4 abril,2020 8:46 am

Promueven en EU campaña de información sobre el Covid-19 en idiomas indígenas

El Sur / Ciudad de México, 4 de abril de 2020. Uno de los elementos fundamentales en la batalla contra la propagación del Covid-19 es que todos podamos tener acceso a la información preventiva necesaria para entender la actual situación de emergencia.

Por ello, la organización Comunidades Indígenas en Liderazgo (Cielo), con sede en la ciudad de Los Ángeles, California, empezó a traducir mensajes sobre el coronavirus a decenas de lenguas indígenas de América Latina.

El resultado de esta labor, que cuenta con la participación de numerosos intérpretes, es un breve video con versiones en decenas de lenguas y familias lingüísticas, entre las que figuran: ñomdaa, tu’un savi, maya, purépecha, náhuatl y triqui, que se hablan en México y Guatemala, pero también lenguas de otras regiones latinoamericanas como aymara (Perú), garífuna (Honduras) y embera (Colombia).

La lista completa se puede encontrar en Facebook, en la página de Comunidades Indígenas en Liderazgo, y cada día es actualizada con nuevas traducciones. La organización pide que se indique si falta algún idioma nativo enviando un correo a [email protected].

“Empezamos el pasado lunes 23 de marzo”, cuenta a El Sur Odilia Romero, integrante de Cielo y también coordinadora general del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB).

“Creamos el guión a partir de la información de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y decidimos que el video fuera menor a un minuto para que la gente no perdiera interés en él”.

Cielo nació hace cinco años como proyecto paralelo al FIOB y busca proponer soluciones efectivas frente a las situaciones sociales, económicas y culturales con que se enfrentan las comunidades indígenas en Estados Unidos.

En particular, se enfoca en la revitalización de los idiomas originarios y dedica una atención particular a las generaciones más jóvenes. En el verano de 2016 logró organizar la primera Conferencia de Literatura Indígena de las comunidades que viven en Los Ángeles.

Los videos de Cielo sobre el Covid-19 empezaron a circular en distintas entidades de gobierno de Estados Unidos, como la Oficina de Asuntos Migratorios, y agrupaciones que defienden derechos humanos de los migrantes. 

“Mandamos los videos no sólo a instituciones, sino a hospitales, albergues, centros de detención y a las agencias de interpretación para que los difundan. Desde hace mucho tiempo educamos a las instituciones sobre el desplazamiento de los pueblos indígenas”, explica Romero.

La activista, nacida en el pueblo zapoteco de Zoogocho, en la Sierra Norte de Oaxaca, cuenta que el FIOB comenzó a hacer labor de conciencia entre las instituciones estadunidenses desde los años noventa. Con la conformación de Cielo como organización no gubernamental pudieron institucionalizar sus programas de incidencia para dialogar con los departamentos de policía, la fiscalía y los abogados defensores de Estados Unidos.

“Les hablamos de la raíz del desplazamiento de las comunidades indígenas, de sus costumbres, de las diferencias culturales y lingüísticas, de dónde vienen y de qué idiomas podrían encontrar en la ciudad”, comenta Odilia.

Abatir el muro lingüístico para salvar vidas

El 5 de septiembre de 2010 Manuel Jaminez Xum fue asesinado a tiros por unos agentes de la policía de Los Ángeles. Originario de Cantón Xexac, departamento guatemalteco de Quetzaltenango, Manuel tenía 37 años y sólo hablaba maya k’iché.

Cuando los agentes le ordenaron, en inglés y en español, soltar la navaja que empuñaba, Manuel no entendió lo que decían y mantuvo el arma en su mano: un agente le disparó y lo mató. El crimen generó fuerte manifestaciones de protestas entre los vecinos de Westlake, el barrio en donde perdió la vida Jaminez Xum.

Fue hasta que ocurrió este homicidio que el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) se acercó al trabajo que desarrollaba el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales, la cual propuso una serie de talleres con los oficiales, tanto de base como de los altos mandos, para que entendieran la variedad lingüística y cultural a la que se enfrentan en su labor cotidiana.

El 18 diciembre del año pasado, a propósito del Día Internacional del Migrante, los agentes del LAPD recibieron unas tarjetas con las preguntas “¿Qué idioma hablas? ¿De qué pueblo eres?” escritas con fonética en inglés para que puedan pronunciarlas con facilidad.

“Hemos visto un poco más de conocimiento por parte de los agentes”, asegura Odilia Romero. “Hay un capitán que estuvo en nuestro primer taller que ya sabe que la zona que le toca cubrir es en su mayoría de habla maya y zapoteca, y nos pide mandarle toda la información necesaria para atender a la gente de la comunidad. Pero así como existe mucho interés, también existe mucho rechazo”.

Un malentendido lingüístico puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte, en la relación con las fuerzas armadas y frente a una emergencia sanitaria, como la que empezamos a vivir en semanas recientes.

“Si el gobierno no produce información en lenguas indígenas, nosotros nos vemos obligados a hacerlo. Soy intérprete del español al inglés, trabajo en hospitales y tribunales: todos los días me encuentro a alguien que firmó algo, que aceptó una culpabilidad, una cirugía o algún tratamiento sin entender al cien por ciento lo que le estaban diciendo porque no se le dio un intérprete en su idioma natal”, subraya Odilia.

Este tipo de experiencia cotidiana genera reflexiones que van más allá de la urgencia. Las integrantes de Cielo, conscientes del poder de su conocimiento, decidieron producir los videos informativos sobre Covid-19. Tenían que actuar rápido, para que las comunidades se enteraran pronto y con claridad de lo que está sucediendo.

El muro lingüístico es omnipresente, pero en situaciones de peligro y crisis se vuelve más opresivo. Odilia, por ejemplo, piensa en su abuela de 90 años que habla zapoteco: de poco le sirve que la información sea transmitida solamente en español.

“Es nuestra responsabilidad poderles dar esa información en sus lenguas maternas y se nos parte el corazón porque no vamos a alcanzar hacerlo en todos los idiomas y no vamos a llegar a todas las poblaciones que quisiéramos. Pero haremos lo más posible”.

Texto: Caterina Morbiato / Foto: Agencia Reforma