También se pronunciaron por un marco legal que les garantice búsqueda, localización, justicia y reparación integral del daño.
El documento fue elaborado con el apoyo del Instituto Mexicano de Derechos y Democracia A.C. (IMDHD) y Litigio Estratégico en Derechos Humanos A.C. así como por el Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos (Centro Morelos), que, además, fue el organizador del encuentro de ayer.
Antes se realizó el ritual conocido como Tlalmanalli, una ofrenda a la Madre Tierra “para que el evento salga bien, tenga eco ante las diferentes instancias de gobierno y para pedir fortaleza para los familiares de los desaparecidos y, sobre todo, pedir ayuda al universo y todo esto salga de la mejor manera”, explicó Roberto Juárez Ocampo, organizador de la ceremonia.
En la ofrenda se colocaron semillas de diferentes colores y flores de cempasúchil, en tanto que los asistentes participaron en una ceremonia, “para pedir permiso para que este trabajo de hoy salga bien”.
La presentación del documento fue con motivo del día del fallecimiento de personas en circunstancias de violencia, que se les recuerda el 28 de octubre.
La búsqueda de las víctimas; “uno como familiar quiere tenerlos aunque ya no vivan para enterrarlos en el camposanto”
El texto contiene las historias de 17 desparecidas y desaparecidos sin localizar, 18 ya encontrados y 12 asesinados de los municipios de Chilapa, Zitlala y Atlixtac.
Víctor Erasmo Gaparillo, padre de Sotero Erasmo y suegro de Itan Dámaso Calaquino, contó que a sus familiares se los llevaron hombres armados el 26 de septiembre del 2015, cuando estaban frente a la tienda Aurrerá de Chilapa, “y hasta la fecha no sé si viven o si ya están muertos mis familiares”.
Pidió a las autoridades que le ayuden a buscarlos, “si ya están muertos, uno como familiar quiere tenerlos aunque ya no vivan para enterrarlos en el camposanto, aunque ya no vivan vamos estar contentos de tenerlos”, dijo el indígena nahua con dificultades para comunicarse en español.
“Por eso yo digo que los policías son corruptos”; la gente está cautiva en sus comunidades
Víctor es originario de Tlaltempanapa, municipio de Zitlala y, además, es uno de los desplazados por la violencia.
Recordó que a su hijo y a su yerno se los llevaron con una camioneta llena de mercancía, tenía un “changarrito” en su pueblo y se había surtido con unos 30 mil pesos, “pero todo se llevaron esos cabrones”.
Agregó que desde entonces se hace una pregunta, “¿a qué se dedican o qué estan haciendo la gente del gobierno; los federales, los militares y policías estatales?, porque ese día estaba lleno de ellos el pueblo (de Chilapa) y no hicieron nada para evitar que se los llevaran”, por el contrario, aseguró que los policías se fueron atrás de su camioneta.
“Por eso yo digo que los policías son corruptos, están con la delincuencia”, denunció.
Marta Iris Huatzitlán Sixto, del colectivo de Familias de Desaparecidos y Pueblos Indígenas del municipio de Chilapa dijo que los de ese organismo, “desafortunadamente hemos vivido un episodio que a nadie se le desea, tampoco lo pedimos, pero ténganlo por seguro que nadie está exento de vivir un pasaje de este tipo en su vida cotidiana”.
Dijo que de ese colectivo la mayoría tiene miedo de hablar, “por muchas razones, han sufrido represalias y amenazas, venimos muy poquitos porque no pueden salir de sus pueblos, están cautivos en sus mismos pueblos, están condicionados, y no los dejan salir, tienen que decir a dónde van, a qué van, qué están haciendo, a qué se dedican, están vigilados”.
Contó que la causa por la que ya no quisieron hacer este evento que año con año hacían en Chilapa, fue porque sus compañeras han recibido amenazas.
“Discretamente se han acercado a ellas personas que les dicen: si no te vas de aquí en este momento no respondemos de lo que suceda, y preguntan que a quién le pidieron permiso y quién los representa”.
Lamentó: “ya nos robaron todo, primero comenzaron con nuestros familiares y así nos van robando todo, hasta el miedo”.
Agregó que lo bueno es que ese miedo lo convirtieron en coraje, “porque cuando uno pide justicia te topas con personas que te revictimizan, te culpan de algo que ni si quiera sabes de qué te están hablando o del por qué sucedieron las cosas”.
Teodomira Rosales explicó que el familiar de un desaparecido vive por vivir, “pero ya no vive, está muerto en vida”, y que todas estas amenazas siembran el terror en muchas familias, lo que las desiste de luchar para exigir la presentación de su familiar y ya no sale porque tienen miedo.
Llaman a vencer el miedo
En un comunicado que se distribuyó en el encuentro, el Centro Morelos llamó a los integrantes de todos los colectivos de familiares de desaparecidos, “a que venzan el miedo y busquen las formas de dignificar a sus familiares desaparecidos y contrarrestar la estigmatización y criminalización de las víctimas y sus familias y por un marco legal que les garantice búsqueda, localización, justicia y reparación integral del daño”.
También pidió a los colectivos a construir una agenda común de acciones que permitan romper esas barreras de invisibilidad con la intención de hacer valer sus derechos y exigir al Estado que cumpla sus obligaciones constitucionales y convencionales realizando acciones conjuntas sin doblegarse ante las presiones del poder.
El llamado final es que el Estado mexicano reconozca a todas y todos los integrantes de familias de desaparecidos como víctimas, que comience a trabar en la reparación integral del daño, “que nos dé respuesta y localice a estos familiares ausentes contra su voluntad, que nos diga qué pasó y que nos garantiese que no volverá a suceder”.
Los representantes de las organizaciones coincidieron en que es necesario articular un movimiento para seguir exigiendo a las autoridades la búsqueda y localización con vida de los desaparecidos.
Estuvieron el vocero de los padres de los 43 noramlistas de Ayotzinapa desapare-cidos, Melitón Ortega; el tercer visitador de la Co-misión Estatal de Derechos Huma-nos (Codehum) Román Jaimes; la directora del Centro Morelos, Teo-domira Rosales Sierra, el repre-sentante de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG), Mario Urióstegui y el representante del colectivo María Herrera, Iván García.
Texto: Zacarías Cervantes
Foto: Jessica Torres Barrera


