4 enero,2024 4:22 am

Regala productor su cosecha de chile en Coyuca de Catalán ante la caída del precio

Considera que le sale más caro contratar jornaleros y el transporte para llevar el producto a la Central de Abasto en la Ciudad de México. Por la última carga le pagaron a 4 pesos el kilo, mientras que al inicio de la temporada estaba en 40 pesos

Ciudad Altamirano, Guerrero, 4 de enero de 2024. Este miércoles un productor de chile serrano en Coyuca de Catalán decidió regalar su cosecha al público y abrió las puertas de la siembra para que la gente entrara a recoger lo que quisiera, luego de valorar que le sale más caro cosechar que lo que va a ganar porque se desplomó el precio del chile a nivel nacional.

Desde las ocho de la mañana de este miércoles entraron cientos de familias a cortar chile a un terreno de aproximadamente 10 hectáreas ubicado en la comunidad de San Pedro, municipio de Coyuca de Catalán a unos 2 kilómetros de la cabecera municipal.

El empresario Oscar Garibay anunció a través de las redes sociales, la apertura de su terreno de siembra para que la gente coseche libremente el chile.

Los primeros en llegar fue la gente del mismo pueblo de San Pedro, que es una población de aproximadamente 150 habitantes quienes desde muy temprano comenzaron a cosechar, pero también llegaron en camionetas desde diferentes comunidades, así como de Coyuca de Catalán y de Ciudad Altamirano.

La gente se llevaba costales completos, algunas cubetas en motocicleta o cajas llenas de chiles.

De manera libre y sin restricciones, le dieron la oportunidad a la gente de llevarse hasta las plantas completas a sus casas .

La decisión del dueño del terreno es porque ya no es negocio contratar personal para cosechar, pues a ello le suma los gastos del transporte y traslado para llevarlo a la Ciudad de México a la central de abastos en donde el último precio que le pagaron por kilo fue de cuatro pesos.

La temporada de cosecha comenzó con el kilo hasta en 40 pesos, por ello, vendían muy bien. Sin embargo, poco a poco se fue desplomando el costo por la saturación de producto principalmente de los estados del norte al grado que este martes les compraron la última carga a cuatro pesos el kilo de chile.

El empresario consideró que ya no era negocio porque tenía más pérdidas en la inversión de la cosecha y recolección del producto que en lo que podían ganar en la venta y por ello decidió darle oportunidad a la gente de entrar y cortar los chiles.

Se trata de una tradición, que era muy común en la Tierra Caliente sobre todo con la siembra del melón en donde la gente tenía la oportunidad de cosechar lo que quedaba en los campos al finalizar la temporada de cosecha de las empresas.

El chile serrano en la Tierra Caliente es uno de los productos alternativos del campo que abarca un 10 por ciento de la producción regional. De acuerdo a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural los campos en los municipios de Coyuca de Catalán, Ajuchitlán y una parte de Altamirano son los que más producen.

Pero la principal producción de chiles serranos así como de jitomate se encuentra en el municipio vecino de San Lucas, Michoacán aproximadamente a un kilómetro de Ciudad Altamirano en las localidades de la Tenencia Riva Palacio y el pueblo de Salguero; ahí, hay amplios campos sembrados de chiles y jitomate y a donde llegan a trabajar hasta mil  jornaleros de la Tierra Caliente de Guerrero de los municipios de Coyuca de Catalán y Ajuchitlán del Progreso todos los días, los cuales tienen transporte especial pagado por las empresas para acudir a estos campos.

Sin embargo, con el desplome de los precios, los diferentes productores también tienen la idea de regalar la cosecha de chile en Michoacán.

Distinto es el caso del jitomate que aumentó de manera considerable su costo; hasta hace un mes en la central de abastos pagaban el kilo en 15 pesos y este miércoles lo reportaron hasta en 40 pesos.

Se contempla que los campos de Tierra Caliente todavía permitan la cosecha de jitomate hasta por un mes más tiempo en el que también cambia el costo del producto del mercado.

Texto y foto: Israel Flores