
La pieza, sustraída en 2007, fue elaborada en el siglo XVII, con madera estufada y enchapado en oro
Ciudad de México, 12 de diciembre de 2024. Este miércoles, en un acto con autoridades de Estados Unidos y México, fueron entregadas siete piezas robadas en la comunidad de Epazoyucan, en Hidalgo, entre ellas, una talla en madera estufada y enchapada en oro de Santa Rosa de Lima.
La escultura y seis imágenes prehispánicas fueron sustraídas de la capilla de Santa Mónica el 30 de diciembre de 2007, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en un boletín de prensa.
El evento fue en el Museo del Templo Mayor, en la Ciudad de México, donde se informó que la recuperación de las piezas es parte de la cooperación bilateral en materia de tráfico ilícito de bienes culturales, que ha dado como resultado la restitución a nuestro país de alrededor de 10 mil 400 piezas.
En representación de la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, acudió la jefa de Exposiciones Internacionales y Cooperación Multilateral, Iraís Avilés García, quien dijo que el patrimonio cultural no constituye un bien de valor comercial o de coleccionismo, “por el contrario, es portador de las identidades, de los pueblos, su historia y su futuro.
A nombre del director del INAH, Diego Prieto Hernández, estuvo el secretario técnico, José Luis Perea González, quien recordó que la institución puso una denuncia inmediata, tras el conocimiento del robo en la capilla de Santa Mónica, puesto que las imágenes sustraídas son monumentos históricos que datan del siglo XVII. Con lo anterior, las autoridades municipales, estatales y federales iniciaron las investigaciones correspondientes.
Así, continuó el antropólogo, el INAH coadyuvó con la entonces Procuraduría General de la República, hoy Fiscalía General de la República (FGR), en la integración de las averiguaciones previas, cuyo resultado fue la ubicación de la escultura de Santa Rosa de Lima, una talla en madera estufada, policromada y enchapada en lámina de oro, en territorio estadunidense.
Indicó que la lucha contra el flagelo del tráfico de bienes culturales es una de las prioridades del INAH, que ha adoptado un enfoque multidisciplinario con la participación de las y los arqueólogos, historiadores, restauradores, museógrafos y otros especialistas, ya que la defensa y preservación de esta herencia requiere de estrategias y de estrecha colaboración.
En su discurso, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, destacó el profesionalismo del equipo de la embajada, integrado por 3 mil 400 trabajadores, 2 mil 100 de ellos mexicanos que, día a día, afianzan los lazos entre ambos países. Ejemplo de ello, es la devolución de dicha pieza devocional y de seis figurillas prehispánicas, “dado que lo que se roba se tiene que devolver. La historia, el patrimonio y grandeza de México pertenecen aquí”.
Y agregó: “Los conceptos de destrozar el pasado nos roban el sentido de la identidad, de quiénes somos y de dónde venimos. Todos y todas tenemos el derecho de conocer quiénes somos, nuestra identidad, de celebrar que cada persona, en cualquier parte del mundo, es igual”.
Texto: Redacción


