
Gran gol de la juvenil brasileña Priscila da Silva al minuto 82 salva a las Águilas
Ciudad de México, 15 de noviembre de 2024. El América Femenil estuvo al borde del colapso, pero sigue con vida en la Semifinal contra Tigres, 1-1 en el parcial.
Un gol de Priscila da Silva al 82’ fue un tanque de oxígeno para las Águilas, que el domingo están obligadas a ganar en el Universitario para ser finalistas.
Al ataque más goleador del torneo, con 62 goles en 19 partidos antes de ayer, se le mojó la pólvora.
Por eso el gol de la juvenil brasileña, al raspar el balón con la parte externa del botín derecho, fue un bálsamo, ya que si ir a ganar al Universitario siempre es difícil (aunque ya lo hicieron 1-0 en Fase Regular), más aún el hacerlo por al menos dos goles como ocurría antes de esa acción.
Tigres casi no tuvo el balón, pero sacó oro cuando sí, al 16’, Jennifer Hermoso se avivó al cobrar una falta y esa acción acabó en el fondo de la red, tras el gol de Kgatlana. El equipo visitante apenas inquietó en otra oportunidad, al inicio del complemento en un tiro de Hermoso.
Al América le ganó la ansiedad. Kiana Palacios disparó desviado en una jugada en la que se amarró Cecilia Santiago. Al 33’, Kimberly Rodríguez cimbró el poste izquierdo.
Scarlett Camberos tiró justo a la ubicación de la guardameta y luego se precipitó en cada decisión, ante un equipo muy hecho y que sabe sufrir.
La gente se desesperó en cada despeje de la guardameta, por eso el sonido local intervino en cada despeje para evitar algún grito homofóbico.
Más allá de los siete minutos de reposición, América no pudo dañar más a Tigres, equipo al que le basta empatar el domingo como local para avanzar a la Final y buscar otro título, tras los 6 que ya lucen en sus vitrinas.
Esa situación tiene a las Águilas contra las cuerdas porque están obligadas a ganar, aunque para su fortuna ya lo lograron en la Fase Regular, única derrota en casa de las Amazonas.
Si bien América solo perdió un partido, tuvo más empates y ese es el gran pecado por el que ahora un equipo como Tigres puede manejar el marcador a su antojo.
Texto: Edgar Contreras / Agencia Reforma


