
Acapulco, Guerrero, a 23 de junio de 2025.-El meteorólogo de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, Fermín Damián Adame, advirtió que para la temporada de ciclones hay cuatro picos de actividad en los próximos meses que “se van a cumplir, esto quiere decir que todavía viene, viene lo peor”.
Damián Adame indicó que la rápida intensificación se repetirá por el calentamiento global y el alto contenido calórico de los océanos, y que probablemente habrá más huracanes mayores que los esperados.
Consultado vía telefónica, sobre la evolución de Erick y Otis y si se pueden seguir presentando este año otros ciclones que se intensifiquen con esa rapidez, respondió que definitivamente sí, que la probabilidad es de un 86 por ciento.
Erick pasó de categoría 1 a categoría 4 en unas 18 horas, según los avisos del Servicio Meteorológico Nacional, mientas que Otis evolucionó en nueve horas hasta alcanzar la categoría 5, lo que fue confirmado por el meteorólogo.
Afirmó que con Otis y Erick se está observando un crecimiento acelerado que “se va a volver a repetir, necesariamente”. Al mencionarle los cinco ciclones que ya ocurrieron en junio, declaró que no es algo típico, y a pregunta de si se están adelantando los periodos dijo que no cree que se trate de eso, sino que está más caliente el océano y que aún es “muy poquito” de lo que se espera este año.
Detalló que en la temporada de ciclones hay cuatro picos de actividad bien diferenciados en el océano Pacífico: a finales de julio, a finales de agosto, el máximo a mediados de septiembre, y el último a finales de octubre; y que por lo general debería haber un pico, pero eso sólo ocurre en el Atlántico.
Indicó que este año se pronosticaban de tres a cinco huracanes mayores, que rebasen la categoría 3, que ya ocurrió el primero con Erick cuando la temporada todavía no está ni a la mitad, ya que inició el 15 de mayo y concluye el 30 de noviembre, y que es muy probable que la predicción se quede corta.
Los factores de intensificación de Erick
Damián Adame dijo que la intensificación de Erick se debió principalmente a tres de seis factores. El primero es la temperatura superficial del océano, porque en la zona donde se formó y desplazó era de 29 a 31 grados centígrados; la segunda que hubiera un sistema de baja presión preexistente, que reunió al surgir de la zona intertropical de convergencia que rodea el planeta; y el poco cizallamiento del viento, que se refiere a que a la mitad de la primera capa de la atmósfera haya vientos débiles, para que el ciclón pueda desarrollarse en la vertical.
Explicó que el siguiente elemento es una distancia mayor a 500 kilómetros del Ecuador, que también se reunió; además de la humedad en la atmósfera, en la que había valores superiores al 80 por ciento; y el contenido calórico oceánico con temperaturas superiores a 26.5 grados, que frente a las costas de Guerrero a Oaxaca han sido de 29 y 30 grados hacia los 15 y 30 metros de profundidad.
“Esto es muchísimo, mucho, mucho, mucho, no es cualquier cosa, no es algo insignificante, los océanos funcionan como una especie de batería, toda la energía que se ha acumulado en estos últimos años, producto del calentamiento global, se está almacenando en el interior de los océanos y en algún momento tiene que haber una liberación de esta energía y eso sucede cuando tenemos los ciclones”, subrayó y añadió que es un mecanismo natural del planeta para regular la energía.
El meteorólogo consideró que es momento de que la sociedad tenga un profundo respeto por la naturaleza y llevar una vida más sencilla, que sea menos consumista porque todo el consumo, desde cosméticos, ropa, celulares y hasta automóviles, ocasiona el calentamiento global, genera una huella de carbono e impacta en el planeta.
También llamó a la prevención porque los ciclones no se pueden evitar, que tenemos que acostumbrarnos a estos tiempos, adaptarnos a esta nueva realidad y trabajar en los planes familiares de Protección Civil.
Yee Trujillo / Foto: Jessica Torres Barrera


