23 septiembre,2025 8:43 am

Salinas Pliego “se vende como visionario, pero siempre ha dependido de su relación con los gobiernos”

El dueño de TV Azteca “es el arquetipo del empresario que se vende a sí mismo como un gran genio”, aunque la fortuna que lo coloca entre los hombres más ricos de México se debe a sus conexiones políticas, sin importar la ideología ni el partido en el poder, remarca Mathieu Tourliere, autor del libro La fórmula Salinas. Pero al final del sexenio pasado el fundador de Elektra rompió con AMLO y no tiene interlocución con la presidenta Sheinbaum. Este 15 de septiembre difundió su “Grito de resistencia” y anunció su propio movimiento político de derecha

El Sur / Ciudad de México, 23 de septiembre de 2025. El presidente de Grupo Salinas y dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, ha sabido moverse dentro de un sistema donde el dinero es el aceite que permite aderezar las relaciones sociales y de poder con gobiernos, administraciones, jueces y empresas. Es un actor que ha entendido que, con mucho dinero y cinismo, puedes llegar hasta la cima, dice Mathieu Tourliere, reportero de la revista Proceso y autor de La fórmula Salinas. Las redes del poder en México (Editorial Terracota, 2024).

El libro resume el perfil del tercer hombre más rico de México, que ha acumulado una gran fortuna por su cercanía con el poder desde hace décadas y gracias a métodos comerciales que sacan ganancias de los sectores más empobrecidos del país, cuenta Tourliere en entrevista con El Sur vía Zoom.

Tras un reportaje publicado en Proceso en 2019, en el que reveló la participación de Salinas Pliego en el fraude de la compra-venta de Grupo Fertinal que realizó Pemex en el sexenio de Enrique Peña Nieto, el magnate demandó a la revista; a su entonces director, Rafael Rodríguez Castañeda; a Homero Campa, quien era subdirector, y al propio reportero.

Incentivado por Rodríguez Castañeda para “responder con periodismo”, Tourliere se puso a investigar a fondo la partipación de Ricardo Salinas en el desfalco a Pemex, pero encontró tanta información sobre sus negocios, “casi todos chuecos”, que decidió ordenarla en un libro.

Así, La formula Salinas, publicado a fines de 2024, terminó siendo “la biografía no autorizada” de un empresario polémico, que supo posicionarse desde tiempo de Carlos Salinas de Gortari hasta Andrés Manuel López Obrador.

En los últimos años, el empresario ha adquirido visibilidad pública por sus pleitos legales para no pagar miles de millones de pesos de impuestos, y por su actividad en redes sociales, desde donde ataca a personajes de la política, en particular de Morena.

El 15 de septiembre pasado, Día de la Independencia, usó ese espacio virtual para publicitar su “Movimiento Anticrimen y Anticorrupción” y dar el “Grito de resistencia” en un video donde apareció junto a su esposa, María Laura Medina, una bandera de México y un estandarte de la Virgen de Guadalupe. Al final de un mensaje de casi seis minutos, llamó a combatir a “los comunistas” que gobiernan México y gritó tres veces “viva México”.

El video fue tomado como un paso a la ofensiva en un momento en que ha perdido influencia en el Poder Judicial y la relación del magnate con el gobierno federal que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum está en punto muerto.

Sexenio tras sexenio, sin importar la ideología

–Salinas Pliego, hoy de 69 años, hizo negocios en los sexenios de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Felipe Calderón, Vicente Fox, Peña y López Obrador –se le comenta a Tourliere.

–Es uno de los personajes que trascienden sexenio tras sexenio, que hacen negocios y se adaptan a cualquier ideología, gobierno y grupo en el poder para hacer sus negocios. Es el caso de Salinas Pliego, pero también de Carlos Slim o los directivos de Televisa. Se puede marcar su gran despegue: a los 30 años recibe de su papá la dirección de Elektra, que había fundado su abuelo, Hugo Salinas Rocha. Hereda una empresa a la que ya le iba bien. No tuvo que construir nada –apunta Tourliere.

“Si vemos lo tradicional de la meritocracia, por ejemplo los estudios –continúa–, parece que Salinas Pliego no fue buen alumno. Se fue a una universidad privada de Estados Unidos pagada por su familia. Al poco tiempo de recibir Elektra hace una alianza con Carlos Salinas de Gortari, y sobre todo con su hermano (Raúl), durante la privatización de Imevisión, que se convirtió en TV Azteca. Es cuando se catapulta en el rango de multimillonario”.

–¿Por qué se vuelve multimillonario en el sexenio de Carlos Salinas?

–No sólo por ser dueño de la segunda televisora, que le aseguraba un poder tremendo, sino por ser uno de los hombres del presidente. Muchos le empezaron a confiar dinero. Dijeron: “Si es aliado del presidente, vamos a apostar a él”. La primera emisión de bonos de TV Azteca rebasó muchísimo las expectativas porque era una apuesta relativamente barata por alguien que probablemente iba a convertirse en un agente del poder. Desde entonces, todo lo que construye Salinas Pliego es gracias a su relación con el poder.

Con Zedilllo, añade, “entra en el sector de las telecomunicaciones. Recibe la primera concesión privada, en aquel entonces inalámbrica. Fue una concesión súper irregular, según la Auditoría Superior de la Federación.

“En el sexenio de Fox fue su auge. Incursionó en el mundo financiero con Grupo Elektra, en su vertiente de Banco Azteca, la casa de bolsa y las remesas. Ahí es cuando empieza el negocio grande, el financiero. Con Calderón entra en el sector energético, en la minería y en la seguridad privada gracias a una reforma de Genaro García Luna.

“En el sexenio de Peña Nieto entra con todo a Pemex. Un día después de la reforma energética crea una empresa petrolera que se vuelve contratista.

“Y con López Obrador se vuelve un proveedor del gobierno en la distribución de los recursos de programas sociales. A través de Banco Azteca distribuyó más de 80 mil millones de pesos de los programas sociales, lo cual tuvo como efecto arrojar a millones de beneficiarios de programas sociales hacia las tiendas Elektra, convirtiéndolos en potenciales clientes”.

Sin importar la ideología ni el partido en el poder, Ricardo Salinas ha hecho jugosos negocios. “Es un arquetipo del empresario que se vende a sí mismo como un gran genio, visionario, pero siempre ha dependido de sus relaciones con los gobiernos”, remarca el periodista.

Pemex y la compra de Fertinal, favor a Salinas

En su libro, Tourliere aborda el caso Fertinal, que estaba casi en quiebra cuando Pemex la compró por 635 millones de dólares en el sexenio de Peña Nieto. El corporativo fue privatizado en los noventa, vendido a Fabio Covarrubias, empresario de origen italiano.

Durante los siguientes años, explica, Grupo Fertinal “tiene un camino atropellado. Estuvo con un nivel de endeudamiento que lo llevó casi a la quiebra. Fue comprado por Pemex a un precio fuera de cualquier vínculo con su valor. Sigue pagando ahora.

“Se benefició Salinas Pliego, que era socio de Grupo Fertinal. Existe una denuncia de Emilio Lozoya (ex director de Pemex) que dice que fue un favor a Banco Azteca. Según una denuncia en Estados Unidos, hubo un soborno a Peña Nieto a través de esta operación, pero llama la atención que, en el caso de Fertinal, no se haya llegado a una investigación.

“La fiscalía tiene abierta una carpeta desde 2019 y no ha avanzado absolutamente nada. Está congelada. No hay una investigación que explique por qué Pemex compra a un precio de oro una empresa quebrada. En el sexenio de Peña Nieto se utilizó Pemex para casos de corrupción tremendos y algunos ya se han revelado, como el de Odebrecht o el de Oro Negro. Ha habido investigaciones por parte de la prensa, pero nunca por las autoridades.

“La fiscalía nunca ha hecho nada –afirma Tourliere–, pese a que Pemex fue una empresa usada en el sexenio de Peña Nieto para desviar montones de dinero a muchas operaciones de corrupción”.

El conflicto con el gobierno federal, desde Peña Nieto

–El personaje de Salinas Pliego cobró más notoriedad cuando López Obrador lo acusó de no pagar impuestos, aunque era proveedor del gobierno para la dispersión de los programas sociales.

–En este tema, primero están los impuestos de sus operaciones como empresario. Ha usado el sistema offshore, los paraísos fiscales, desde siempre. De hecho, el primer préstamo de Salinas de Gortari transitó por unas cuentas bancarias en Suiza a través de prestanombres y llegó a Salinas Pliego por una sociedad offshore de Panamá. A partir de eso, Ricardo Salinas ha construido todo un imperio offshore de muchas compañías con diversos propósitos: para tener su yate o hacer operaciones. Varios de sus negocios mineros en México los tiene a través de sociedades offshore.

Después, agrega el periodista, “está la parte de impuestos de sus empresas. Viene el conflicto con el gobierno, desde Peña Nieto, cuando el SAT, con Aristóteles Núñez, determina los créditos fiscales, sobre todo de Grupo Elektra. Salinas Pliego compró por 600 millones de pesos unas sociedades de papel con acciones de Mexicana de Aviación que tenían muchas pérdidas fiscales y simuló que estas pérdidas eran de Grupo Elektra. Cuando el SAT revisa a Grupo Elektra, dice: ‘Tú no puedes descontar pérdidas de una aerolínea, no eres aerolínea’. Él descontó cerca de 40 mil millones de impuestos. Es una evasión fiscal tremenda.

“Esto escaló al sexenio de López Obrador, a tal punto que rompieron, pues eran muy aliados y nadie entendía por qué. Al final de su sexenio, López Obrador le dijo: ‘Ya me tienes que pagar’. Salinas dijo que no, a pesar de que se le ofreció una súper rebaja de 8 mil millones de pesos de impuestos para que pagara. Es escandaloso, porque no puedes perdonar una infracción a un defraudador. Se armó el pleito profundo. La ruptura continuó hasta el sexenio actual donde, al parecer, no hay interlocución con Claudia Sheinbaum”.

Un empresario que ejerce poder político

La investigación de Tourliere está basada en pruebas documentales. “Empecé a revisar y a revisar. Se fue dando un archivo muy grande de documentos porque publiqué muchos reportajes sobre él: buscas y salen cosas. Casi todos sus negocios son chuecos. Es tremendo. Un día él subió a sus redes sociales un reto a The Wall Street Journal, que había retomado una publicación de Proceso. Dijo: ‘Si tienen documentos, muéstrenlos’. Y yo tengo sobre Fertilal todo, miles de documentos”, afirma.

A lo largo del libro se exhibe cómo el empresario ha utilizado todas las palancas del poder a su alcance para construir y luego consolidar su fortuna. “Tristemente, se resume al poder del dinero”, dice el reportero. “Todo empieza con una herencia que recibe y ahí se brinca a la cancha política con TV Azteca. Empieza a utilizar su televisora para hacer negocios y ejercer poder político; atacar, premiar o chantajear gobiernos.

“Ricardo Salinas incursionó en las canchas legislativas a través del Partido Verde en los 2000. Su hija Ninfa Salinas –menciona– fue senadora por ese partido. Sus operadores políticos fueron senadores y diputados del PRI muy influyentes. Tuvo personas dentro del gobierno federal. Cooptó al Poder Judicial”.

Tourliere detalla en el libro cómo Salinas Pliego ha movido hilos en el Poder Judicial de Ciudad de México y cómo ha atacado a sus enemigos a través de su televisora.

Actualmente, luego de la elección del Poder Judicial, la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación alista su fallo sobre el adeudo fiscal más grande de Salinas Pliego por más de 30 mil millones de pesos, así como la revisión de un amparo otorgado a Nueva Elektra del Milenio para no pagar una multa (crédito fiscal) de 67 millones 165 mil 827 pesos por haber declarado una pérdida fiscal mayor a la realmente ocurrida.

Además, el viernes pasado, Sheinbaum exhortó a Ricardo Salinas –a través de la conferencia mañanera– a que pague los impuestos que debe al gobierno mexicano, así como sus deudas con inversionistas y fondos estadunidenses.

Guillermo Rivera