
En la manifestación por el Día Internacional para Erradicar la Violencia Contra las Mujeres destacaron varias cartulinas con la foto de Alma Rosa Olea Bahena a quien el pasado 23 de este mes su esposo, de acuerdo con sus familiares, Juan Sánchez García la asesinó mientras dormía
Acapulco, Guerrero, 26 de noviembre de 2022. “Señor, señora no sea indiferentes están matando a las mujeres en la cara de la gente” y “Justicia para todas las desaparecidas”, gritaban a todo pulmón alrededor de cien mujeres de todas las edades, mientras caminaban por la avenida Costera llevando en sus manos la fotografía de quienes ya no están.
La marcha partió de la glorieta de La Diana a las 4 de la tarde para llegar a la explanada del Ayuntamiento del parque Papagayo y las manifestantes ocuparon todo el carril con sentido al centro y hacían paradas mientras realizaban pintas en algunos negocios y en las columnas del puente Bicentenario. Por primera vez, delante de la marcha iban mujeres de la Policía Turística, quienes llevaban un moño naranja en un brazo, a quienes les pidieron que se retiraran, pero no lo hicieron porque según el argumento iban resguardando la manifestación.
Las manifestantes señalaron que no las cuidan todos los días, pero el 25 noviembre les encanta decir que están haciendo acciones para erradicar contra las mujeres y “siempre se visten de naranja y ni siquiera hemos visto que haya avances en las investigaciones ni que se atiendan las alertas por feminicidios”.
En la manifestación destacaban varias cartulinas con la foto de Alma Rosa Olea Bahena a quien el pasado 23 de este mes su esposo, de acuerdo con sus familiares, Juan Sánchez García la asesinó alrededor de las 5 y 6 de la mañana mientras dormía, y dejó huérfanos a cuatro menores de 11, 7, 4 y 2 años. Una de las vecinas de Alma dijo que parecían una “pareja normal”, pero “no sabemos que ocultaban, a lo mejor no decía nada por el miedo de no ser atendida”.
La marcha subió por la avenida Wilfrido Massieu para salir a la Cuauhtémoc para llegar al ayuntamiento donde bloquearon por unos minutos el carril sentido a Las Anclas y luego se acomodaron en las escalinatas. Una de las oradoras dijo que ojalá este 25 de noviembre, Día Internacional para Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, se reunieran para decir que la violencia contra las mujeres está cesando, pero “desafortunadamente no es así, porque año con año las cifras han incrementado donde los gobiernos municipales, estatales y federal no han hecho nada por contribuir a la disminución de la violencia”.
Aseguró que no hay políticas públicas que garanticen el acceso a vivir una vida libre de violencia y el estado niega la violencia machista, legitima el discurso antifeminista, las agrede, las censura, pero cada 25 de noviembre celebra con pañuelos naranjas y “no nos interesa que se apersonen dichas pañoletas en diversas dependencias, son las mismas instituciones quienes nos violentan”.
Una de las amigas de Alma dijo que a ella la mató su esposo y pidió ayuda para encontrar a Juan Sánchez García “porque no podemos estar tranquilas todas, porque todas corremos peligro si él está suelto. Ayúdennos a difundir para atraparlo, estamos alzando la voz por alma porque debajo de la tumba no se puede gritar. Arriba Alma” y empezó una consigna: “De norte a sur, de este a oeste, el nombre de Alma sigue presente”.
La oradora dijo que salían a marchar por toda la violencia que viven las mujeres todos los días en el trabajo, en los hogares, en las calles, en las instituciones donde son hostigadas, golpeadas, violadas, asesinadas e “incluso hoy nos violentan en la calle cuando nos están gritando porque no están de acuerdo en que nos manifestemos en las calles”. Que a la gente le molesta más que se salga a las calles para exigir estar vivas a que una mujer desaparezca, porque eso le es indiferente.
Exigieron acciones con perspectivas de género y presupuesto que garantice los derechos humanos porque es más que un paño naranja, porque son los rostros y las historias de cada una de las mujeres y “no basta nada más las voluntades, no es suficiente, porque la voluntad política sin presupuesto no sirve de nada, y los presupuestos que todo el tiempo se están destinando a capacitar para sensibilizar, para disminuir la violencia, no están siendo efectivos, habría que revisar la efectividad, la garantía del presupuesto”.
Apuntó que se deben garantizar presupuestos dignos para erradicar realmente la violencia contra las mujeres. Durante el acto las manifestantes quemaron los paños naranjas, mientras gritaban justicia para todas las mujeres que han sido asesinadas y desaparecidas, así como libertad para Aurelia, que “su único delito es no poder acceder a la justicia por ser indígena de la Montaña” y finalizaron su mitin gritando: “No están solas, no están solas”.
Texto: Karina Contreras


