
“Se les va echar el pueblo encima”, “de qué vamos a comer”, se quejaban ayer, en una jornada de playas y restaurantes semivacíos
Acapulco, Guerrero, 2 de abril de 2020. A pesar de la sugerencia de cerrar las playas del país, hecha en la víspera por el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, el día de ayer aún fue posible encontrar a turistas y algunas familias, disfrutando de las playas de Acapulco.
Desde Caleta y Caletilla hasta plaza España, en la zona Dorada, prestadores de servicios turísticos y vendedores ambulantes tuvieron la oportunidad de ofrecer mercancía y servicios a la gente que acudió argumentando lo mismo desconocimiento de la restricción o que ya tenían agendada sus vacaciones y no quisieron cancelarlas.
Apenas pasado el mediodía, Caleta y Caletilla lucían prácticamente desoladas; sobre la calle, apenas y unos diez vehículos, principalmente del Estado de México y la Ciudad de México estaban estacionados.
“Nosotros ya habíamos planeado nuestras vacaciones desde antes”, aseguró el señor Juan Olmedo, quien con su familia bajaba de su vehículo hacia la playa y bajo el calor superior a los treinta grados.
De hecho, y ya sobre la franja de arena apenas unas cuantas mesas eran ocupadas mientras una docena de vendedores ambulantes se les arremolinaban con la esperanza de obtener algo de dinero.
“Lo que saquemos es bueno, es el último intento de estos días para llevar dinero a la casa”, dijo la señora Monserrat, vendedora de ropa de playa.
El panorama no fue distinto en lugares como Playa Manzanillo, donde de plano no había nada de gente, al igual que en el Paseo del pescador al tiempo que apenas y unas cuantas personas transitaban por el Malecón, frente al Zócalo.
Playas como Las Hamacas, Hornos o Tamarindos lucían prácticamente desiertas pero no precisamente por la restricción anunciada apenas sino desde antes.
Uno de los vendedores lamentó que el gobierno decidiera ahora cerrar las playas al turismo añadiendo que “se le va a echar el pueblo encima, vas a ver”.
Y es que la sugerencia de el subsecretario de la Salud López-Gatell no cayó bien.
Ante el avance del Covid-19 en todo el país y que lo mantiene en emergencia sanitaria, dijo que la playas deberían cerrarse porque “no puede haber más de 50 personas reunidas al mismo tiempo” (El Sur, edición del miércoles 1 de abril).
Además, agregó que los gobiernos estatales y municipales deberían de tomar medidas para que se suspenda la actividad turística como parte de las acciones para evitar la propagación masiva del Covid-19.
Mientras tanto, en playa Papagayo, a la altura del asta bandera un par de familias de turistas disfrutan de la comida y del lugar que en otro momento luciría abarrotado.
Ello, ante la mirada de un grupo de cuatro elementos de la Gendarmería y un par de salvavidas que bostezaban.
Más adelante playa Condesa o Icacos (donde plaza Francia y plaza España) lucían semi desiertas.
En este último lugar, Icacos, una familia de turistas de la Ciudad de México disfrutaba de lugar al tiempo que eran atendidos.
“Cerrar las playas, cómo, entonces qué vamos a comer o cómo”, dijo uno de los trabajadores turísticos que añadió: “si llega a ser eso (el cierre de playas) esto va a ser un desmadre”.
“Venimos de (la Ciudad de) México, teníamos programadas (las vacaciones) porque venimos de luna de miel”, dijo Beatriz Romero, quien estará en el puerto junto con su ahora esposo Jesús Hernández, quienes desconocieron el anuncio del cierre de playas peor aseguraron que tomarán todas las precauciones.
Texto: Óscar Ricardo Muñoz / Foto: Carlos Alberto Carbajal
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