3 marzo,2022 4:19 am

Somos pocos para atender la inseguridad en Acapulco, advierte general del Ejército

El comandante de la 27 Zona Militar, Federico San Juan Rosales, destaca en el Grupo ACA que se requiere trabajar en la inteligencia. No obstante subraya que tampoco se puede avanzar cuando no hay autoridades civiles “que estén al 100” o que “van para otro lado”. Mucha gente está ligada a la delincuencia y no denuncia, reclama. México no está militarizado, dice

Acapulco, Guerrero, 3 de marzo de 2022. El comandante de la 27 Zona Militar, el general Federico San Juan Rosales, afirmó que no hay suficiente personal castrense para atender las tareas de seguridad pública en Acapulco, y que se requiere trabajar en la inteligencia, pero que tampoco se puede avanzar cuando no hay autoridades “que estén al 100” o que “van para otro lado”, y presumió que los homicidios se redujeron en un 31 por ciento en diciembre.

Este miércoles el mando militar estuvo como invitado en la sesión del Grupo ACA, donde informó cómo los militares apoyan en seguridad pública a los municipios y el estado, pero fue enfático en señalar que lo hacen por decreto presidencial, porque no son las funciones ni la formación que tienen los militares y que sobre la marcha van aprendiendo.

También recriminó que la sociedad no apoya porque tiene “miedo y terror” de denunciar, porque pueden ser víctimas, pero subrayó que la seguridad pública es responsabilidad de todos y no sólo de las fuerzas armadas y policiales.

En su intervención ante los integrantes de la agrupación y cuya sesión se prolongó de 8:15 de la mañana hasta las 12 del día, San Juan Rosales dijo que la 27 Zona Militar está constituida por 25 municipios y por sectores. Misma que abarca toda la Costa Chica, Acapulco y Costa Grande.

Agregó que en el caso del 56 Batallón de Infantería ubicado en Cumbres de Llano Largo, no tiene los “efectivos necesarios para garantizar la seguridad de Acapulco y del municipio completo”.

“Es una situación muy difícil que podamos estar en todo momento, los efectivos no nos alcanzarían, tendríamos que tener 2 millones de soldados como en China, para poder más o menos garantizar nuestros 2 millones de kilómetros del territorio para que haya un soldado en cada metro, pero tenemos que buscar la estrategia”, reiteró.

San Juan Rosales subrayó que el Ejército participa en las acciones de seguridad pública por mandato presidencial y porque Acapulco está dentro de las 50 ciudades con mayor índice de violencia y homicidios, y es prioridad para el gobierno, al igual que Chilpancingo e Iguala donde está a cargo la 35 Zona Militar.

Operación Santa Lucía 

El general dijo que en Acapulco se trabaja con la Operación Santa Lucía desde el 14 de agosto de 2021, para reducir el índice delictivo, sin embargo cada batallón está conformado por 450 soldados que tienen muchas tareas que atender y en materia de seguridad pública y el 56 Batallón “no tiene los efectivos necesario para garantizar la seguridad de Acapulco, del municipio completo”.

Explicó que por esa razón para reforzar la seguridad desde las vacaciones de diciembre, se han traído militares de otros batallones. Indicó que en la actualidad hay miembros del 107 Batallón del Estado de México. En diciembre se contó con el apoyo del 19 Batallón de la Ciudad de México, y el 21 Batallón de Chiapas, y de la Guardia Nacional destacada en Oaxaca, cubriendo la seguridad en el municipio.

El mando presumió que con el refuerzo militar en el municipio hubo un saldo blanco, pero además bajaron los homicidios en un 31 por ciento, superando el objetivo de un 10 por ciento estimado en la estrategia.

San Juan Rosales precisó que hasta ayer, en la Operación Santa Lucía habían trabajando en la seguridad pública, un total de 991 efectivos, 480 de la 27 Zona Militar, 224 del 107 Batallón, y 287 integrantes de la Guardia Nacional en todo el municipio sectorizado en cuatro zonas, pero a pesar de esto reconoció que “los homicidios se siguen dando, hay muchas razones”.

Dijo que el principal objetivo es disminuir la capacidad de los grupos delictivos mediante la detención de los miembros de las bandas criminales, decomiso de bienes inmuebles y todo esto con estricto apego a la ley.

Recordó que cuando estuvo como jefe del estado mayor de 2005 a 2006 en el cuartel de El Ticui en Atoyac, desde entonces había delincuencia en Acapulco pero ahora hay muchas “escisiones” y de dos bandas que tenían detectadas –las que no nombró–, ahora se han multiplicado.

En declaraciones abundó que que es difícil saber cuántos grupos hay operando en Acapulco, debido a que se han fraccionando. Dijo que el mapa delincuencial en Acapulco es muy cambiante y conforme va cambiando se va trabajando.

Todos estos grupos suman actividades delictivas y tienen una lucha constante del control de las áreas, de extender su territorio y tiene una forma diferente de actuar, como extorsionistas, cobro de piso, ejecución y otros delitos que cometen los criminales.

A los presentes dijo que en Acapulco en febrero hubo un promedio de 700 patrullajes, la revisión de 900 vehículos, y en algunos se han encontrado con reporte de robo, además de motocicletas, personas, se han asegurado armas, droga, vehículos, goma de opio, piedra, cristal cocaína, mariguana, cartuchos, cargadores, armas cortas, armas largas “y a lo mejor es algo que no se nota mucho”.

Reconoció que hay un problema con el que se enfrentan, que en el momento que se mueven de una zona específica a otra, donde estaban de manera inmediata se cometen actos delictivos y homicidios, pero que aun con eso no pueden bajar la guardia. Por eso a pesar de que el 10 de marzo se va el 107 Batalón, llega a reforzar la seguridad el Quinto Regimiento Motorizado.

El comandante de la 27 Zona Militar dijo que por la misma estrategia de seguridad, están dando “dinámica” a las operaciones y a los integrantes para no caer en la rutina y que los criminales les tomen la medida por eso cada ocho días hay rotaciones en los sectores.

De las limitantes que enfrentan, dijo que hay muchas personas que no se atreven a denunciar un acto delictivo, que es lo que ellos necesitan para que se pueda dar seguimiento y poder llevar a la detención de la persona o personas que lo hayan cometido.

San Juan Rosales explicó que la Guardia Nacional está en esta etapa de consolidación bajo el mando del Ejército, y por eso se ven a los militares juntos con los de la Guardia Nacional, y ambos dijo son aliados y conjuntan los esfuerzos en la  seguridad pública.

Mucha gente está ligada a la delincuencia y no denuncia 

En la ronda de preguntas expresó que el Ejército coadyuva en la seguridad pública, pero que no es “la consigna” de las fuerzas armadas, ya que están creados para la defensa nacional y para la seguridad interior, lo que no significa seguridad pública.

Indicó que él lleva 44 años de servicio, y por decreto presidencial se integró al Ejército en tareas de seguridad pública, lo que no es cosa fácil, “pero tenemos que cumplir con las tareas y estamos aprendiendo sobre la marcha qué hacer”.

El general dijo: “tenemos muchos obstáculos, tenemos mucha gente que está ligada a la delincuencia organizada. Esa corrupción que hablamos todo los días, es algo que tenemos presente en todas partes y hay autoridades vinculadas. Hay gente coludida con la delincuencia organizada en todos los rubros, en todos los niveles y en todas partes, es difícil luchar contra ello”.

A pregunta expresa en declaraciones sobre si esta corrupción llegó al Ejército, dijo que “no hay corrupción en el Ejército, porque tenemos una estructura vertical y que es atendida permanentemente y que saben cómo detectar a las personas que están haciendo cosas fuera de lo legal y hasta ahora no han tenido un caso”.

Afirmó que hay momentos en que rejecutan acciones solos, a pesar de que la responsabilidad de la seguridad pública es responsabilidad de la Policía Municipal y del estado, a quien la gente no les tiene confianza.

Pero que la ciudadanía no puede denunciar porque está amenazada. “Porque el padre de familia no va a exponer a su familia, y quizá viviendo con miedo y terror por lo que está pasando, ni así hablan, nosotros hemos hecho un poquito para ver cómo obtenemos información. Hemos puesto números telefónicos para la denuncia anónima”, pero que de 10 mil volantes que han repartido con el número para denunciar, han recibido entre cinco y ocho llamadas “repito, es difícil y lo entendemos”.

Sin embargo a veces hablan para denunciar y resulta que son llamadas falsas o para poner “un cuatro” a los militares, en referencia a un ataque, al que tienen que responder cómo militares.

Reprochó que muchas personas se enojan cuando son revisados en los retenes de inspección que han colocado los militares en diferentes puntos de la ciudad, y atajó que “la gente de bien se baja de los vehículos. Hay resistencia de la gente que está metida con la delincuencia”.

Incluso mencionó que la balacera que se desató en La Cima, el 12 de noviembre y donde se descubrieron restos desmembrados de tres personas en una camioneta, iban a ser “sembrados” en Acapulco porque los traían de otra parte, pero que gracias al retén que había en la zona se localizó esta situación.

México no está militarizado 

El mando también respondió que México no está militarizado e incluso dijo que el propio presidente Andrés Manuel López Obrador lo ha reconocido y enfatizó que la presencia militar “ha servido de algo” en las calles, pero que no está de acuerdo con la política de “abrazos y no balazos”.

“Mexico no está militarizado ni lo estará nunca”, sostuvo que las fuerzas castrenses son profesionales, institucionales y que jamás un mando pretenderá dar “un golpe de Estado” cómo ha ocurrido en otros países.

Respecto a la retención de militares en Quechultenango, la tarde del 16 de febrero y donde los soldados no actuaron contra la población, San Juan Rosales dijo: “hay críticas, hay gente que quisiera vernos hacer uso de las armas. ¿Ustedes creen que no podemos hacerlo?. Cuántos estudiantes tenemos haciendo de las suyas, pero no es la forma de actuar en estos tiempos. No estamos de acuerdo en la política de abrazos y no balazos”.

El comandante precisó que en el caso de la seguridad de las casetas de peaje de la Autopista del Sol, está a cargo de la Guardia Nacional donde los militares no intervienen. En el caso de los hechos en Quechultenango dijo que la gente fue manipulada.

El Mercado Central y los policías municipales 

De las protesta contra los militares y los señalamientos de que éstos acosaban y tocaban a las hijas de los locatarios del Mercado Central, dijo que fue mentira, y que a pesar de las acciones ellos no se salieron de la zona, pero que también solicitó al municipio como primera autoridad estar en la primera, el estado en la segunda y los militares en la tercera línea.

El general dijo que había conocimiento de la venta de droga y que está la delincuencia metida en el Mercado Central, y cuando se hicieron las operaciones se aseguraron armas, droga “y por eso la delincuencia comenzó a mover a la gente y hacer manifestaciones para presionar, para que nos saliéramos”.

Afirmó que “nosotros como institución armada estamos haciendo nuestro mejor papel y estamos tratando de hacer un poco más. La seguridad nacional no es de las Fuerzas Armadas, es de todos los ciudadanos”.

El mando destacó que el hecho de que los policías municipales y del estado estén certificados no garantiza que tengan una buena acción, “hemos visto gente certificada bateando para otro lado”.

Abundó que la alcaldesa Abelina López Rodriguez le ha manifestado su disposición para certificar a los policías municipales, y también de impartir cursos y talleres en las escuelas del municipio. Después dijo que “no podemos avanzar cuando no hay autoridades que estén el 100” o “que van para otro lado”.

En este mismo contexto dijo que hace cuatro meses un mando fue señalado, pero del que no se aportaron pruebas de sus supuestos vínculos, pero que por protocolos fue movido a otra zona, y se le está dando seguimiento al caso.

Las bandas, secuestros y la nueva fiscal 

El militar manifestó su agrado por el nombramiento que dio el Congreso del Estado como fiscal a Sandra Luz Valdovinos Salmerón, quien también es militar, y destacó que hay una buena coordinación.

Ejemplificó que en el caso del ex funcionario de la CAPAMA que se arrojó del automóvil dónde iba secuestrado, “se vio el apoyo de la fiscal con las detenciones”, y confió en que se ganará el juicio contra los siete implicados.

Indicó que ese día se tuvo el apoyo inmediato de la Fiscalía y así se logró dar con la casa de seguridad donde fueron detenidos otros integrantes de la banda de secuestradores. Pero en declaraciones sostuvo que “el hecho de que sea militar no es que me venga a beneficiar a mi, es una persona que tiene una preparación, que fue designada para asumir este cargo y lo único que hacemos es estrechar la coordinación, y hay una mejor coordinación porque es militar y porque hablamos el mismo idioma”.

También recriminó que muchas de las personas que detienen en los expedientes son “blancas palomas” porque están en blanco por la corrupción que hay y de esa forma no se puede actuar.

San Juan Rosales dijo que no podía dar más información, que por razones de seguridad no se podía detallar, “la inteligencia no se puede saber por razones obvias, pero de que se está haciendo la inteligencia se está haciendo y estamos teniendo resultados”. Insistió que se trabaja con inteligencia pero no se puede divulgar.

El general expresó que es consciente hasta dónde llega su responsabilidad, pero “no estoy contento, no estoy feliz, porque tengo mis tropas en las calles, todas mis tropas están en riesgo y es la 24 horas del día”. Dijo que por las noches recibe unas 50 llamadas, y de día son más.

Texto: Jacob Morales Antonio/ Foto: Jesús Trigo