1 marzo,2022 9:13 am

Proponen investigadores combatir la violencia en Acapulco con fomento al arte y la cultura

Integrantes de la University of Glasgow, de Reino Unido, The British Academy, la Fundación Ideas para la Paz, con sede en Colombia y el Colegio de Sonora, informan de los resultados de un trabajo desarrollado en la ciudad durante dos años

Acapulco, Guerrero, 1 de marzo de 2022. Investigadores destacaron que la mejor manera de enfrentar la violencia es con una estrategia indirecta, fomentando en las nuevas generaciones actividades artísticas y culturales, donde incluso van los criminales a ver a sus hijos participar, pero subrayaron que debe haber presupuesto y voluntad política.

Este lunes fue presentado por los investigadores de la University of Glasgow, The British Academy, la Fundación Ideas para la Paz, con sede en Colombia y el Colegio de Sonora, la investigación que por dos años hicieron en el puerto denominada La educación no formal, la cultura y el aprendizaje en la construcción de la paz en tiempos de crisis; Medellín y Acapulco.

Los resultados de manera amplia serán presentados el jueves a las 6 de la tarde en el jardín Botánico de Acapulco, y durante la semana los investigadores se reunirán con diferentes sectores de la sociedad civil, empresarios y funcionarios del gobierno para plantear los hallazgos que encontraron en las colonias consideradas violentas, y con eso concluir la investigación.

Durante los dos años los investigadores hicieron actividades artísticas, culturales y entrevistas en colonias como Emiliano Zapata, y el Barrio Negro de Balcones de Costa Azul, y no tuvieron un solo incidente violento, porque las actividades artísticas-culturales están “blindadas” al no representar atención para los criminales.

El investigador Jerónimo Castillo Muñoz, quien se conectó de manera virtual desde Bogotá, Colombia, recordó que este proyecto comenzó con la visitas que hicieron los alcaldes de Acapulco a Medellín, Evodio Velázquez Aguirre y Adela Román Ocampo, para conocer cómo una ciudad de altos índices de violencia pasó a ganar premios por la transformación. Sin embargo los ediles guerrerenses no destinaron un solo peso a la investigación y todo fue con el financiamiento de organizaciones británicas.

Castillo Muñoz subrayó que cada ciudad es diferente y no se puede aplicar la misma receta que en Medellín, pero las acciones se pueden hacer desde las comunidades, desde la cultura y las artes, “abrir a la participación para un momento inclusivo a las comunidades y las alianzas que se pueden tener de los diferentes actores y los artistas, los empresarios y la gente que trabaja en la educación no formal”.

Indicó que se observaron las estrategias que se aplicaron en Medellín y que pueden tener éxito en Acapulco, pero de acuerdo con su contexto. Recordó que América Latina es un “continente fallido por las estructuras criminales que existen, ¿y cómo hacemos para plantear la gobernanza?”.

Sostuvo que hay dos narrativas consolidadas: la de una ciudad completamente gobernada por la criminalidad, pero no es así, hay cierta influencia pero eso no quiere decir que la totalidad de los ciudadanos esté sometida por los criminales, que se confunde la presencia de estos grupos con la incidencia delictiva, y la segunda es la institucional por el modelo de gestión público-privado.

La investigadora del Laboratorio de Investigación con las Infancias del Colegio de Sonora, Nora Niño, dijo que la propuesta es poner a dos ciudades a dialogar por las acciones, esfuerzo e iniciativas no sólo de las autoridades, sino de la sociedad civil, empresarios y comunidades que hacen esfuerzo en un contexto muy diversos de la violencia, para poder resistir a la violencia, entender y tener conocimiento de las iniciativas que se han desarrollado con éxito.

La investigadora dijo que cuando no hay un presupuesto destinado a este sector,  la recuperación de los espacios públicos es lo primero que se pierde y los que más sufren son los niños, a quienes se le prohíbe salir de casa. Por eso dijo que la inversión presupuestal es “súper importante para darle fuerza a las organizaciones”, pero incluso hay acciones que sin presupuesto pueden frenar el impacto de la violencia.

La investigadora del Colegio de Sonora, Javiera Donoso Jiménez, dijo que en la investigación se descubrió una generación que nació en el municipio y que quiere seguir viviendo en Acapulco, pero que quieren un Acapulco diverso, incluyente y digno, con espacio para todos, y no sólo para los turistas y que los servicios que hay en la avenida Costera los tenga toda la sociedad, porque aquí están segmentados.

A pesar del embate de la violencia, otros han decidido seguir invirtiendo en la ciudad y que el poco dinero que hay se quede aquí mismo, esperó que en 10 años haya un Acapulco para los acapulqueños y no sólo para los turistas. “Estos sueños y protecciones son una oportunidad para los empresarios, políticos y la sociedad para que puedan financiar estas acciones y se avance”.

Sostuvo que el desarrollo cultural y la educación no formal puede ser una alternativa real para que los acapulqueños puedan concretar sus sueños, sin combatir el crimen de manera frontal y desarrollar a los ciudadanos y dar resultados.

La investigadora subrayó que los medios  de comunicación y las autoridades deben de entender que hay científicos que están haciendo investigaciones serias, “con evidencia científica y no con cualquier información que sale por ahí”, para que se lleven a cabo acciones a favor de la ciudad, destacando que ninguno de los que participa son de Acapulco, y hay sólo una mexicana, el resto es de Colombia, pero radicados en el puerto.

Dijo que luego de la investigación se encontraron “pequeñas luces” de programas que sí funcionaron con un buen presupuesto y donde a los menores que participaban se les daba todo el material y ahora son adolescentes y jóvenes que se dedican a las actividades artísticas y culturales.

A pregunta expresa, indicó que en los primeros años del Programa Nacional de Prevención del Delito (Pronapred), el presupuesto se entregaba de manera directa al municipio y a la Dirección de Cultura lo que permitió impulsar las Escuelas de Iniciación Artística, “muchos salieron de la violencia y el arte les hizo entender que tienen otro horizonte, el crimen no se meten con los artistas”.

Agregó que en ocasiones se cerraban calles para hacer las actividades, y que incluso iban hijos de los delincuentes, “nosotros sabíamos que eran hijos de narcotraficantes y que iban a ver a sus hijos” y esta misma situación provocaba que “se blindan estos espacios y se hacen estos espacio de paz”, porque los criminales ignoran estas actividades.

Donoso Jiménez sostuvo que las actividades no deben de ser en espacios como el Centro de Convenciones, sino en las colonias, porque ahí los padres que tienen hasta cinco hijos los pueden llevar, e incluso había casos de menores que para poder ser los primeros llegaban sin comer.

El investigador de la University of Glasgow, Luis Bahena Rivera, agregó que sí hay un futuro para la ciudad, y recordó que encontraron que lo que más se repite es como la gente habla de sus experiencias felices de la niñez y la adolescencia, “el hecho de practicar un instrumento los protegió de estas actividades criminales que estaban en el barrio”.

Insistió que trabajar para la paz de manera indirecta con actividades culturales y artísticas genera protección, pero que así como encontraron “un momento muy clave, cuando hubo la voluntad política, y el presupuesto se orientó al arte y la cultura, generar un tejido social. Funcionó y muchos jóvenes salieron como artistas. No se piensa el arte y la cultura en un museo, sino en las calles, y no de manera estética y de manera elitista”.

De la fundación para Ideas para la Paz, Manuela Suárez, indicó que Colombia comparte situaciones de violencia como pasa en México, no tiene un actor que domine la cotidianidad de las vidas de las personas, lo que domina es la situación de violencia.

“Estas narrativas de que son los grupos armados los que dominan la cotidianidad de las personas, el estudio reveló que en un lugar hay diferentes actores y tienen diferentes impactos de la cotidianidad”.

Agregó que los “actores armados” no tuvieron injerencia en las actitudes culturales y artísticas y es ahí donde se genera una resistencia a la violencia. “Hay que reconocer que hay diversos actores y entender cuál es el impacto que tienen en la personas, y explorar fuera de lo policial y militar, y aplicar otras estrategias y que se complementen y articulen en el impacto de la violencia .

En la conferencia de prensa también estuvo la investigadora de la University of Glasgow, Evelyn Arizpe, la única mexicana que participó.

Texto: Jacob Morales Antonio