
Érika P. Buzio / Agencia Reforma
Ciudad de México
Con el huracán Otis le llovió sobre mojado a la Orquesta Filarmónica de Acapulco (OFA).
Se quedó sin sede para los conciertos de la temporada por su 25 aniversario, por el terremoto del 7 de septiembre de 2021, que dañó el teatro Juan Ruiz de Alarcón, del Centro Internacional Acapulco y siete meses después, renunció su director titular Eduardo Álvarez.
El mal estado del teatro hizo imposible seguir con sus temporadas en ese recinto, aunque la orquesta continuó con los ensayos en un salón en la azotea del teatro.
Testimonios de atrilistas corroboran el deterioro del Juan Ruiz de Alarcón, establecido como sede de la Filarmónica en el decreto de creación del 27 de noviembre de 2001, aunque la orquesta existe desde hace 25 años.
“Todo el plafón del techo había caído sobre los asientos, se filtra el agua al escenario. La primera vez que el maestro (Enrique Arturo) Diemecke nos echó la mano, en junio de este año, él se asomó a ver cómo estaba el teatro y al pisar (la madera) se le rompió parte del escenario y casi se nos mata el pobre maestro, ahí quedó el hoyo donde se le fue el pie.
Como se filtra el agua, ya se pudrió la madera del escenario”, relata Miguel Ángel Navarrete, clarinetista y uno de los integrantes de la Comisión Artística.
Al quedar el teatro dañado, la orquesta ha recorrido distintos sitios de la ciudad para ofrecer sus conciertos de la temporada de aniversario. Han tocado en hoteles como el Princess y Emporio, el Parque Papagayo, el auditorio de la Universidad Americana y hasta en el Jai Alai del Casino Life, pero el huracán dañó esos espacios.
La Secretaría de Turismo y el gobierno de Guerrero presentaron en julio pasado un proyecto para modernizar el Centro Internacional Acapulco, que incluye la construcción de un nuevo hospital de alta especialidad del ISSSTE en la mitad del terreno, además de rehabilitar y renovar el teatro Juan Ruiz de Alarcón, en la otra mitad.
Según lo planeado, la construcción del hospital arrancó en agosto pasado y empezaría a funcionar a fines de agosto de 2024, ya se veía maquinaria e ingenieros en el lugar.
A la orquesta se le avisó en septiembre que desalojarían el salón de ensayos, pero el hecho es que siguieron ahí hasta el día del huracán.
Mientras eso sucedía, los otros es
El violonchelista Dante Márquez vive a una cuadra del Centro Internacional Acapulco, en la colonia Costa Azul, y pudo constatar la devastación causada por Otis.
“Vi cómo quedó todo dañado, incluso todas las grúas, todo lo que tenían, no estaba. Se voló todo, estaba completamente destruido”, relata Márquez, integrante de la comisión artística.
Aunque el salón de ensayos no sufrió daños, no tiene luz. Sin el aire acondicionado se vuelve imposible trabajar dentro.
Según el censo de los propios músicos, unos 10 perdieron sus instrumentos y las casas de 15 a 17 de ellos están inhabitables. En menor o mayor grado, todos los integrantes de la orquesta resultaron afectados por Otis.
Por medio del director de Sinfónica Nacional, Ludwig Carrasco, y el subdirector del INBAL, hay gestiones con la Escuela de Laudería en Querétaro para colaborar en la reconstrucción de los instrumentos, explica Márquez.
Maestros lauderos y constructores independientes han ofrecido también su ayuda.
Con la catástrofe, resulta incierto cuándo la OFA podrá regresar a su casa.
“Nos habían dicho que el proyecto lo iban a terminar ahora en enero, pero pues yo creo que ya no”, estima Navarrete.
Sin director y con el presupuesto reducido
Tras la renuncia del director de orquesta Eduardo Álvarez, la agrupación ha continuado con sus temporadas con batutas huéspedes, a quienes no se les paga.
“La orquesta tuvo una reducción de presupuesto el año pasado y no hemos podido gestionar un pago a los invitados, realmente nos han apoyado bastante porque sólo se les ha dado el hospedaje, viáticos y el traslado. Todos los que han venido lo han hecho de forma gratuita”, explica Márquez.
Sin contar con un director, los músicos formaron una Comisión Artística que ha funcionado como interlocutora con la secretaria de Cultura de Guerrero, Aída Martínez Rebolledo.
El decreto de creación de la orquesta deja fuera la opinión de los músicos para nombrar a su titular, una facultad exclusiva del gobernador o gobernadora, en este caso, del estado.
Concierto con causa
Músicos de distintas sinfónicas se solidarizan con la Orquesta Filarmónica de Acapulco (OFA) para el concierto benéfico Música por Guerrero de este viernes en el Centro Nacional de las Artes.
De la orquesta acapulqueña lograron venir 53 de sus 86 integrantes y acudieron en apoyo 30 músicos de otras orquestas, como la Sinfónica Nacional, OFUNAM y Filarmónica de la Ciudad de México para ensayar en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos.
Dirige el ensayo Enrique Arturo Diemecke, quien refrenda su apoyo a la orquesta y al puerto de Acapulco, donde vive una hermana.
“Todos estamos muy motivados para este concierto”, alienta Diemecke a la orquesta antes de empezar con el cuarto movimiento de la Sinfonía 9, de Beethoven.
De la OFA están quienes pudieron salir del puerto y refugiarse en lugares como Puebla, Tlaxcala, Pachuca o Guadalajara.
“Hay muchos que todavía siguen en Acapulco, cuidando sus casas porque no hay ventanas, no hay puertas; hay muchos que también perdieron sus instrumentos”, relata el clarinetista Miguel Ángel Navarrete.
La entrada al concierto es libre, pero se pide donar alimentos no perecederos, agua embotellada y medicamentos para ser enviados al puerto.
El concierto será en el auditorio Blas Galindo del Cenart, este viernes 24, a las 19:00 horas.


