
Acapulco, Guerrero, a 18 de junio de 2025.- El presidente de la Unión de Sociedades Cooperativas en Vanguardia de Deportes Acuáticos por el Estado de Guerrero, Arturo Pantoja Guatemala, informó que los servicios náuticos están agonizando, porque desde hace siete semanas no pueden ofrecer a los visitantes ningún servicio por las fuertes marejadas del mar de fondo.
La mañana de este martes unos mil prestadores de servicios turísticos y vendedores, realizaron la limpieza de playa El Morro, en el acceso por plaza Quebec, de donde sacaron troncos, bolsas y botes de plástico que las fuertes olas echaron a la zona de arena, y llenaron un camión de volteo proporcionado por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).
En declaraciones el dirigente indicó que acumulan siete semanas desde que el fenómeno de mar de fondo arreció en la bahía, lo que los ha obligado a mantener en la franja de arena las motos acuáticas, y las embarcaciones que jalan la banana y el parachute, ancladas y varadas en el paseo del pescador.
Pantoja Guatemala consideró que este fenómeno natural que continuará otras semanas, según lo que han informado las autoridades de Protección Civil, y la Capitanía de Puerto que mantienen el cierre a la navegación menor, está dejando en la agonía a las familias que dependen de la renta de estos servicios.
“Estamos muy preocupados, y económicamente estamos arrastrando deudas. No hemos trabajado nada, en los siete fines de semana, estamos agonizando”, expresó.
Además dijo que quienes tienen mobiliario de playa, también están siendo afectados, debido a que las repentinas marejadas, impiden que se coloquen las sillas, toldos y camastros para rentarlas.
En las áreas donde las olas del mar azotan con una mayor intensidad en la bahía, es en la playa Icacos, desde la Torre Acapulco hasta el hotel Copacabana, donde incluso ha llegado por momentos a entrar en el parián ubicado a un costado del hotel Amares.
Pese a los llamados de los guardavidas que se encuentran en la franja de arena y la colocación de las banderas rojas, de prohibición para entrar al mar, algunas personas hacen caso omiso y caminan cerca de la zona donde rompen las olas, y otras más se arriesgan a nadar.
Texto: Jacob Morales Antonio / Foto: Jesús Trigo


