
El gobierno buscará que las familias refugiadas en Chichihualco puedan volver a sus comunidades, les dice el funcionario. Mientras permanecen en el auditorio tendrán mejores condiciones.
Chilpancingo, Guerrero, 14 de enero de 2019. Después de dos meses, el secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame, se reunió el viernes en su oficina y el sábado en el auditorio de Chichihualco con los desplazados de las comunidades de la sierra de Leonardo Bravo, (Chichihualco) y les prometió que su caso será tratado en la sesión de la Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz, este lunes.
Los representantes de los desplazados fueron citados a otra reunión para este mismo lunes a la una de la tarde en la Secretaría de Gobierno por el funcionario para que firmen la minuta de acuerdos de la reunión del viernes y para conocer lo que resolvió la Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz, con respecto a las acciones que se realizarán para que regresen a sus comunidades.
El acercamiento con autoridades de primer nivel del gobierno del estado, como el secretario de Gobierno, ocurrió dos meses después de que la Policía Comunitaria de Heliodoro Castillo (Tlacotepec), irrumpió (el 11 de noviembre) en Filo de Caballos y después en comunidades vecinas, de las que desplazó a cientos de familias que se encuentran refugiadas en el auditorio municipal de Chichihualco.
A la reunión del viernes, que se realizó a las 12 del día en la Secretaría General de Gobierno, acudió una comisión de 11 representantes de los desplazados, acompañados por el presidente del Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón, (Centro Morelos), Manuel Olivares Hernández.
Ese día el funcionario estatal les anunció que se van a mejorar las condiciones de estancia de los desplazados. Les dijo que la información que tenía es que solamente son 40 personas las que permanecen en el auditorio, por lo que le pidieron que acudiera personalmente a verificar el número, “y el sábado constató que son más de 300”, declaró ayer Olivares Hernández.
Salazar Adame se comprometió el sábado en Chichihualco a que el gobierno estatal incrementará los apoyos para su alimentación, la instalación de baños, atención médica y la educación de los niños desplazados en edad escolar.
La comisión de desplazados entregó al funcionario una relación de los niños, por edad y grado escolar que cursan. En esa lista hay desde preescolar y hasta algunos que están en el nivel profesional, sin embargo Olivares Hernández no precisó el número total de los niños y jóvenes, porque no tenía en ese momento el documento, argumentó.
En cuanto al problema de la violencia y la inseguridad en sus comunidades, que fue la causa de su desplazamiento, el funcionario les informó el viernes que el gobierno del estado está interesado en que el problema se resuelva y que el caso sería analizado en la sesión de la Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz, este lunes.
Olivares contó que les dijo que se pretende implementar una estrategia de pacificación para esa zona, y que esperan contar con el apoyo de los presidentes municipales de Heliodoro Castillo y de Leonardo Bravo, porque son los que conocen la situación y lo saben quienes “se mueven por allí”.
“Lo que les puedo decir es que estamos trabajando de manera muy puntal y responsable, para que las familias desplazadas puedan regresar lo más pronto posible de una manera segura y ordenada”, les dijo, según un audio que se obtuvo de la reunión.
Salazar Adame pidió a los integrantes de la comisión de representantes de los desplazados que regresaran este lunes a la una de la tarde a la Secretaría General de Gobierno para conocer los acuerdos de la Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz, además para que firmen la minuta de las reuniones del viernes y sábado.
La del sábado fue solamente una reunión para continuar la del viernes y sólo para conocer las condiciones en la que se encuentran en el refugio, y en esa medida enviar los apoyos para que mejoren sus condiciones por si llegaran a permanecer más tiempo en ese lugar.
El funcionario les dijo en su visita que el gobierno estatal conoce bien el problema de la Sierra, que sabe el grado de complejidad y lo que ha pasado durante estos años, y que está comprometido a sacarlo adelante.
Olivares Hernández reconoció que después de la reunión del viernes y la visita del sábado al auditorio, los desplazados quedaron con una sensación de “optimismo, con cierta esperanza de que realmente pronto puedan regresar a sus lugares de origen”.
Explicó que últimamente han visto mayor sensibilidad, apertura y mayor disposición para dialogar y encontrar soluciones al problema del desplazamiento, “y nos genera también a nosotros como defensores de derechos humanos una mejor expectativa de que esto pueda solucionarse”, admitió.
Explicó que este cambio de postura de las autoridades estatales tiene que ver con los nuevos tiempos políticos y de gobernanza, “finalmente tenemos una Presidencia de la República más cercana a la gente, como con más disposición de que muchas cosas cambien y obviamente esa postura tiene que influir en la toma de decisiones a nivel de las autoridades del estado”, explicó.
Sin embargo, el problema de la violencia en la Sierra todavía mantiene sin clases regulares, sin servicios de salud, sin transporte y sin la dotación oportuna de productos básicos a esa zona desde junio del año pasado cuando se intensificaron los enfrentamientos en la ruta de Xochipala a Filo de Caballos.
Incluso, maestros de la zona declararon ayer que este lunes seguirán sin presentarse a sus labores porque aún no hay garantías de seguridad.
En octubre y noviembre las autoridades comenzaron a enviar en caravanas de autobuses con resguardo policiaco a los maestros, pero el mecanismo sólo duró dos semanas porque nuevos incidentes de violencia en la zona obligaron a suspender el operativo.
Según autoridades educativas en los municipios de Leonardo Bravo y Heliodoro Castillo más de 300 escuelas son atendidas por unos mil 500 maestros, y de acuerdo con los maestros un 70 por ciento de ellos no han acudido a sus centros de trabajo por temor a la violencia.
El martes pasado el secretario de Educación Guerrero (SEG), Arturo Salgado Urióstegui, se reunió con los supervisores de una de las zonas escolares que tiene 22 escuelas en las que no se han reiniciado las clases por la violencia, y le exigieron que haya más acciones de seguridad y el restablecimiento del transporte público para que puedan llegar a sus comunidades.
En la reunión se planteó que los maestros sí tienen la voluntad de reanudar las clases en las escuelas, siempre y cuando el gobierno del estado se comprometa a dar la seguridad correspondiente.
Mientras tanto, el lunes pasado, el gobernador Héctor Astudillo declaró que a mitad de la semana se estaría solucionando el problema de falta de clases.
Pero los maestros consultados ayer se quejaron de que no hay todavía un mecanismo que les garantice seguridad tanto durante su traslado como en su estancia en sus comunidades y anunciaron que no se presentarán a sus labores.
Queja por la rechifla al gobernador
En la reunión del sábado con los desplazados, sin que hubiera motivo de por medio, el secretario de Gobierno habló del abucheo y de las rechiflas que recibió el gobernador Héctor Astudillo el viernes en Tlapa ante la presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador.
“El día de ayer (el viernes) vino el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para poner en marcha un programa en Tlapa, ahí al gobernador lo abuchearon los de Morena”.
Continúo: “el gobernador Héctor Astudillo Flores le dijo al presidente que el gobernador merecía respeto, como el gobernador se lo da al presidente, porque imagínense ustedes que venga el presidente y lo llenemos de personas que estén en contra de él y le digamos que lo abucheen, eso no es responsable”.
Manifestó que el gobernador y el presidente son de todos y eso es lo que deben de entender “porque si en cada evento vamos a ver cómo nos ofendemos, nos insultamos o nos faltamos al respeto, vamos a perder de vista lo que importa”, expresó.
Texto: Zacarías Cervantes y María Avilés Rodríguez / Foto: Lenin Ocampo


