
Texto: DPA/ Foto: EFE
Buenos Aires, Argentina, 10 de septiembre de 2018. La búsqueda del submarino argentino ARA “San Juan”, desaparecido en noviembre con 44 tripulantes a bordo, fue reiniciada por un buque noruego equipado con cinco vehículos submarinos autónomos (AUV), informaron hoy fuentes oficiales.
El operativo comenzó este domingo y se encuentra a cargo de la empresa estadounidense Ocean Infinity, que por contrato dispondrá de 120 días para la búsqueda y únicamente cobrará 7.5 millones de dólares si el buque “Seabed Constructor” halla la nave.
Las autoridades a cargo de la búsqueda determinaron tres áreas en el Atlántico Sur para revisar el fondo marino con cinco AUV, aunque este lunes sólo tres se encontraban operativos, explicó el portavoz de la Armada argentina, capitán Enrique Balbi, al canal Todo Noticias.
Uno de los AUV sufrió un desperfecto técnico y debió ser reparado, en tanto que el quinto todavía no fue lanzado al mar.
Los AUV pueden descender hasta 6 mil metros y están programados para hacer un “relevamiento minucioso del perfil del fondo marino con sonares acústicos y magnetófonos de alta tecnología”, explicó Balbi.
“En tres días estiman (quienes están a cargo de la búsqueda) que pueden tener un indicio” del operativo, agregó el portavoz.
Los AUV recorrerán tres áreas que fueron determinadas, con diferentes probabilidades de éxito, a partir de la información proporcionada por la Armada argentina y otras fuentes que relevó la empresa Ocean Infinity.
Las zonas coinciden con las revisadas en su momento sin éxito por la Armada argentina y de otros cinco países que participaron de la búsqueda en los primeros meses posteriores a la desaparición del sumergible.
Por el momento las condiciones climáticas son “muy buenas” para operar en el Atlántico Sur, indicó la Armada.
El “ARA San Juan” emitió su última comunicación el 15 de noviembre de 2017 después de reportar un incendio en el área de baterías por el ingreso de agua de mar mientras navegaba desde la austral ciudad de Ushuaia rumbo a su base en el puerto de Mar del Plata.
Horas después de esa comunicación se detectó un ruido similar al de una explosión cerca del último punto donde había sido localizado en el océano Atlántico, a 430 kilómetros de la costa argentina, frente al patagónico Golfo San Jorge.
El submarino fue buscado intensamente por una enorme flota internacional de buques y aviones pero sin éxito.
Tras suspender la búsqueda durante varios meses, el Gobierno argentino contrató a la firma Ocean Infinity para que encuentre a la nave.
El operativo comenzó este domingo y se encuentra a cargo de la empresa estadounidense Ocean Infinity, que por contrato dispondrá de 120 días para la búsqueda y únicamente cobrará 7.5 millones de dólares si el buque “Seabed Constructor” halla la nave.
Las autoridades a cargo de la búsqueda determinaron tres áreas en el Atlántico Sur para revisar el fondo marino con cinco AUV, aunque este lunes sólo tres se encontraban operativos, explicó el portavoz de la Armada argentina, capitán Enrique Balbi, al canal Todo Noticias.
Uno de los AUV sufrió un desperfecto técnico y debió ser reparado, en tanto que el quinto todavía no fue lanzado al mar.
Los AUV pueden descender hasta 6 mil metros y están programados para hacer un “relevamiento minucioso del perfil del fondo marino con sonares acústicos y magnetófonos de alta tecnología”, explicó Balbi.
“En tres días estiman (quienes están a cargo de la búsqueda) que pueden tener un indicio” del operativo, agregó el portavoz.
Los AUV recorrerán tres áreas que fueron determinadas, con diferentes probabilidades de éxito, a partir de la información proporcionada por la Armada argentina y otras fuentes que relevó la empresa Ocean Infinity.
Las zonas coinciden con las revisadas en su momento sin éxito por la Armada argentina y de otros cinco países que participaron de la búsqueda en los primeros meses posteriores a la desaparición del sumergible.
Por el momento las condiciones climáticas son “muy buenas” para operar en el Atlántico Sur, indicó la Armada.
El “ARA San Juan” emitió su última comunicación el 15 de noviembre de 2017 después de reportar un incendio en el área de baterías por el ingreso de agua de mar mientras navegaba desde la austral ciudad de Ushuaia rumbo a su base en el puerto de Mar del Plata.
Horas después de esa comunicación se detectó un ruido similar al de una explosión cerca del último punto donde había sido localizado en el océano Atlántico, a 430 kilómetros de la costa argentina, frente al patagónico Golfo San Jorge.
El submarino fue buscado intensamente por una enorme flota internacional de buques y aviones pero sin éxito.
Tras suspender la búsqueda durante varios meses, el Gobierno argentino contrató a la firma Ocean Infinity para que encuentre a la nave.
Claves: ¿Qué pudo haber pasado con el submarino ARA “San Juan”?
¿Dónde está?
El lugar de la explosión fue ubicado en un radio de 125 kilómetros frente al golfo San Jorge, a 430 kilómetros de la costa argentina y unos mil 300 kilómetros al sur de Buenos Aires. El punto está a pocas millas de la última posición que se tuvo del sumergible. En la zona del talud, la vertiente rápida submarina desciende desde el borde de la plataforma continental, que está a unos 200 metros de profundidad, a abismos de hasta 3 mil metros. Buques y aviones de 13 países colaboraron con la búsqueda, entre ellos dos minisubmarinos de Estados Unidos y Rusia, que recorrieron sin éxito el lecho marino a unos mil metros.
Avería reportada
El 15 de noviembre, el comandante del submarino reportó un principio de incendio ocasionado por una falla eléctrica en el compartimiento de baterías que había sido subsanada, informó la Armada. El siniestro fue causado, según la fuerza militar, por un cortocircuito que generó la entrada de agua de mar a través del sistema de ventilación. Este modelo de submarino, el TR-1700 construido por Thyssen en Alemania y puesto en servicio en 1985, cuenta con 960 baterías distribuidas a lo largo de gran parte de los 65 metros de eslora. La avería, justamente, se produjo en el cuarto de proa (adelante).
¿Sufrió una explosión?
La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares CTBTO, por sus siglas en inglés) registró el 15 de noviembre “un evento violento consistente con una explosión” muy cerca de la zona donde navegaba el submarino. La Armada dijo en un principio que no tenía “ninguna información” acerca de “un evento de esas características”, aunque después la reconoció oficialmente. El presidente, Mauricio Macri, descartó en varias ocasiones la hipótesis de un ataque al sumergible de parte de buques que pescaban ilegalmente en la zona o, incluso, de una fuerza militar extranjera.
¿Sufrió una implosión?
El 6 de abril, el diario La Nación publicó parte de un borrador del informe de la comisión creada por el Ministerio de Defensa argentino para investigar el hecho. Según el documento, el sumergible sufrió una agonía de varias horas antes de implosionar. La nave, indicó el informe, sufrió un incendio que obligó al comandante del submarino a emerger a la superficie para controlarlo en medio de un fuerte temporal, y luego volvió a descender, tal como reportó a la base aquel día. De acuerdo con esta investigación, se había reanudado el incendio y se había producido una explosión por el hidrógeno acumulado en el tanque de baterías, que, según los expertos, pudo afectar al sistema de control. Fuera de control, el “San Juan” habría comenzado a descender y a las 10:51 horas (13:51 GMT) se detectó una explosión que, según la comisión, se trató de una implosión por el aplastamiento que sufrió el submarino ante la diferencia de presión producida al descender a una profundidad mayor a la que soportaba.
¿Se agotó el oxígeno?
Los estudios realizados anteriormente indican que el submarino ARA “San Juan” podía disponer de una reserva de oxígeno para siete días en caso de no emerger a la superficie para renovar el aire, aunque esta cifra podría variar según la situación particular, la administración de tubos de oxígeno medicinal o recursos como enviar a dormir a los tripulantes para reducir el consumo.
El lugar de la explosión fue ubicado en un radio de 125 kilómetros frente al golfo San Jorge, a 430 kilómetros de la costa argentina y unos mil 300 kilómetros al sur de Buenos Aires. El punto está a pocas millas de la última posición que se tuvo del sumergible. En la zona del talud, la vertiente rápida submarina desciende desde el borde de la plataforma continental, que está a unos 200 metros de profundidad, a abismos de hasta 3 mil metros. Buques y aviones de 13 países colaboraron con la búsqueda, entre ellos dos minisubmarinos de Estados Unidos y Rusia, que recorrieron sin éxito el lecho marino a unos mil metros.
Avería reportada
El 15 de noviembre, el comandante del submarino reportó un principio de incendio ocasionado por una falla eléctrica en el compartimiento de baterías que había sido subsanada, informó la Armada. El siniestro fue causado, según la fuerza militar, por un cortocircuito que generó la entrada de agua de mar a través del sistema de ventilación. Este modelo de submarino, el TR-1700 construido por Thyssen en Alemania y puesto en servicio en 1985, cuenta con 960 baterías distribuidas a lo largo de gran parte de los 65 metros de eslora. La avería, justamente, se produjo en el cuarto de proa (adelante).
¿Sufrió una explosión?
La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares CTBTO, por sus siglas en inglés) registró el 15 de noviembre “un evento violento consistente con una explosión” muy cerca de la zona donde navegaba el submarino. La Armada dijo en un principio que no tenía “ninguna información” acerca de “un evento de esas características”, aunque después la reconoció oficialmente. El presidente, Mauricio Macri, descartó en varias ocasiones la hipótesis de un ataque al sumergible de parte de buques que pescaban ilegalmente en la zona o, incluso, de una fuerza militar extranjera.
¿Sufrió una implosión?
El 6 de abril, el diario La Nación publicó parte de un borrador del informe de la comisión creada por el Ministerio de Defensa argentino para investigar el hecho. Según el documento, el sumergible sufrió una agonía de varias horas antes de implosionar. La nave, indicó el informe, sufrió un incendio que obligó al comandante del submarino a emerger a la superficie para controlarlo en medio de un fuerte temporal, y luego volvió a descender, tal como reportó a la base aquel día. De acuerdo con esta investigación, se había reanudado el incendio y se había producido una explosión por el hidrógeno acumulado en el tanque de baterías, que, según los expertos, pudo afectar al sistema de control. Fuera de control, el “San Juan” habría comenzado a descender y a las 10:51 horas (13:51 GMT) se detectó una explosión que, según la comisión, se trató de una implosión por el aplastamiento que sufrió el submarino ante la diferencia de presión producida al descender a una profundidad mayor a la que soportaba.
¿Se agotó el oxígeno?
Los estudios realizados anteriormente indican que el submarino ARA “San Juan” podía disponer de una reserva de oxígeno para siete días en caso de no emerger a la superficie para renovar el aire, aunque esta cifra podría variar según la situación particular, la administración de tubos de oxígeno medicinal o recursos como enviar a dormir a los tripulantes para reducir el consumo.


