
La movilización fue una antesala de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático que tendrá lugar a partir de hoy y hasta el 13 de diciembre en Madrid.
Ciudad de México, 2 de diciembre de 2019. Surgido en agosto de 2018 tras la icónica imagen de la joven sueca Greta Thunberg sentada frente al parlamento de su país, Fridays for Future es un movimiento estudiantil global contra el cambio climático que busca la declaración política de emergencia climática.
La lucha de los jóvenes contra el cambio climático sigue. Este viernes, el movimiento Fridays for Future (FFF) celebró la cuarta huelga climática mundial como antesala de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP25), que tendrá lugar a partir de hoy al 13 de diciembre en Madrid. La Ciudad de México, Cancún, Chihuahua, Mérida, Tijuana y Veracruz son algunas de las 17 ciudades mexicanas en las que la organización convocó a manifestarse.
En la última gran marcha, el pasado 20 de septiembre, congregaron a 6 mil personas en la capital mexicana y a decenas de ellas en otras localidades del país. En Montreal (Canadá), hasta 500 mil protestantes salieron a las calles.
Fridays for Future llegó a México a principios de este año, pero surgió en Europa meses antes con la sueca adolescente Greta Thunberg, que ella sola se plantó afuera del Parlamento, en Estocolmo, para exigir a los políticos acciones urgentes contra el cambio climático. Su sencillo cartel que dice Skolstrejk för Klimatet (Huelga Escolar por el Clima) se convirtió en un símbolo mundial.
¿Quiénes son?
Fridays for Future es un movimiento internacional formado por estudiantes de primaria, secundaria y de universidad cuyo objetivo es incidir en los poderes públicos para que declaren la emergencia climática y tomen las medidas necesarias para limitar el aumento de las temperaturas a menos de 1.5 grados centígrados, al menos, eviten que se alcance una subida de 2 grados centígrados, lo que sucederá si la comunidad internacional no actúa.
Son jóvenes que iniciaron el movimiento con una preocupación genuina por el cambio climático, comentó la investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Alice Poma.
En México, la organización consta de entre 40 y 50 personas que gestionan las comisiones en las que se divide el movimiento y que incluyen funciones como traducir textos, publicar en redes sociales y mantener relaciones con la prensa, informa Erick Díaz, uno de los voceros.
Erick Díaz es estudiante de Ingeniería Biomédica en la UAM. Es posible que vea cómo México se queda sin glaciares, sufra tormentas cada vez más virulentas y vea engordar la lista de especies ya extinguidas. Su generación probablemente pueda disfrutar de las mejores playas de Río de Janeiro como Copacabana o estar unas vacaciones en Miami, pero quienes les sucedan quizá no porque ya esté inundado. Erick se unió al movimiento Fridays for Future en México para evitar o, como mínimo, mitigar estas y otras consecuencias que el cambio climático podría provocar especialmente si el aumento de las temperaturas alcanza los 2 grados.
En la manifestación del 20 de septiembre, señaló Díaz, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) usó sin permiso su logotipo, lo que les obligó a publicar un comunicado para desmarcarse de esta formación política. No se adscriben a ningún partido, pero entran en contacto con políticos de cualquier ideología, que ya ocupan puestos de gestión.
También, aseguran, son independientes de poderes económicos y funcionan con voluntarios que no perciben sueldo y a base de donaciones en especie, esto es, les regalan la creación de la página web o les ceden templetes para usar en sus protestas en las grandes ciudades. “Estamos trabajando en la posibilidad de recibir donaciones también en efectivo, pero sería a través de procesos transparentes y sin ningún ánimo lucrativo”, comenta Díaz.
Diarios conservadores como el británico The Sunday Times contradicen esta versión y aseguran que Greta tiene un vínculo con el magnate sueco Ingmar Rentzhog, que preside un think tank en el que también hay políticos socialdemócratas suecos y ejecutivos de grandes empresas del sector energético. La joven sueca siempre ha asegurado que actúa de forma independiente y por convicción.
En cualquier caso, el apoyo que sí es seguro que reciben es el de organizaciones ecologistas como Greenpeace, que por ejemplo publicita a través de sus canales las acciones de Fridays for Future. En México, también Alianza Mexicana contra el Fracking y 350.org ayudan actualmente al movimiento estudiantil a elaborar un plan de comunicación más eficiente con el que atraer a más personas de cara a la manifestación de este viernes.
¿Cómo se organiza el movimiento en México?
Fridays for Future tiene presencia en prácticamente todos los países y ello les plantea el reto de adaptar el movimiento a diferentes contextos sociales. En México –y América Latina– están inmersos en una tropicalización con la que quieren crecer y atraer a más personas en futuras manifestaciones. En el caso de México, el principal escollo es sumar a las clases populares y lograr mayor apoyo de las escuelas.
En colaboración con la Universidad de Gotemburgo (Suecia), que lidera el estudio global del movimiento, un equipo de investigadores de la UNAM acudió a la manifestación del 20 de septiembre en la Ciudad de México para definir un perfil del protestante mexicano. Un primer avance de ese análisis, publicado por la propia Poma y Tommaso Gravante, investigador también de la UNAM, destaca una amplia participación de la clase media, algo poco común en la historia de las protestas en México, caracterizadas por un sindicalismo que moviliza más a las clases populares. Este factor, unido a los orígenes del movimiento en el norte de Europa, limitan por el momento la identificación de parte de la sociedad mexicana con Fridays for Future.
Se identifican con el movimiento comunidades locales e indígenas de algunas ciudades del país como Mérida. Desde la organización aseguran que la segunda protesta mundial, celebrada el 24 de mayo, fue un punto de inflexión para tejer mayores lazos con estas comunidades, también preocupadas por los efectos que el cambio climático tiene y tendrá sobre su modo de vida. “En la última manifestación [en la Ciudad de México] le dimos la palabra a varias personas de comunidades indígenas de otras regiones de México para que hablasen frente al Palacio de Gobierno”, indica Díaz en referencia a la colaboración que mantienen.
Texto: Staff / Agencia Reforma / Foto: Archivo


