
La comerciante del mercado central Vianey Ramírez encara al tercer visitador y denuncia que los agentes municipales casi a diario la buscan en el mercado para exigirle el pago por derecho de piso, y en el organismo los funcionarios le dicen “piojosa” y que ya no la aguantan
Chilpancingo, Guerrero, 21 de enero de 2026. La comerciante del mercado Baltazar R. Leyva Mancilla de Chilpancingo, Vianey Ramírez acudió el mediodía de ayer a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (Codehum) y reclamó al tercer visitador, Román Jaimes Contreras, porque el organismo no actuó contra un comandante y dos policías municipales que la privaron de la libertad, la torturaron, le robaron y la siguen extorsionando y amenazando.
La comerciante denunció que el 16 de febrero del año pasado fue levantada por el comandante Francisco Santiago Ojeda y las policías Martha Cuchillo y Lorenza Hernández, quienes la golpearon hasta dañarle una parte de los intestinos y tuvo que ser internada en el Hospital del Bienestar Raymundo Abarca Alarcón.
La mujer presentó una queja ante la Codehum, y hace seis meses se emitió la recomendación en la que sólo mandó a cursos de capacitación a los policías y les recomendaron que “no traten mal a la gente”, pero siguen en funciones.
“Cómo es posible, si tengo una operación por los golpes que me dieron el 16 de febrero, me afectaron una parte del intestino, hay un documento en el Hospital Raymundo Abarca Alarcón donde dice que, efectivamente, fue a causa de los golpes que me salió una hernia y me cortaron una parte del intestino”.
Según Vianey, esto lo acreditó ante la Comisión de Derechos Humanos pero le dijeron: “no se puede hacer nada señora, ya le dijimos que ya es todo”.
La víctima reprochó ante los medios de comunicación: “¿cómo es posible que haya tanta injusticia e impunidad?”.
Dijo que las amenazas subieron de tono después de que presentó la queja y de que el comandante Francisco en una ocasión llegó a decirle: “Ahora sí ya te cargó la chingada, te vamos a matar”.
Invadida por el llanto debido a la impotencia y el miedo, la mujer dijo que los policías municipales casi a diario la buscan en el mercado para exigirle el pago por derecho de piso.
Antes de hablar con los reporteros había encarado al tercer visitador Román Jaimes.
–Mis hijos están a punto de morir, les traje suficientes elementos, les traje videos y usted, ¿qué dijo?: no pues son servidores públicos, no les puedo decir nada, y ni el presidente (municipal) les va a hacer nada, ¿por qué tanta impunidad, -reclamó la comerciante en la puerta de la oficina del funcionario.
–Se está atendiendo la queja, señora, se está atendiendo, atajó Jaimes Contreras.
–¡No es cierto!, soy comerciante, tengo una operación reciente porque los policías me golpearon el 16 de febrero, ¿y qué hicieron ustedes?, proteger a los servidores públicos, me dejaron sin trabajar, me quitaron todo, estoy a punto de morir y usted lo sabe–, increpó al funcionario de la Codehum.
–Ya se emitió la recomendación.
–Señor, pero a conveniencia de ustedes, usted los apoyó, violó la ley, violó la Constitución. ¿Qué dijo el licenciado Agustín?, yo hago lo que quiero, yo los protejo, y los protegió, ¿y a mí que me hicieron?, me golpearon los policías y usted me dijo, no, pues nada más les van a llamar la atención y reparación del daño.
–Se está investigando y se va a resolver conforme a derecho–, insistió el funcionario.
–¡No es cierto!, ¡no es cierto!, ya se resolvió, y resolvieron a favor de los policías y se dijo: nomás se la llevaron, pero también me golpearon y me robaron.
–Hay una recomendación, señora, y cuando hay una recomendación no se está a favor de la autoridad.
–¡No es cierto!, ustedes los favorecieron, la maestra Angélica los favoreció, yo le dije; maestro, la licenciada Angélica no quiere recibirme, ¿y usted qué dijo?, ah, pues hágale como quiera.
Vianey le reprochó al funcionario que presentó “suficientes elementos” para que se actuara en contra de los policías, “y lo que puso usted en los expedientes fue pura mentira, ¿por qué hizo eso?”, lo encaró.
También frente al funcionario reprochó que en el organismo le han dicho, “piojosa, greñuda, metiche, chismosa, ya no te soportamos”.
Golpes, amenazas de muerte e intento de secuestro; hay denuncia en la Fiscalía.
Después, en declaraciones a los medios de comunicación la comerciante declaró que los policías municipales la golpearon, la extorsionaron e intentaron secuestrar a uno de sus cuatro hijos.
Denunció que las amenazas siguen y que, en una ocasión, le fueron a envenenar a dos perros y le dejaron un mensaje: “así te vamos a dejar”.
“Hasta la fecha no me dejan en paz, cuando me los topo o cuando van atrás de mi me dicen: me las vas a pagar, no hables en la Fiscalía, no digas nada, no denuncies”.
Contó que el hostigamiento en su contra es para impedir que los denuncie ante el Ministerio Público, pero que ya hay una denuncia, “pero no le dan seguimiento, yo no entiendo por qué razón, el asesor nunca está y yo no tengo para un abogado particular”.
Explicó que por eso fue a pedir apoyo a la Comisión de Derechos Humanos, donde tampoco le hacen caso.
La comerciante aseguró que entregó videos a Derechos Humanos para evidenciar cómo la vienen extorsionado en el mercado desde el 2024.
En tanto que el 16 de febrero del 2025 la levantaron, la torturaron, le robaron y la amenazaron con llevarse a su hijo; “lo vamos a sacar del país”, la amenazaron y le advirtieron que son del crimen organizado.
Indicó que todavía la siguen extorsionando y la mandan a amenazar; en una ocasión se metieron a su casa a tirarle todo; “yo no tengo nada, soy pobre, pero me tratan de lo más peor”.
Redacción


