29 noviembre,2025 9:27 am

Reivindican las discos a las que sí iban los acapulqueños, en contraste con lugares elitistas como el Baby’O

Uno de los DJ pioneros en los años 60 y 70, Alfredo Martínez, da una charla en el auditorio del Fuerte de San Diego

Acapulco, Guerrero, 29 de noviembre de 2025. Uno de los DJ pioneros en las discotecas de Acapulco de las décadas de 1960 y de 1970, Alfredo Martínez, narró ayer las viejas glorias de la época que le dio fama internacional al puerto.

Martínez ofreció una charla ayer en la tarde dentro del auditorio del Fuerte de San Diego, como parte del Seminario sobre la puesta en valor el patrimonio cultural y natural de Acapulco, en su última sesión del año, y reivindicó que eran discotecas frecuentadas por los acapulqueños, no como Baby’O, que ha sido para socios o invitados.

“Muy poquita gente ha logrado entrar ahí” al Baby’O, una discoteca alejada de la población que hasta le hicieron un homenaje en Sinfonía del Mar, pero “nunca nos han dejado entrar”, soltó y provocó risas de los asistentes, “¡hasta que alguien lo dijo!”, gritó uno.

Martínez narró sus inicios en el Tequila A Go Go, abierto en 1964, una de las principales discos que hubo, cuando se escuchaban a Los Beatles, Los Rolling Stones, canciones que eran reproducidas por la estación de radio XSI.

Martínez nació en el barrio histórico de La Guinea, de donde provienen cuatro de los pioneros de los tornamesistas en Acapulco, uno de ellos trabajaba en el Club Tiberio’s y otro en el Armando’s Le Club.

Cada discoteca tenía su propio ambiente: el Armando’s era más de música europea por gusto del dueño, Armando Sotres y la discoteca LeDome era más música negra de los Estados Unidos, pero en todas “en un principio era 80 por ciento música extranjera y 20 por ciento música mexicana”.

Martínez subrayó que en las discotecas se estrenaban las canciones provenientes directamente de Estados Unidos que después eran famosas en el resto del país, “se monitoreaba qué era lo que más pegaba, qué era lo que más agradaba y nos preguntaban también”.

Con una tenue música de fondo de la década de los 60, el DJ resaltó que “la música genera emociones, genera frecuencias que nos motivan, que nos hacen sentir algo, entonces no nada más era poner discos por poner discos, sino buscar la forma de que la gente se motivara, se alegrara y se sintiera a gusto”.

Los DJ ponían de todo, desde música de orquesta hasta canciones de tríos, cada 30 minutos cambiaban de género, las jornadas de trabajo eran de 10 de la noche a las 5 de la madrugada todos los días del año, salvo algunos días de asueto.

Autodidactas, “nosotros conocíamos tiempo, ritmo, entonces teníamos que saber cuándo iba a terminar y cuándo poner el siguiente disco”, señaló Martínez, quien se fue unos años de Acapulco y regresó en 1991, pero ya había cambiado el ambiente, la tecnología era otra, había computadoras y comenzó de nuevo como DJ en algunos locales de table dance.

El DJ también habló de las tardeadas, fiestas hechas para jóvenes que aún no cumplían la mayoría de edad para entrar a las discotecas de la noche, dijo que en algún momento del municipio hubo más de 50 discotecas y planteó que para renacer aquella fiesta habría que tener escuelas en Acapulco de DJ y de luminotécnicos.

Uno de los coordinadores del Seminario, el vicepresidente de la región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), Manuel Ruz Vargas, señaló que la idea de exponer esta época de las discotecas es considerar a la música como “patrimonio intangible” de Acapulco, como lo es también el cine.

Dijo que esta sesión también tuvo la función de reconocer a trabajadores como Alfredo Martínez, “darle vida a esa gente que con su trabajo, su atención, hizo que Acapulco tuviera una parte muy importante a nivel nacional y fuera conocido en los 70 como la capital mundial de la disco”.

El otro de los coordinadores del Seminario, el arquitecto Luis Ramos, celebró que se está avanzando en la declaración oficial del Centro Histórico de Acapulco, uno de los objetivos del Seminario.

Algunos de los 20 asistentes a la sesión de este viernes también compartieron sus experiencias en las discotecas de Acapulco, la vida nocturna que poco a poco ha ido decayendo por, entre otras razones, la inseguridad que prevalece desde hace varios años, lamentaron.

Ramón Gracida Gómez

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