
Acapulco, Guerrero, 24 de octubre de 2025. La alcaldesa Abelina López Rodríguez dijo hoy que la falta de suficiente abasto de agua potable en la ciudad es un problema estructural de décadas y estimó que la solución será lenta.
La presidenata municipal habló con periodistas después del izamiento de la bandera a media asta por la tragedia que dejó el huracán Otis hace dos años.
La alcaldesa reconoció que si bien hay avances importantes en la recuperación de los daños, aún existen retos estructurales que llevan décadas sin resolverse, principalmente en el abasto de agua potable.
De las protestas de ciudadanos esta semana por la falta agua, la alcaldesa dijo que el problema no lo provocó ella, que viene desde 1975.
Señaló que el sistema de captación Papagayo 2 está obsoleto.
“Aunque aquí no llueve, en la parte de arriba los sedimentos afectan y, aunque me tomen calles, es imposible resolverlo de un día para otro”, dijo.
Informó que actualmente hay una inversión pública de 600 millones de pesos para rehabilitar la red hidráulica y mejorar el suministro de agua, una obra que, dijo, “no es rápida pero ya está en marcha, después de 50 años de abandono”.
López Rodríguez dijo que Acapulco va bien en la ruta de la reconstrucción después de Otis, y agradeció el apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.
La alcaldesa subrayó que el fenómeno también dejó una reflexión profunda sobre la cultura de prevención y la ocupación irregular de zonas de riesgo.
Destacó que ayer, después de bajar del parque El Veladero, de su actividad de reforestación, observó que una casa está invadiendo una zona prohibida y “eso no puede seguir, tenemos que tener conciencia”.
En su mensaje, López Rodríguez recordó cómo una baja presión se convirtió en siete horas en el huracán Otis categoría 5, el más alto en la escala, y en sólo dos horas y media Acapulco colapsó.
Hubo 12 mil 500 postes caídos y 40 bombas de agua quedaron inutilizadas, señaló la alcaldesa y resumió datos del desastre: más de 270 mil viviendas quedaron sin techos, los hoteles devastados, un millón de toneladas de basura y desabasto de agua.
Aurora Harrison


