8 mayo,2026 4:35 am

Su hija es amenazada por el mismo feminicida que asesinó a su otra hija, denuncia madre de Ayutla

 

Chilpancingo, Guerrero, a 8 de mayo de 2026.- En la búsqueda de justicia por el asesinato de Guadalupe Chantal Hernández Cantú, en marzo de 2022, su mamá Erika Cantú Ocampo denunció que otra de sus hijas es amendrentada y amenazada por el mismo feminicida, que se pasea frente a su trabajo en una camioneta, en Ayutla de los libres.

María Estefanía Ávila Cantú, hermana de Chantal, indicó que en una ocasión el agresor la amenazó cuando estaba saliendo de su vehículo, con una pistola en mano, pero que volvió a cerrar la puerta porque ella lo estaba grabando con su celular.

Ahora, el acusado enfrenta otra denuncia por intento de feminicidio, donde Estefanía dejó constancia del hostigamiento, también por parte de la familia de él, implicada en la muerte de su hermana.

Sin embargo, expresaron su preocupación por la omisión de las autoridades ministeriales en estos cuatro años, en que las dos mujeres han reunido pruebas y testimonios para acreditar el delito de feminicidio.

Consultadas este lunes en Chilpancingo, tras una visita a la Fiscalía General del Estado (FGE) sin resultados, señalaron que las autoridades ministeriales parecen estar a favor del agresor, porque desacreditan la información que les presentan sin verificar siquiera el expediente.

La agencia del Ministerio Público de Ayutla no solicitó ni el informe de la necropsia al Servicio Médico Forense. Cuando Erika Cantú lo entregó, dijo que los agentes estaban más interesados en saber cómo lo había obtenido. Explicó que lo recibió cuando le entregaron el cuerpo.

La fiscal especializada en feminicidio, Margarita García Tionoco, incluso desestimó sus declaraciones, sin saber que la necropsia indica un homicidio por asfixia.

Estefanía aclaró que su hermana se defendió y la mataron, que tenía una uña rota y otras fisuradas, sus rodillas estaban molidas porque alguien la sometió, además de una quemadura de cigarro en la mejilla, golpes y rasguños en el cuerpo.

Entregaron todo a la Fiscalía: fotos, selfies de la víctima momentos antes de su muerte, mensajes que intercambiaron por celular.

“¿Qué están esperando? Ya me mataron a una hija, quieren otra desgracia en la misma familia”, reclamó la madre de las jóvenes a las autoridades.

El crimen, frente a la oficina de la FGE

De acuerdo con los testimonios, alrededor de las 3 de la mañana, Chantal fue encontrada muerta en el baño de su casa, por su hija de 14 años de edad, sin ropa interior, el vestido levantado y el cuerpo doblado con la cabeza boca abajo.

La casa está frente a la oficina de la FGE en Ayutla, cruzando una cancha.

Esa noche, la adolescente se había quedado dormida en el sofá, tras una fiesta de los vecinos involucrados, y cuando despertó vio al acusado, Fidel, dentro de la casa tomado de la mano con su hermana, la segunda hija de Chantal, de dos años.

Le preguntó: “¿Qué pasó?”. Respondió que la niña se había salido de casa y se retiró.

Enseguida, la adolescente encontró a su mamá que no reaccionaba a sus llamados. Salió alterada a pedir ayuda y se encontró a Fidel, quien entró de nuevo al domicilio y movió el cuerpo de Chantal, para dejarla sentada en el piso del baño.

De tajo le dijo que ya estaba muerta. También le pidió que llamara al 911, que no les dijera que él estuvo ahí ni que la ayudó a moverla. “Tú diles que así la encontraste”.

Por separado, Carmen, la esposa de Fidel, llamó a Estefanía. Cuando llegó, encontró en la vivienda a Carmen, a sus hermanas, y a una sobrina.

Aunque estaba desesperada, llorando en el piso a su hermana, procurando a sus sobrinas de 14 y dos años de edad, Estefanía recordó que se peleó con Carmen porque estaba sacando los muebles de la casa, para ver el cuerpo y luego enterrarlo en un terreno de ellos.

Cuando aclaró que antes le harían la necropsia a Chantal, “se pusieron como locos, ‘la va a abrir toda, es es carísimo”, dijeron para confundirme más”.

A la llegada de su mamá, también le pidieron que no permitiera que le hicieran la necropsia a Chantal, “allá enfrente tienen a su hija. Vaya por ella, vamos a enterrarla. Nosotros tenemos el terreno”, decían.

Erika indicó que esa misma noche fue a buscar a Carmen para saber qué necesitaban y le contó que Chantal le debía 145 mil pesos, además de que había pedido otro préstamo en Compartamos para Chantal.

La mamá de la víctima señaló que apenas le había enviado dinero a Chantal, porque no tenía ni para comer. Le reveló que ese dinero ya se lo debía de los intereses.

“Mi hija perdió su negocio de ropa, su terreno y hasta la vida por las deudas. Apenas me había dicho que la amenazaron”. “¿Ustedes me la mataron?”, le preguntó. “Yo no sabía si se había quitado la vida ella misma”.

Actuaciones de la Fiscalía

Esa misma noche, los peritos tomaron fotografías de la casa, pero nunca les preguntaron qué pasó, quién fue la última persona que vio viva a Chantal y no tomaron sus declaraciones.

Erika indicó que tampoco entregaba la casa de su hija porque esperaba que fueran a revisar y después de los rezos de nueve días, fue a preguntar.

–Es que vengo a ver el caso de mi hija.

–¿Qué hija? ¿Qué caso?

–La muchacha de ahí enfrente. La que mataron.

–¿Cómo sabe que la mataron?

–Este papel dice homicidio. Este es el resultado de la necropsia.

–¿Y por qué lo tiene usted?

–No sé, a mí me lo dieron con el cuerpo de mi hija.

–A ver, busca ahí el expediente– dijo a otra persona, que encontró arrumbado el folder con el nombre de Chantal.

–Sí, vamos a investigar, pero esto lleva tiempo.

Regresó casi a diario, de 7 de la mañana a 7 de la noche, casi todo el día, esperando respuestas. En el horario de comida preguntó al licenciado Bertancourt y a su segundo, Juanito, si querían algo de la tienda, le pedían refrescos, sabritas y galletas.

En Chilpancingo se entrevistó con la entonces fiscal especializada de feminicidios, Cinthya Velázquez, que fue directo a Ayutla por el expediente del caso y obtuvo el mismo fplder con cuatro o cinco hojas. Lo llevó a la fiscalía especializada, pero un año después se separó del puesto, por los movimientos que hubo en la dependencia.

Tiempo después se entrevistó con la actual fiscal de feminicidio, Margarita García Tinoco, quien sin revisar el expediente puso en duda que hayan matado a Chantal.

“Le dije: ‘Usted está de parte de las víctimas o de parte del asesino? Porque me pone muchas trabas. No, es que pudo haber muerto por ella misma, una muerte natural. Estoy segura que no ha leído el expediente. Las pruebas que hay ahí nosotros las hemos proporcionado’”.

“Me mataron a mi hija. Mataron a la mamá de dos niñas que se quedaron a la deriva de Dios”.

Las amenazas

Según la versión de las familiares, durante todo este tiempo la familia de Fidel abordaba a Estefanía, para cobrar el dinero que decían que les debía Chantal, sin mostrar recibos ni los pagos de ella, que le depositaban su mamá y su hermana, para una deuda que la tenía angustiada.

Chantal no quiso decirles a quién le debía ni cuánto, pero Carmen la llevó a vivir a una casa contigua a la suya, con el objetivo de seguir extorsionándola con el cobro de intereses sobre intereses. La obligaban a darles servicio gratis: maquillaje, peinados, pedicura y arregló con globos en el terreno de la fiesta, desde donde compartió sus últimas fotos con su mamá.

En la calle, insistían con la hija Estefanía en saber qué arrojó la necropsia. Incluso, señalaron que al siguiente día del asesinato, Carmen llamó al celular de Chantal para tal vez buscar el aparato telefónico.

Estefanía recibía mensajes en el día y por las tardes, Fidel rondaba por su trabajo para amedrentarla. Comenzó a ignorarlos y puso cámaras afuera de su trabajo, para dejar constancia de lo que pasaba. En uno de esos recorridos, Fidel sentenció frente a su trabajo, “sabes que te voy a matar”.

“Iba manejando una camioneta negra y se adelantó. Mi reacción fue salir por mis hijos a la calle y lo empecé a grabar en un video, donde se ve que va a salir de la camioneta con un arma en la mano, y al verme se regresó”.

Así presentó la denuncia contra feminicidio, y en redes, a través de cuentas anónimas, acusaron a Chantal ya muerta y a Estefanía, de tratante de blancas. Aclaró que contó todo lo anterior en esa red social y desaparecieron los primeros mensajes, porque la gente se volcó en comentarios de apoyo hacia ellas.

Lourdes Chávez