
AMERIZAJE
Ana Cecilia Terrazas
Para las latitudes y meridianos actuales, sobre todo en México, entró ya la temporada de ciclones. El portal de la Universidad Nacional Autónoma de México explica que los ciclones son: “una concentración anormal de nubes que gira en torno de un centro de baja presión atmosférica, cuyos vientos convergentes rotan en sentido contrario a las manecillas del reloj a grandes velocidades. Sus daños principales son por descarga de lluvia, viento, oleaje y marea de tormenta. Se clasifican de tres modos de acuerdo con la fuerza de sus vientos: depresión tropical, tormenta tropical y huracán, el cual tiene cinco categorías”.
Toda la gente de la costa intuye estos fenómenos y los conoce más o menos bien (por lo menos así sucedía hasta antes de que se agenciaran con características raras o únicas, producto del calentamiento global). La gente sabe que, pasando el ciclón, como dice la frase hecha, “viene la calma”. Sin embargo, justamente este fenómeno singular en los últimos miles de años de la Tierra –antes también lo padeció–, el calentamiento irreversible, ocasiona de pronto que esos ciclones no se vayan y hasta se puedan acelerar o desembocar en otro tipo de fenómenos. Esto es, se golpea fuerte y más seguido. Estamos entonces, cada año, sin duda, frente a una nueva y desconocida temporada de ciclones. Y sabemos, por obvio que suene, que el poder destructivo de cualquiera de las modalidades de los ciclones obliga siempre a toda la población a que adopte medidas de seguridad. Los sistemas nacional y locales de protección civil se encargan de avisar, alertar, informar si hay emergencias, situar en estados de alarma si se requiere y atender a las contingencias.
La metáfora de la temporada de ciclones y los estados o situaciones límite, frontera, es chocante de tan evidente. No obstante, esta columna ocupa deslizar su sentido para descolocarse del “ojo del huracán” y reposicionarse con algo de distancia, a ver si es posible vislumbrar salidas.
Empezando con el sentido literal de la temporada de ciclones, ahora como fuente UNAM Global, para este 2025 se pronostica una temporada algo más activa de lo normal en el océano Atlántico.
Ciclones. Se espera que se formen 17 ciclones tropicales […] y en el Pacífico se prevé una cifra de 19 ciclones, también algo arriba del promedio*. Se imagina y espera que, en este año y ya para siempre, no se descuiden todas las alarmas e informaciones meteorológicas para poder auxiliar a tiempo a la población y, aún mejor, prevenir lo más crudo del desastre.
Ciclones. Uno reciente e insólito es el discurso xenófobo, discriminatorio y mentiroso, bastante fascista, promovido en el país al norte en contra de las personas que no tienen documentos. Las redadas en algunas ciudades de Estados Unidos recuerdan los principios ideológicos que promovieron el nacional socialismo, el nazismo, que sabemos acabó en un exterminio que avergüenza a todo ser humano.
Ciclones. La subida, bajada y vuelta a subir del arancel al acero y todas sus consecuencias y atropellos a la norma internacional, a los acuerdos, tratados. Como si el diálogo internacional, diplomático, se borrara de un plumazo y se retornara a las épocas en las que quien golpea más fuerte gana.
Ciclones. Narcovendetas, reacomodos, venganzas, cobros de piso, homicidios y otros horrores ocasionados por la industria del narcotráfico sostenida por la aparentemente inacabable adicción a los estupefacientes de una parte de la humanidad.
Ciclones. Los ecos de fallos y cismas económico-financieros a lo largo y ancho del mundo.
Ciclones. Palestina-Israel.
Ciclones. Rusia-Ucrania.
Ciclones. El no acuerdo previsible para bajar y detener las emisiones responsables del efecto invernadero en la atmósfera.
Aunque la tentación de parálisis esté latente, vale la pena recordar que las situaciones límite son precisamente las que pueden presionar o arrojar pensamiento y acciones distintas, únicas, cuyo destino sea otro –hasta posiblemente pudiera ser mejor–, con otra forma. Y en la transformación de esa forma está el sedimento de la esperanza. Manuel De Landa –escritor, artista y filósofo mexicano radicado en Nueva York– lo explica muy bien cuando habla de morfogenética ante la European Graduate School**, sólo a partir de los tremendos choques de intensidades llevados al límite, en esos puntos críticos, en esas situaciones, puede haber un cambio cualitativo, un cambio de forma.
*https://unamglobal.unam.mx/global_revista/temporada-huracanes-2025-pronosticos-preparacion/
*https://www.youtube.com/watch?v=slbrwHnMTyk
@anterrazas


