
Con El oficio de la almeja. Escultura para deconstruir la memoria, cuatro de las piezas del artista resignificarán su propia historia
Acapulco, Guerrero, 26 de febrero de 2025. Con la idea de trabajar la memoria, su sentido, su pertinencia y crear a partir de los recuerdos viejos otros nuevos, el escultor Jorge Alfaro desarrolla en estas semanas el proyecto El oficio de la almeja. Escultura para deconstruir la memoria.
El proyecto es auspiciado por un estímulo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) Guerrero 2024 en la categoría Creadores con trayectoria.
Es un proyecto muy personal, aseguró en charla telefónica, “a diferencia de otros anteriores en los que he abordado temas sociales, que tienen que ver con la violencia o los desastres naturales, el estado o la política, en este caso trabajaré con la historia de mi familia”.
Al respecto, relató que precisamente junto con su familia llegó hace más de cincuenta años de la Ciudad de México al puerto de Acapulco con muchos sueños, ideas e ilusiones “pero las cosas no funcionaron como estaban planeadas”.
“Mi padre, un hombre brillante, inteligente, talentoso, no logró concretar algunas cosas, algunos negocios, y eso generó al paso del tiempo estrés en la familia; mi madre no se adaptó a la sociedad acapulqueña y de alguna manera nos trasmitió su malestar generando en mi caso algunas frustraciones y tristezas”.
De lo anterior, de esa vida vuelta difícil para su familia y para él en Acapulco, señaló, hay testigos: diversos objetos que son como los tesoros de la familia y que tan solo el hecho de tenerlos en casa son motivo para evocar precisamente aquellos tiempos, aquellos recuerdos.
“A pesar de los constantes cambios de casa, de los robos y hasta del paso de los huracanes ahí están y aunque algunos se han roto, lastimado, quebrado, continúan con su carga emocional”.
Así, el proceso de este nuevo proyecto toma como base uno anterior, La Perla, que fue parte de la exposición individual Des-armar, Desechar, Re-sanar. Ensayos para trasmutar el dolor que presentó en mayo del año anterior en la Ciudad de México a invitación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como parte de las actividades del Festival de Arte y Ciencia El Aleph.
Dicha obra, de creación colectiva, recordó, se trata de un proyectil de fuego –presumiblemente de un tanque de guerra– barnizado por familiares de personas privadas de su libertad y otros de acompañantes en su búsqueda de justicia para darle otra apariencia, otro significado.
Las perlas se construyen así, recordó, “por ejemplo, de una piedra, una basura, que cae en la ostra y que la lastima, por lo que es envuelta en su propia baba para transformarla en eso, una perla”.
“Eso es lo que haré ahora con estos objetos, entre los que hay obras de arte y con eso voy a combinarlos con otros materiales para que se conviertan, se transformen en otras obras de arte que me resignifiquen mi historia personal”.
Es un proyecto muy, muy personal, reiteró, adelantando que serán en total cuatro esculturas para entregar a finales de junio especulando con una posible exposición entonces.
“Luego de que he hecho mucha obra social criticando la violencia, cuestionando a las autoridades, dándole voz a quien lo necesita pero creo que de vez en cuando los artistas tenemos derecho a hablar de nosotros, nuestros conflictos, nuestras luchas”.
“Después de todo, la memoria, los recuerdos, tener de alguna manera nuestro pasado ahí a la vista con estos objetos, que hasta se consideran sagrados, tiene que ver con una cuestión muy humana, mágica, mística si quieres, de sentir todavía con nosotros a quienes los poseyeron, que les significaron algo y nos los heredaron para preservar y continuar con eso, la memoria”.
Jorge Antonio González Alfaro (Ciudad de México, 1963) estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda y en el entonces Instituto de Artes Pláticas de Taxco. Posteriormente viajó a Estocolmo, Suecia, para tomar diversos cursos.
Maestro de la Escuela de Iniciación Artística de Acapulco G65, su trabajo ha sido expuesto lo mismo en Guerrero que en otros estados del país.
Este es su tercer estímulo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico del (PECDA) Guerrero.
Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano


