

Acapulco, Guerrero, 13 de octubre de 2017. Ni jabón ni alcohol les entregan actualmente a los trabajadores de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) para lavarse después de sumergirse en las tuberías del drenaje para reparar fugas.
Los trabajadores de la paramunicipal que se encargan de reparar las fugas de agua potable tampoco tienen equipo para esas maniobras.
En las brigadas de la CAPAMA que se encargan de reparar las fugas tanto de agua potable como de drenaje, se puede ver a un grupo de hombres vestidos con bermudas y playeras viejas, que les hayan regalado, rotas o desgastadas, incluso algunos usan chalecos naranja cuando empiezan las maniobras en alguna vía para que los automovilistas los identifiquen, y colocan vallas o conos naranja.
La mayoría de los empleados que se encargan de las fugas en las tuberías de la ciudad calzan sandalias, las cuales dejan fuera cuando se meten en los hoyos donde se encuentran los tubos que van a reparar.
Quienes reparan fugas de agua potable se exponen a sumergirse en agua revuelta con tierra la mayoría de las ocasiones, y a utilizar su fuerza para la colocación de piezas de tubería y sus manos para sostenerlas mientras se fijan.
Mientras que quienes lo hacen con fugas de drenaje sólo llevan como protección su propia ropa que decidieron utilizar ese día, sin botas, overoles ni equipo para protegerse del contacto de las aguas residuales, muchas veces no tratadas.
Los empleados comentaron que antes les daban por día jabón y alcohol para lavarse después de hacer alguna reparación y así disminuir el riesgo de contraer alguna infección, pero que actualmente a veces les dan un poco de alcohol y un jabón a la semana, por ello se cooperaran para comprar lo que consideran la medida básica de limpieza para evitar alguna enfermedad.
Otra de las quejas es la falta de material para la reparación de las fugas, así como para cubrir el concreto que se abre para llegar a los tubos, por eso pasan semanas o meses en algunas áreas sin que se termine el trabajo de reparación por parte de la CAPAMA.
Nota de Mariana Labastida/ Foto de Archivo El Sur.


