1 noviembre,2023 4:39 am

Urgen ayuda para buscar a desaparecidos; vecinos se unen contra asaltos y robos

También buscan a otros dos marineros. En la 20 de Noviembre exigen seguridad y demandan que se agilice la recolección de basura. Han levantado barricadas en colonias del centro de Acapulco. A siete días del huracán no saben nada de la mayoría de los trabajadores de un hotel. Busca el Cecop a Evelyn y a Félix; no tienen comida ni agua en Cacahuatepec, advierte Suástegui. Tampoco tienen en el Kilómetro 22, donde claman porque se alimente a los niños. Alerta Unicef que hay 296 mil niños afectados por Otis

 

 

 

Acapulco, Guerrero, y Ciudad de México, 1 de noviembre de 2023. Familiares de la señora María Delgado, su hijo Luis Herrera, su nieto Luis Alberto y otro de hijo de su esposo, Marcelino Herrera, desaparecidos de dos embarcaciones hundidas por el huracán Otis, denunciaron que las autoridades no los han ayudado con la búsqueda en el mar.

Los capitanes de yates de recreo “tienen la consigna de estar pendientes de las embarcaciones”, y por eso el capitán y su familia estaban dentro de los navíos anclados cerca de la rotonda de los Hombres Ilustres durante el paso del huracán, indicó una hija de María, Reina Sarabia.

El Sur publicó en su edición de este lunes la historia del matrimonio de Vicente Herrera y María Hilaria Delgado Valdovinos, quienes se volcaron en el yate del que era capitán Vicente, junto con sus hijos Luis Sebastián Herrera Delgado y Marcelino Herrera, y su nieto Luis Alberto. El único que sobrevivió fue Vicente, capitán de una de las embarcaciones.

Este martes, una hija de María Hilaria, Reina Sarabia, precisó en declaraciones a El Sur en la rotonda de los Hombres Ilustres que eran dos embarcaciones, en una iba toda la familia de Vicente y su mamá, y en la otra iba Marcelino Herrera.

Vicente Herrera se llama realmente Inocente, pero también lo conocen por el primer nombre, expuso Reina.

Dijo que a sus cuatro familiares no los han podido encontrar “en ninguna dependencia, no han flotado. Entonces, la petición es que nos apoyen con buzos especializados que pudieran bajar a la profundidad del mar para revisar si nuestros familiares, a lo mejor estén dentro de los yates”.

“Hasta el momento no hemos tenido pues el apoyo realmente de la presidenta (Abelina López Rodríguez), hemos estado ya siete días en este lugar, específicamente, ha sido nuestro punto de reunión”, agregó.

Contó que “los únicos que se han acercado son de la Marina, pero pues han hecho búsquedas en el trayecto del mar, pero no los han podido encontrar. Han venido buzos, uno o dos, pero realmente no han encontrado nada”.

Los marinos les han comentado “que el agua está muy turbia y a ellos se les dificulta bajar y ver porque, al final, nos comentan, es algo peligroso para ellos”.

Pidió que los resultados de las pruebas de ADN que les hicieron en el Servicio Médico Forense (Semefo) no tarden 15 días como les anunciaron, para ver si deben de acudir a otros lugares a reconocer los cuerpos.

Yadira Nava Romero, esposa de Marcelino Herrera, pidió que buzos y más embarcaciones salgan a buscar a sus familiares abajo del mar “o entre las piedras”.

Indicó que los yates en los que estaban ese día estaban cerca del Acarrey y el Bonanza, “aquí derecho, ahí tenían sus bollas”, indicó con su brazo hacia el mar.

Contó que su suegro Inocente Herrera “se le soltó el cabo un poquito antes de que empezara lo feo y él se tuvo que meter mar adentro, para irse a refugiar a La Marina, pero pues no alcanzó llegar allá y desgraciadamente naufragó mero ahí, en medio pues. O sea, es cuando sus embarcaciones se les hundieron”.

Dijo que Inocente “está un poco delicado, porque tuvo muchos golpes, o sea, ya le hicieron radiografías”. Su nuera se quejó que las autoridades no le han preguntado si necesita medicinas, “ya ve, todo está en desabasto”.

Denunció que las “autoridades no se han venido a parar aquí, la verdad, el gobierno, nada. Yo sé que somos muchos los necesitados, porque en las colonias dicen que también hay mucha gente desaparecida, enterrada y todo, pero también necesitamos el apoyo y ni han venido”.

Comentó que otros familiares de Marcelino fueron a buscarlos a Iguala, porque les dijeron que allá fueron trasladados algunos heridos. Y si no los encuentran ahí, entonces irán a la Ciudad de México a hallarlos.

María Delgado tiene 55 años, su hijo Luis Sebastián Herrera Delgado tiene 8 años, su nieto Luis Alberto López Sarabia tiene 4 años, y Alejandro Marcelino Herrera Ramírez, hijo de Inocente, tiene 31 años.

 

 

 

 

“Sólo yo sobreviví” de cinco que estábamos en el barco La Cueva, relata un mecánico naval

 

“De los cinco compañeros que estábamos en el barco, solamente yo sobreviví”, platica Eduardo Lazzerin, conocido como El Choky, que es mecánico naval y trabaja en La Marina, y el día de Otis estaba en el barco La Cueva.

A una semana del huracán de categoría 5, cuenta que él no se tiró al mar, como lo hicieron sus otros compañeros, y “ese fue el error. Yo me puse doble chaleco, porque las olas pasaban por encima de la embarcación”.

Este martes, en el área del Malecón había elementos de la Secretaría de Marina realizando labores de búsqueda de personas desaparecidas, y maniobras para sacar embarcaciones.

“Fue una cosa impresionante, si sacabas las manos por encima de la cabina te aventaba la mano y si sacabas la cabeza te aventaba. Una cosa increíble, pero muy cabrón. Todo desapareció a las 6 de la mañana, ya no había nada”, contó.

La embarcación donde él se encontraba con sus compañeros fue arrojada por el viento a la orilla cerca del área rocosa de La Marina, ubicada entre el Malecón y el Club de Yates; “ahí quedé el barco y sobre eso se vinieron los demás barcos y nos hizo pedazos”.

“Sí estuvo muy feo y perdí a mis compañeros. Saqué a uno de ellos El Richy, que fue el primero que encontramos muerto. Todos los barcos que se fueron a retirar a la Base se rompieron, se perdieron, se ahogaron” sus tripulantes, platicó.

Agregó que desde el lunes, en La Marina “están haciendo un censo de los compañeros, de quien quedó vivo y quien ya no está. Por apodos, a mí me dicen El Choky, son mecánico naval”.

“Estaba en el barco, era una situación normal, una entrada de ciclón normal. Dijeron que entraba a las 6 de la mañana del miércoles, pero no lo esperábamos a las 11 de la noche, un aire que jamás en mi vida había visto”, recordó.

Abundó que en el vecino condominio Los Cocos el aire sacó del departamento a una familia entera, “la aventó, salieron del cuarto y de acá arriba de otros hoteles también sacó a la gente. Estuvieron como tres días los muertos tirados”.

“Es la primera vez que me toca un huracán categoría 5. Por eso no comprendía la magnitud de la clase 5, nunca me imaginé esto. El aire lloraba, se escuchan lamentos, como gritos”, dijo.

Recordó que la embarcación en la que él trabaja, se encontraba en reparación y ese día del huracán sus compañeros lo invitaron a La Cueva “a cenar, estaba el cotorreo, compraron botana y no teníamos idea de la magnitud del huracán”.

“No resistió mucho el aire, luego se rompió, nos hizo pedazos yo creo que en menos de 20 minutos, y es que todos los que murieron no se pusieron el chaleco. Yo me puse doble chaleco porque las olas eran tremendas, una cosa increíble y a ver qué vamos hacer, porque no hay trabajo, no hay nada”, dijo.

Contó que la embarcación en la que estaban la acababan de comprar en alrededor de 700 mil pesos y fue pérdida total.

A La Marina llegaban trabajadores y familiares de personas, a preguntar si ya habían sacado algún otro cuerpo. Se preguntó en el lugar por el número de desaparecidos, pero dijeron que no podían dar esa información. Tenían una lista con varios nombres.

 

 

 

 

Ulises Castillo y el dueño de un yate desaparecieron en Paseo del Pescador cuando pasó Otis

 

Un amigo de Ulises Castillo Hernández y él acudieron a cuidar sus embarcaciones ancladas en la playa del Paseo del Pescador durante el paso del huracán Otis en Acapulco, y después de siete días no han regresado.

Un hermano de Ulises, Misael Castillo, y otros familiares lo esperan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

Ulises Castillo tiene 44 años, desde chico se ha dedicado a la pesca “porque mi papá era pescador y todo el tiempo a eso se dedicó”, contó Misael en la tarde de este martes.

“Su cayuco se llama Valeria Abigail, y lo tenía precisamente aquí enfrente”, apuntó con su brazo hacia el mar, en la zona por donde está el Paseo del Pescador.

El martes de la semana pasada, un amigo de la familia, que es del Estado de México y que sólo lo conocen como Jerry o El Capi, fue por Ulises a su casa ubicada en la colonia La Providencia, “por la i griega  de La Laja”, indicó Misael.

Jerry es dueño de tres embarcaciones, una de ellas es un yate llamado El Salomón. Él y Ulises, “cuando había un mal tiempo, aquí venían a resguardar, pero nadie se imaginó que iba a ser de una magnitud muy grande y ya desde ese día ya no lo encontramos”.

“La mayoría de pescadores se viene a resguardar” sus embarcaciones para que no se hundan, agregó Misael en la explicación de la desaparición de su hermano Ulises.

El miércoles, la esposa de Ulises, Yazmín, fue a buscarlo a este punto de la Bahía de Acapulco “porque mi hermano era de los que terminaba el mal tiempo, se iba a su casa”.

Lo único que encontró fue la camioneta del amigo de su hermano, que estuvo estacionada en la Rotonda “como cuatro o cinco días, apenas el día de ahora se la llevaron”. O

Misael desconoce quién se llevó la camioneta, “vinieron familiares porque el señor es del Estado de México, pero ahí estuvo la camioneta muchos días con las puertas abiertas, incluso con las llaves puestas”.

Misael no tiene muchos datos de Jerry, “tiene como 56 años el señor, aquí andaba su hija buscándolo también, pero no han dado con él. Le dijeron que se los están llevando la Estado de México, que en los hospitales de allá hay heridos y a los fallecidos también se los están llevandoo pa’llá”.

“Era amigo de mi hermano porque aquí seo lo echaba la mano y eso e incluso él pasó por él a su casa y de ahí se vinieron juntos”, indicó Misael.

Hijos de Jerry fueron a buscarlo a la casa de Ulises al otro día del huracán. “Por lógica pensamos que Jerry estaba desaparecido porque si estaban juntos y no está ninguno en sus embarcaciones, ni la de él ni la de mi hermano”.

Misael y Yazmín acudieron a la Base Naval, donde les dijeron que fueran a buscar a su familiar al Servicio Médico Forense (Semefo), que está en el hospital de El Quemado.

“Todo el día” caminando, recordó con cansancio Misael. Ahí les realizaron pruebas de ADN “porque muchos cuerpos ya no están reconocibles”. De lo paso, también acudió a buscar a su hermano y su amigo en el hospital de Renacimiento.

Yazmín no estaba este martes en la Rotonda porque acudió a las oficinas de la Fiscalía General del Estado (FGE), “ahora nos mandaron que tenemos que hacer la denuncia”.

Fueron a buscar a Ulises incluso a hospitales e instalaciones de Semefo en Chilpancingo, donde también le realizaron pruebas de ADN, cuyos resultados estarán listos dentro de 15 o 20 días.

Misael pidió que se redujera el tiempo de espera de los resultados de sangre, “no sé si nos van a entregar el cuerpo”.

 

 

 

 

En la 20 de Noviembre exigen seguridad y se organizan contra robos y asaltos

 

Vecinos de la colonia 20 de Noviembre, ubicada en la parte alta de Acapulco, solicitaron seguridad colocando pancartas y anuncios en la avenida México-Acapulco, en la entrada de la colonia, donde hay una gran cantidad de basura que apesta, y organizan rondines de vigilancia ante robos y asaltos.

La vecina Nancy Jazmín González Parra indicó que, desde muy temprano, un grupo se organizó para poder liberar la única calle que lleva a la parte alta de la colonia, la Morelos, donde la gente tiró los escombros que dejó el impacto del huracán Otis.

Dijo que luego de que los vecinos abrieron el paso, a la parte alta subieron trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que no lo habían podido realizar, así como automóviles y motocicletas, pero la principal demanda es que haya seguridad en el área, porque afirmó que ya se han dado asaltos incluso sobre el viaducto.

“Se están metiendo a nuestras casas a robar, en particular a unos vecinos. Están asaltando en la avenida, apenas obscurece, 6 de la tarde ya están asaltando”, afirmó.

La quejosa dijo que es urgente que las autoridades acudan a retirar la basura que ya amontonaron, que ocupa la mitad de la calle y parte de un carril de la avenida, debido que en la esquina de ambas vialidades hay un contenedor de basura.

Comentó que por la acción comenzaron a solicitar dinero de forma voluntaria a las personas que pasaban por la calle, pero un sujeto que pasó les sacó un arma. Por esa razón, urgió a las autoridades enviar seguridad a la colonia y también a que pronto se restablezca el servio de luz y sentirse más seguros.

La vecina dijo la tarde de este martes que un grupo estaría en el lugar hasta la medianoche, para evitar que de otras colonias lleguen a tirar basura, y afirmó que el dinero que juntaban y que pedían de forma voluntaria, es para pagar un camión que se llevara la basura.

La mujer comentó que luego de la liberación de la calle, pasó una ambulancia a atender a una persona enferma y también las camionetas de los “Servidores de la Nación” que fueron a censar a las personas que resultaron afectadas.

En el viaducto fueron colocados mensajes escritos en un tinaco y una lámina: “Queremos seguridad, vecinos vigilando”, “no tirar basura aquí” y “queremos seguridad”. En el lugar, algunos vecinos portaron cubrebocas debido a la pestilencia y otros incluso traían tubos y cables para defenderse ante cualquier agresión.

 

Instalan barricadas en cinco colonias populares de Acapulco ante la falta de autoridades

 

Luego del impacto del huracán Otis, ante la falta de autoridades y el temor a la delincuencia, vecinos de diferentes colonias populares de Acapulco han cerrado calles en las noches con barricadas en las que montan guardia.

Tal es el caso de la Progreso, Hogar Moderno, Bella Vista, Morelos y la Santa Cruz como se observó el lunes pasado.

De la mano de los escombros arrojados por el huracán compuestos principalmente por árboles y láminas, grupos de vecinos organizados acomodaron tales escombros para reducir o de plano impedir el paso de vehículos por varias de las calles.

Argumentaron que existe el temor de que las pocas pertenencias que les quedaron tras el huracán les sean robadas.

A ello se añade, dijeron, que son muchos los rumores que escuchan de boca en boca ante la falta de energía eléctrica y telefonía, y que señalan que ha grupos de personas metiéndose a las casas a robar.

Tales rumores incluyen, aseguraron, el uso de armas de fuego, por lo que organizados en grupos que van de 3 a 10 personas se hacen de palos y machetes para defenderse en caso de ser necesario.

Criticaron que sólo se esté privilegiando el rescate de la avenida Costera y no haya autoridades policiacas recorriendo las colonias, principalmente por las noches.

Así, se puede observar que, por ejemplo, en la colonia Bella Vista -que colinda con la avenida Ejido- hay muchas calles bloqueadas al paso y en las pocas que no, apenas y puede transitar un vehículo a la vez.

Es entre las siete y las ocho de la noche cuando se escucha el arrastre de láminas de metal indicando que las calles han quedado cerradas al paso.

“¿A dónde va?, ¿de dónde vive?”, preguntan a todo aquel que pasa luego de la hora establecida.

Del otro lado de la avenida Ejido, en Hogar Moderno la situación es la misma destacando ahí la aparición de fogatas por las noches.

Más adelante, en la Progreso el panorama es igual, decenas de calles cerradas por los vecinos ante la inseguridad.

“Esta calle está vigilada las 24 horas, si no eres de esta calle no te expongas”, dice un cartel en la barricada ubicada en las esquinas de la Avenida Niños Héroes y Sinaloa.

Así, si alguien desea transitar en su vehículo por alguna de estas colonias deberá, por el momento, hacerlo a la luz del día y dar algunos rodeos.

 

 

 

 

Busca el Cecop a Evelyn y a Félix; no tienen comida ni agua en Cacahuatepec, advierte

 

Los pobladores de los Bienes Comunales de Cacahuatepec no tienen alimentos ni agua ni posibilidades de salir a buscarlos, el huracán Otis los dejó incomunicados, y estos últimos siete días han sobrevivido con algo que tenían de las cosechas del año pasado.

El vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota, Marco Antonio Suástegui Muñoz, acudió ayer a Chilpancingo para buscar audiencia con la gobernadora, Evelyn Salgado Pineda, o con su padre, el senador Félix Salgado Macedonio, para pedir alimentos para su pueblo.

Varias horas, Suástegui trató de comunicarse con ellos, no le contestaban. Al final del día, El Sur no pudo tener comunicación con el vocero del Cecop para saber si logró hablar con la gobernadora o con el senador, porque regresó a su región, la más pobre del municipio de Acapulco, donde no hay luz eléctrica ni señales de celular, ahora tras el paso del huracán más potente que en la costa de Guerrero, pero tampoco tenían antes de este meteoro, porque ahí poco saben de esas señales.

Explicó que si no obtienen la ayuda alimentaria, los niños y adultos pasarán hambre.

El paso de Otis sí les trajo cambios. El río Papagayo, que es el centro de la vida de las comunidades de Cacahuatepec, alcanzó un ancho de 400 metros, y lo normal es que en estas épocas del año, sea de 50 metros.

 

Pérdida total de cosechas

 

En los Bienes Comunales de Cacahuatepec, en el Acapulco Rural, los campesinos perdieron sus cosechas por el paso del huracán Otis y necesitan agua y comida, pero los caminos para conseguir los víveres están dañados, denunció el vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz.

Vía telefónica indicó que las comunidades afectadas son desde Pochotlasco hasta Cacahuatepec, pasando por Rancho Las Marías, Carrizo, Parotillas y Aguacaliente.

Dijo que en estas localidades “hay una pérdida total de las cosechas, el río Papagayo se desbordó, alcanzó aproximadamente los 7 metros sobre su nivel y creció aproximadamente a 400 metros de ancho, con una fuerte corriente que se llevó las cosechas”. En esta época del año, el Río mide de ancho 50 metros normalmente, y está vez con Otis casi se mete a las casas de los campesinos, explicó.

Las cosechas perdidas son de maíz híbrido y de maíz criollo, “hay miles de hectáreas” destruidas totalmente por los fuertes vientos, reiteró.

Agregó que estos daños se suman a la sequía que ya sufrían en los Bienes Comunales de Cacahuatepec, por la que ya se había perdido el 80 por ciento de la siembra.

Se tenía la esperanza de que el 20 por ciento restante se pudiera salvar, “pero con las fuertes corrientes de aire y de lluvia que cayeron, se perdió totalmente”, dijo Suástegui Muñoz.

Precisó que en la comunidad de La Concepción hay postes de luz derribados, por lo que no hay electricidad, “no hay comunicación, no hay vehículos para transportar”. Los pangos que cruzan el río Papagayo cobran 50 pesos por persona.

El vocero del Cecop indicó que las camionetas de pasajeros dejaron de circular, “la gente está teniendo que caminar por el camino que va desde Tunzingo, San Isidro Gallinero, La Concepción hasta llegar a Cacahuatepec”.

Aunado a la escasez de gasolina, dijo que esta situación “está ocasionando graves y serios problemas para la alimentación, teniendo en cuenta que el maíz es la base fundamental”.

Suástegui Muñoz señaló que el huracán Otis ha aumentado la pobreza en los Bienes Comunales de Cacahuatepec, “fue el tiro de gracia”.

Aseguró que la gente está desesperada, está acarreando agua de los manantiales. Se vive en un “clima de inseguridad” en esta zona de Acapulco, expuso.

El vocero del Cecop, Suástegui Muñoz, denunció que antes no hubo apoyos oficiales para los campesinos, lo que sumó a la marginación de los habitantes, algunos de ellos perdieron sus casas de adobe o sus techos de lámina.

La demanda principal es agua y víveres para los Bienes Comunales de Cacahuatepec, “urge, urge”, señaló el vocero del Cecop.

 

 

 

 

Claman por agua y alimentos para sus hijos y los niños de la comunidad Kilómetro 22

 

La señora María del Carmen Espinal Santamaría caminó desde el Kilómetro 22, en la zona rural de Acapulco, hasta Ciudad Renacimiento por agua y alimentos para sus hijos y los niños de la comunidad, donde dijo nadie ha acudido a socorrerlos luego del impacto del huracán Otis.

Este martes, la mujer salió de la fila que hacía para recibir dos botes de dos litros de agua cada uno, y otro de refresco, que la empresa Pepsi da desde el jueves en su bodega de Ciudad Renacimiento, cuando vio que este reportero entrevistaba a otros afectados.

Llorando, la mujer contó que los fuertes vientos del huracán categoría 5 arrancaron los techos de laminas de sus casas y luego vino la lluvia que afectó las paredes de adobe. Contó que ella y sus vecinos del poblado perdieron todos sus animales de crianza, como gallinas, cerdos, chivos y becerros.

“No tememos agua, no tenemos luz, no tenemos nada y no han ido ni a dejar comida. Nos quedamos sin nada. Nadie ha ido allá”.

Desesperada, la mujer rogó a las autoridades militares no retirar el retén de soldados que está en la carretera México-Acapulco, cerca de la comunidad, porque es lo único que les da seguridad ante los asaltos que han sufrido durante las noches.

“Se han metido a nuestras casas a saquear lo mojado o lo poco que se quedó, y no se vale. Necesitamos ayuda urgente porque hay niños pequeños enfermos”.

La señora indicó que llegó caminando del Kilómetro 22 a Ciudad Renacimiento, saliendo a las 5 de la madrugada del poblado y llegando casi a mediodía a la fila para recibir agua y después iría al polideportivo Cici Renacimiento, a ver si le daban una despensa. “No nos dan ningún aventón y no tenemos dinero”.

La mujer pidió ayuda a la población en general para que se apiaden de los niños y ancianos del poblado, porque están sufriendo por falta de agua y comida, además de que algunos tiene fiebre y no hay quien los atienda.

Ante la desesperación, comentó que los pobladores se han organizado y han estado cocinando en un solo lugar arroz y frijol, comida que están racionando para poder comer algo.

La situación no es distinta en las colonias de la parte alta de la zona suburbana. En la fila estaba la señora Rosa Iveth Hernández Morales, procedente de la colonia Fidel-Zapata, quien denunció que a esa colonia las autoridades no han acudido a prestar auxilio a la población.

Comentó que ella caminó dos horas y media para poder llegar a la bodega de la Pepsi y llevar agua para su familia, “a las colonias no han llegado los apoyos, no ha llegado Protección Civil, ni siquiera a censarnos, aunque sea que nos mientan tantito que van a llegar las despensas, pero no ha llegado nada”.

La mujer reclamó que las autoridades sí están llevando ayuda a la zona turística y se han olvidado de las colonias.

El señor Ernesto Ozuna caminó una hora de la colonia Sector 6, de la Zapata a Ciudad Renacimiento, por agua.

Comento que a sus 64 años tiene que caminar para poder conseguir algo que beber y comer, porque a pesar de que la colonia esta a unos metros del bulevar Vicente Guerrero las autoridades no han llevado nada de víveres, “no vemos la participación del gobierno para nada”.

 

 

 

 

Alerta el Unicef que, según sus cálculos, hay 296 mil niños afectados por el huracán Otis

 

Más de 296 mil niñas, niños y adolescentes habrían sido seriamente afectados por los estragos que dejó el huracán “Otis” a su paso por Guerrero en octubre pasado, de acuerdo con cálculos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Catalina Gómez, jefa de Política Social de Unicef México, explicó que esta estimación tiene como base la cantidad de menores de edad que fueron registrados en Acapulco, Tecpan de Galeana, Atoyac de Álvarez, Benito Juárez y Coyuca de Benítez, los municipios mayormente afectados por el fenómeno meteorológico.

En entrevista con Grupo REFORMA, dijo que acordó colaborar con el Gobierno de Guerrero para realizar una valoración a fin de determinar las afectaciones de los menores de edad y que, con estos datos recabados por personal de salud, educación y protección a la niñez y adolescencia de Unicef, se puedan trazar líneas de acción para la ayuda integral.

Indicó que cinco hospitales resultaron con daños moderados y cerca de 177 mil 804 estudiantes de educación básica se han visto afectados tras el cierre de escuelas, en esos cinco municipios.

Si bien, acotó Gómez, la población de todas las edades ha vivido una situación complicada, este sector poblacional está expuesto a violencias, abusos y suele tener dificultades para asimilar lo ocurrido.

“La salud emocional y la contención emocional es tan importante en estos momentos para niños, niñas, y adolescentes; si, para los adultos, este es un momento de mucha confusión, trauma y tristeza, todo esto lo experimentan niños, niñas y adolescentes y, además, de una manera más profunda”, expuso.

“Hay que acompañarlos con el proceso, hay que hablarles, hay que explicarles la situación, pero hay que buscar la manera de cómo, poco a poco, se puede volver a un sentido de estabilidad y de tranquilidad, poderlos proteger frente al abuso y la violencia”, agregó.

Gómez recordó que, en casos de emergencia, la fuerza pública está enfocada en la atención inmediata, mientras que los padres, madres y cuidadores atienden principalmente la supervivencia, desde buscar alimentos, a sus seres queridos, y las infancias pueden ser descuidadas.

“Puede ser que haya descuidos frente a los niños y a las niñas, que los dejen cuidando con alguien conocido, pero que no necesariamente estén adecuadamente cuidados”, apuntó.

La jefa de Política Social de Unicef México señaló que, al acudir a Guerrero, se valorarán efectos a corto plazo que podrían incluir mala nutrición y contagio de enfermedades por falta de atención médica, agua potable, higienización de espacios y deshidratación, entre otros.

Consideró que se necesitará apoyo para la distribución de agua potable, kits de higiene, limpieza y desinfección, suministros esenciales para la atención primaria y salud materno-infantil, así como la ampliación del acceso a agua potable segura y saneamiento, incluyendo la provisión de infraestructura hidrosanitaria móvil (baños y lavamanos).

Gómez indicó que incluso la orfandad es una vulnerabilidad que pudo haber dejado este desastre natural.

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Ramón Gracida Gómez, Aurora Harrison, Jacob Morales Antonio, Óscar Ricardo Muñoz Cano y Agencia Reforma/Foto: Jacob Morales Antonio