11 julio,2023 9:10 am

Probarán universitarios mexicanos una tecnología espacial propia en la estratósfera

 

Participarán en la campaña de otoño del Programa de Globos Científicos de la NASA, esta vez con el proyecto denominado EMIDSS-4

 

Ciudad de México, 11 de julio 2023. A casi 40 kilómetros de altura, las singulares condiciones de la estratósfera pondrán nuevamente a prueba las capacidades de instrumentación espacial de un grupo de universitarios mexicanos.

En particular, de quienes por cuarto año participarán en la campaña de otoño del Programa de Globos Científicos de la NASA, esta vez con el proyecto denominado EMIDSS-4, siglas en inglés para Módulo Experimental para el Diseño Iterativo de Subsistemas Satelitales.

“Básicamente, el objetivo de este proyecto es desarrollar una plataforma tecnológica a bordo en la cual se instalen diferentes sistemas, componentes electrónicos, eléctricos e incluso mecánicos, con los que se puedan realizar algunos ensayos en un ambiente que se le denomina espacio cercano”, cuenta en entrevista el doctor en ingeniería eléctrica Mario Alberto Mendoza-Bárcenas, líder de la iniciativa.

El EMIDSS-4, detalla el académico del Centro de Desarrollo Aeroespacial (CDA) del IPN, es un prisma rectangular de unos 30 centímetros de alto por 50 de base, aproximadamente, con dos submódulos dentro de los cuales va, por un lado, un modelo de nanosatélite tipo CubeSat hecho mediante impresión en 3D.

“En la parte superior viaja este CubeSat; en particular, viaja una computadora a bordo, una tarjeta de sensores ambientales y, obviamente, toda la estructura del CubeSat, que va a su vez recubierta por paneles solares”, comparte Mendoza-Bárcenas.

En el compartimento de la parte inferior del módulo, por otro lado, irán una serie de instrumentos desarrollados en distintos centros: la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA) del IPN, el Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología de la UNAM y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

Como parte de la misión FY23-FTS, todo esto ascenderá en globo al espacio suborbital a bordo de una góndola de alrededor de media tonelada de peso, donde también irán otros proyectos universitarios seleccionados por la NASA. Tras unas horas en lo alto de la estratósfera, la misión descenderá y se podrán recuperar los dispositivos.

“(EMIDSS-4) es un instrumento que ni siquiera sale de la atmósfera como tal, pero sí llega a una región en la cuál todas estas características (estratosféricas) nos permiten realizar y validar unos primeros ensayos con dispositivos electrónicos y toda una serie de elementos que pretendemos utilizar posteriormente en misiones espaciales reales, misiones orbitales”, remarca Mendoza-Bárcenas.

“Entonces, digámoslo así, estas herramientas lo que nos permiten es hacer unos ensayos, pero con la gran ventaja de poder recuperarlos”, refrenda. “Por eso el concepto de diseño iterativo, porque tienes esa oportunidad de saber qué hiciste bien, qué hiciste mal y qué es lo que debes de mejorar”.

Tal retroalimentación es lo que ha permitido que el grupo, al aplicar mejoras, siga siendo evaluado favorablemente por la agencia espacial estadunidense e invitado a participar desde la primera incursión en 2019.

Esto sin obviar las virtudes propias del módulo, que aunque ha pasado de pesar 2.5 kilogramos con el EMIDSS-1 a los casi 14 kilos del actual, continúa siendo un instrumento ligero y de dimensiones reducidas, pero sobre todo de operación autónoma; es decir, que no requiere que la NASA proporcione energía, comunicaciones ni almacenamiento de datos.

“Básicamente, lo que nuestro instrumento necesita solamente es un botón de encendido y apagado para que todo el sistema actúe automáticamente y opere durante todo el vuelo”.

“Y, bueno, una vez de regreso a la Tierra, los ingenieros responsables de NASA, que son quienes recuperan la carga, solamente apagan el interruptor y el instrumento vuelve a nuestras manos”, precisa Mendoza-Bárcenas.

La eficacia de este modelo es tal, que cuando la pandemia restringió la posibilidad de viajar, el EMIDSS-2 pudo ser lanzado sin que los investigadores mexicanos tuvieran que desplazarse y estar presentes, únicamente enviando a los ingenieros de la NASA un manual de operaciones.

Este año, no obstante, Mendoza refiere que están alistándose para asistir al lanzamiento -que tentativamente ocurrirá el 9 de agosto desde la base de Fort Sumner, en Nuevo México-, sobre todo luego de la desafortunada experiencia con el EMIDSS-3, que desapareció en su regreso al país.

“Ya te imaginarás todo el detrimento, no sólo económico (el EMIDSS-4 tiene una inversión de 250 mil pesos, por ejemplo), en términos del instrumento que desapareció con toda la tecnología que llevaba de parte nuestra, sino lo fundamental, que son los datos, pues no los hubo”.

“Entonces, derivado de eso, ahorita estamos justamente en la planeación de la logística prácticamente para llevarlo casi casi en mano desde México hasta Estados Unidos. Entregarlo en NASA y regresarlo, justo para evitar todo este tipo de inconvenientes técnicos”, apunta el ingeniero.

 

Texto e imagen: Agencia Reforma