25 abril,2020 8:58 am

Relata trabajador de funeraria el estricto tratamiento a los cuerpos con Covid-19

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La Funeraria Chilpancingo ha atendido cinco casos desde las primeras muertes por coronavirus a principios de abril, cuenta. Utilizan dos overoles por persona, gorro, googles, mascarillas, guantes, botas quirúrgicas y una carroza habilitada específicamente, equipada con su desinfectante a base de hipoclorito, agua y alcohol quirúrgico, para sanitizar tanto la unidad como al personal y el cuerpo

Chilpancingo, Guerrero, 25 de abril de 2020. Bajo estrictas medidas de protección y prevención trabaja el personal de las funerarias que traslada los cuerpos de víctimas de contagios de Covid-19 de los hospitales a los crematorios, si los familiares solicitan la cremación. De lo contrario, los llevan directo al panteón, sin velación ni para el despido de sus familiares, pues así son los lineamientos de las autoridades sanitarias, contó Mario Javier Rivera Vázquez, trabajador de la Funeraria Chilpancingo.

Informó que desde que comenzaron las primeras muertes por contagio de Covid-19 (los primeros días de abril), sólo en esta funeraria han prestado cinco servicios: cuatro cremaciones y un cuerpo sepultado, éste último sólo estaba por sospecha de contagio.

Según los protocolos que llegaron a las funerarias de la Secretaría de Salud federal, mediante Control y Fomento Sanitario y de la Secretaría de Salud estatal, las medidas de higiene, protección, y prevención del contagio tienen que ser estrictas tanto para el personal como para evitar el contagio de los familiares, así como para evitar la propagación del virus entre la población.

“Nosotros hemos tomado las precauciones necesarias para poder realizar el retiro de los muertos por Covid-19, todo se hace tomando en cuenta los protocolos necesarios, aseguró Rivera Vázquez, quien fue consultado por teléfono el jueves.

El equipo que utilizan son dos overoles por persona, gorro, goggles, mascarillas, guantes, botas quirúrgicas y una carroza habilitada específicamente para el retiro de los cuerpos de Covid-19, equipada con su desinfectante a base de hipoclorito, agua y alcohol quirúrgico, para sanitizar tanto la unidad como al personal y el cuerpo.

“Cuando nos entregan el cadáver en el hospital, la bolsa donde se deposita está previamente bañada en cloro, y una vez colocado el cuerpo en la camioneta el personal se retira el primer traje que trae puesto y lo deposita en una bolsa roja de RPBI (Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos) y con el segundo traje se conduce al crematorio, en seguida colocado el cuerpo en el sitio de la cremación, el personal se retira su segundo traje y lo deposita en la bolsa roja de RPBI que, junto con el cuerpo, se procede con su incineración.

Explicó que  personal de la funeraria se hace cargo por completo del cadáver en cuanto la familia solicita el servicio, a partir de entonces sólo se ponen de acuerdo con el departamento de servicio social, para que (en el caso del Hospital General) les entreguen el cuerpo en el piso tres, que es el área destinada para pacientes de Covid-19. “Desde ese momento el personal entra con su equipo necesario para poderlo retirar”, agregó Rivera Vázquez.

Añadió que la Funeraria Chilpancingo se hacen cargo de levantar el acta de defunción para que puedan proceder con la cremación y, en seguida, sólo entregan al familiar la urna con las cenizas del difunto y el acta de defunción.

En el documento va especificado que se cremó el cuerpo. Destacó que el personal de la funeraria sólo tiene contacto con los familiares cundo les solicitan el servicio en sus instalaciones y hasta que les entregan la urna con el acta de defunción.

Posteriormente se recomienda a los dolientes que vayan a su casa a hacerse el aseo personal, cambiarse de vestimenta y desinfectar objetos.

     Cuando los familiares llegan a la funeraria a solicitar el servicio, en la entrada hay un recipiente con cloro por el que pasan la suela de los zapatos para ingresar, después de que se terminan los trámites para la solicitud del servicio el personal sanitiza el lugar donde estuvieron los familiares “para poder tener lo suficientemente limpio y desinfectado”, contó el responsable de la funeraria.

Para el destino final del cuerpo hay dos opciones: puede ser cremado o los familiares recibir el cuerpo pero sepultarlo de inmediato. Es decir, saliendo del hospital va directo al panteón, no debe pasar por su casa, según protocolos que pide a las funerarias la Secretaría de Salud.

Rivera Vázquez informó que en lo que va de la contingencia en la Funeraria Chilpancingo han prestado cinco servicios: cuatro cremaciones y una inhumación del cuerpo.

“Fue un abuelito de la tercera edad que estaba en la Casa del Anciano”, recordó el trabajador de la funeraria respecto al primer cuerpo que fue sepultado con sospechas de contagio de coronavirus.

Agregó que en vida no estuvo confirmado de contagio de Covid-19, sin embargo, según supo, se estaba infartando y el personal del Hospital General lo subió al tercer piso, destinado para los pacientes de Covid-19, para intubarlo y ponerle su ventilador con el fin de reanimarlo, “entonces al ingresar a la sala de Covid-19 prácticamente ya hay riesgo de contagio y al retirar el cuerpo tiene que ser con el protocolo de Covid-19 para inhumarlo, porque ya no hay manera de descartar que no haya sido contagiado”.

En esta caso lo llevaron a sepultar al panteón de Zumpango y cuando llegaron ya estaba la fosa hecha y había pocos familiares, quienes se mantuvieron a unos cinco metros de la fosa donde se sepultó el cuerpo. Dijo que eso fue hace aproximadamente tres semanas y a partir de entonces han prestado otros cuatro servicios y todos han sido cremaciones.

Mario Javier declaró que en la funeraria donde labora el personal no ha tenido problemas de contagio, porque han tomado en cuenta los lineamientos en cuanto al tratamiento de los cuerpos y porque han usado el equipo necesario.

El trabajador expuso que es importante que las autoridades de salud le den la atención al problema “como debe de ser”, porque denunció que no siempre actúan respetando a los pacientes, a raíz de que se han multiplicado los contagios del coronavirus.

Contó que la semana pasada llegó una persona enferma a la clínica del ISSSTE de Chilpancingo y ya no la quisieron recibir sólo por sospecha de contagio de Covid-19, “y el cuerpo quedó ahí, en el área de Urgencias en una camilla y ya no quisieron atenderla”.

Agregó que también se debe concientizar a la gente, “se le tiene que hacer creer que el problema es real, que la pandemia sí existe, porque de repente la gente no lo cree”.

Texto: Zacarías Cervantes / Foto: El Sur