
La construcción de Balderas 94, de la época del porfiriato, está reconocida como Memoria del Mundo por la UNESCO
Ciudad de México, 11 de noviembre de 2024. Al abandono de inmuebles con valor patrimonial, propiedad del gobierno, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, como la Casa Requena y el ex Convento de la Merced, se añade el de Balderas 94, obra de 1902 diseñada por el arquitecto Carlos Herrera para albergar el antiguo Instituto Médico Nacional, pionero en el país de los estudios biomédicos y de la investigación de las plantas medicinales.
El cuerpo principal del edificio porfiriano, intervenido en época moderna, alberga el Archivo Histórico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), reconocido como Memoria del Mundo por la UNESCO, así como la Biblioteca Central del Agua, mientras que otra parte de la propiedad, de carácter histórico, en la esquina de Balderas y Ayuntamiento, permanece sin atención y al borde del colapso, según denuncia el arquitecto Carlos Ruiz de Chávez, quien propone rescatar este espacio y convertirlo en sede de la Bienal para el Patrimonio Cultural de México, entre otras funciones.
Desprendimientos, crecimiento de maleza, pérdida de elementos arquitectónicos, suciedad y grafiti, entre otros deterioros, se acumulan en este inmueble de más de 2 mil metros cuadrados que en 2013 la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales propuso convertir en Museo del Agua, de acuerdo con un proyecto de inversión identificado con la clave 1316B000133, para el cual se destinarían 8.3 millones de pesos.
Diez años después, no existen indicios del museo y el edificio continúa acumulando abandono.
La fundación Monumental, enfocada en la atención de la arquitectura mexicana, presidida por Ruiz de Chávez, diseñó un proyecto en el inmueble para la difusión del patrimonio, la formación académica y la exhibición de arte, que acogería, además, según la propuesta, oficinas administrativas de instituciones dedicadas al tema, como el Colegio de Arquitectos de México y las sedes nacionales del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), la UNESCO y European Heritage Fairs, así como de la propia entidad que lo impulsa.
“Nosotros, como fundación, solicitamos al arquitecto Arturo Balandrano, director de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural (de la Secretaría de Cultura), la posibilidad de participar con la creación de un proyecto cultural y hacer la gestión necesaria de los recursos para la restauración, rehabilitación y rescate de este inmueble importantísimo”, revela en entrevista Ruiz de Chávez.
Las primeras gestiones con el funcionario cumplirán un año, sin respuesta hasta ahora.
“No podemos permitir (el abandono), sobre todo cuando la presidenta Claudia Sheinbaum, en su compromiso de gobierno número 39, se refiere a la recuperación de la memoria histórica y la conservación del patrimonio cultural como una parte fundamental para recobrar, mantener y difundir nuestra memoria histórica”, subraya.
El arquitecto ha señalado el deterioro de otros valiosos inmuebles, como Casa Requena, en la colonia Guerrero, ejemplo único en el país de arquitectura y ornamentación art nouveau, una edificación federal no sólo abandonada, sino cuya recuperación han desalentado las autoridades; en 2016, sin avance alguno, la organización Design Week México propuso instalar allí el Museo del Diseño.
Monumental, fundación dedicada precisamente a revalorar el legado arquitectónico y que constituye el capítulo mexicano de la Red Europea de Ferias del Patrimonio, trabaja ahora en la organización de la Bienal del Patrimonio Cultural en el país, prevista para 2026, y cuya sede se propone en Balderas 94, si el plan presentado se aprueba.
“Tendría una vocación cultural. Nos encantaría que nos permitieran restaurarlo y ponerlo en valor”, recalca Ruiz de Chávez, e indica que, así como la Bienal de Venecia tiene una sede establecida en la ciudad italiana, el céntrico inmueble capitalino albergaría las instalaciones de la feria patrimonial.
El arquitecto reconoce, por otra parte, esfuerzos como los que han permitido, desde el gobierno, el rescate de inmuebles patrimoniales, como el de la Perulera, en Tacuba, que resguarda la memoria de Marie José y Octavio Paz, así como el antiguo Cine Cosmos, en la colonia Tlaxpana, para albergar una Fábrica de Artes y Oficios (Faro).
“Cuando hay voluntad política y sensibilidad”, dice, “se pueden hacer bien las cosas”.
Texto: Yanireth Israde / Agencia Reforma


