
Plantea Ricardo Muñoz León la regulación de las colonias en zonas de riesgo, la ampliación de las áreas verdes y la redensificación de zonas olvidadas
Acapulco, Guerrero, 13 de febrero de 2024. El presidente del Colegio de Arquitectos de Guerrero, Ricardo Muñoz León, planteó la necesidad de un desarrollo urbano “integral serio, no los bomberazos” en Acapulco después del huracán Otis, que implique la regulación de las colonias en zonas de riesgo, la ampliación de las áreas verdes y la redensificación de zonas olvidadas.
De nada sirve cambiar el Reglamento de Construcción si los acapulqueños van a seguir viviendo en zonas inundables o a un costado de laderas, por lo que se necesita involucrar a la sociedad para que impere la necesidad de la planeación urbana por encima de factores económicos y políticos, señaló en entrevista con El Sur.
Muñoz León relató ayer en la sede de la asociación que preside, en avenida Universidad, que en diciembre pasado se empezó a trabajar en la modificación del Reglamento de Construcción, pero los especialistas les hicieron ver a los regidores que “el problema de Acapulco viene de fondo, hay que hacer una modificación a la planeación urbana, al desarrollo urbano”.
Dijo que la modificación al Reglamento de Construcción se tiene que trabajar a la par de la actualización del Plan Director Urbano, el cual fue aprobado en 2020 con “muchas observaciones” en sustitución del que se tenía desde 1998, después del huracán Paulina. Ambos documentos serían aprobados en un plazo no mayor a seis meses.
Mencionó que la actualización del Plan Director Urbano pudo haber concluido en 2023, pero se pausó por el paso del huracán categoría 5 y el consultor encargado de la actualización “tendrá que hacer el estudio y nuevas propuestas quizás de lo que tenía pensado porque (Otis) nos dio nuevos horizontes”.
El arquitecto explicó que el Plan Director Urbano especifica “cómo la ciudad puede crecer, para dónde debe crecer, cuántos niveles, qué zonas no son aptas para crecimiento”, pero un punto importante es que se aplique cabalmente.
Y es que “en la política se olvida mucho, lo malo de las planeaciones y de las obras a cierto plazo, no es que se hagan, es la continuidad y que el que venga dé continuidad”, señaló, y puso de ejemplo el Edificio Inteligente, que fue construido durante el gobierno estatal de Zeferino Torreblanca (2005-2011) y fue utilizado por la Secretaría de Salud (Ssa) federal hasta 2021.
El también profesor de la Universidad Loyola del Pacífico y la Universidad Hipócrates indicó que les enseña a sus alumnos la aplicación de los lineamientos de desarrollo urbano, por ejemplo, la importancia de las áreas verdes, la conciencia de dónde no se puede construir “y que impere más la necesidad de imagen urbana por encima del dinero o la necesidad de desarrollo urbano como tal por encima de lo económico”.
A sus estudiantes les tiene que decir que es un problema de corrupción, que intervienen factores políticos, “peor en año electoral, cómo les voy a decir a esos 80 mil votos que se quiten de ahí. Ese es el dilema”, y recordó el caso de las inundaciones en la colonia Colosio.
Planteó que el desarrollo urbano debe ser integral con el involucramiento no sólo de los arquitectos, sino de biólogos, ecólogos y sociólogos, un plan integral serio con sociedad y gobierno, donde “podamos ser tajantes en que se diga: no se puede, no se debe” construir donde no está permitido.
“De nada sirve cambiar un reglamento que me prohíba hacer esto y hacer aquello, si sigo viviendo en una zona de riesgo, si sigo viendo en una ladera o en un río. No sirve de nada. El problema es de fondo: hagamos una planeación urbana seria, una planeación urbana integral donde vengan todos estos puntos de la Agenda 2030 de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), donde vengan todos los lineamientos hacia dónde queremos llevar a Acapulco”.
Dijo que la visión del Colegio de Arquitectos de Guerrero es que se debe reconstruir con base en un “desarrollo urbano integral serio, no los bomberazos”, que regule las zonas de alto riesgo y redensifique áreas olvidadas o lotes baldíos, “entender que las ciudades pueden crecer hacia el interior”.
Es tener más áreas verdes, planes emergentes para fenómenos naturales como Otis y lograr la instalación subterránea de la luz eléctrica, la telefonía y el internet, por ejemplo, para mejorar la imagen urbana.
Indicó que la “utopía” es que el Atlas de Riesgo, el Plan Director Urbano, el Reglamento de Construcción y el Programa de Ordenamiento Ecológico del Territorio (POET) “se crucen en algún momento” para complementarse; del último documento se hablará el jueves en una reunión con la Dirección de Ecología.
Explicó que las medidas emergentes son sólo un “apoyo” al futuro Reglamento y destacó que plantean la figura de la corresponsable en estructura, y el análisis para las edificaciones de más de cinco niveles y dictámenes llevados a cabo por el Director Responsable de Obra (DRO), una figura “muy lastimada, muy ignorada por mucho tiempo, pero que tiene una representatividad y debería tener una fuerza ante el municipio, porque legalmente son los ojos y oídos del municipio”.
Sin embargo, pidió no olvidar que el “grueso de la población” acapulqueña autoconstruye su vivienda y lo está haciendo de la misma manera porque los recursos económicos son limitados y va a preferir reinstalar su ventana original por 2 mil o 3 mil pesos a la ventana con cristal de 9 milímetros templado que soporte 270 kilómetros por hora, que cuesta entre 8 mil y 10 mil pesos.
Propuso que el gobierno convoque a los colegios de especialistas para que den orientación en la reconstrucción de las viviendas, como sucedió después del sismo de septiembre de 2021. “El Plan Director y el desarrollo urbano pues solamente va a decir dónde es habitacional, dónde no, ya no se mete en la forma en cómo tú vas a construir, ahí viene la parte del arquitecto”.
Texto y foto: Ramón Gracida Gómez


