22 octubre,2022 5:07 am

Vendedores de flores esperan buenas ventas en el Día de Muertos tras dos años de pandemia

Los productores de cempasúchil y terciopelo en la cabecera municipal de Tixtla trabajan a marchas forzadas para cosechar entre el 29 y 31 de octubre antes de la tradicional celebración de noviembre. En Guerrero se siembran 69 hectáreas, de acuerdo con cifras de la Sader

Chilpancingo, Guerrero, 22 de octubre de 2022. A pesar de las plagas, las lluvias y la falta del fertilizante, los productores de flor de cempasúchil y terciopelo en la cabecera municipal de Tixtla trabajan a marchas forzadas para cosechar entre el 29 y 31 de octubre para la celebración tradicional del Día de Muertos, además, esperan que este año haya buenas ventas luego de dos años en que tuvieron pocas ganancias debido a las restricciones provocadas por la pandemia de Covid-19.

De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Guerrero es el quinto estado donde se produce más flor de cempasúchil para esta temporada de Día de Muertos, al sembrar una superficie de 69 hectáreas.

Así, para este 2022, la Sader estimó una producción nacional de 27 millones de plantas de flor de cempasúchil; es decir, 20 mil 245 toneladas, 803 más que las producidas en 2021, que fueron 19 mil 442 toneladas producidas en dos mil 27 hectáreas, y que significaron un valor de 93.4 millones de pesos para los productores.

Según la Sader los estados de mayor producción de esta flor nativa del país son Puebla con una superficie sembrada de mil 557 hectáreas; Tlaxcala con 118; Hidalgo con 111; San Luis Potosí con 79; Guerrero con 69, y Oaxaca con 43.

En los campos de la cabecera municipal de Tixtla casi todos los agricultores sembraron en parte de sus parcelas las dos flores características para la celebración del Día de Muertos, cempasúchil y terciopelo –ambas de colores llamativos, amarrillo y rojo carmín–.

Siembra desde hace 40 años

Uno de ellos es Macario Juárez Juárez, de 67 años de edad, quien desde hace 40 años en el mes de julio inicia los preparativos de la flor de terciopelo que cosechara del 28 al 31 de octubre, “es una tradición que siembre terciopelo, porque se utiliza para ofrendar a los difuntos”.

Entrevistado en su pequeña propiedad, Macario contó que año con año sembraba 10 “melgas” (un rectángulos de tierra sobre los que se cultiva), de flor de terciopelo, pero disminuyó durante los dos años de restricciones por la pandemia de Covid-19, debido a la baja venta de esta flor provocada por el cierre de los panteones o cementerios.

Expuso que este año sembró sólo tres melgas de flor de terciopelo, cada una con longitud de unos 50 metros, que comenzará a cortar el 29 de octubre,  porque “después de Todos Santos ya no se vende”.

Macario manifestó que las lluvias de los últimos días han afectado a su flor porque algunas comenzaron a pudrirse por el exceso de agua, aunado a las diversas plagas.

Sin embargo, consideró que debido a que varios agricultores fueron afectados por el desbordamiento de la laguna de Tixtla por la tormenta Lester hace casi un mes, este año no habrá exceso de cempasúchil y terciopelo y evitará que el costo sea bajo, estimó que un rollo de unos 40 centímetros de diámetro de flor de terciopelo se venderá entre 80 y hasta los 150 pesos; y él producirá cerca de 150 rollos.

Otro productor, Eduardo Martha Vázquez, de 30 años de edad, contó que desde hace cinco años produce flor de cempasúchil y moradito, esta última, es una flor de muy poca producción en Tixtla, lo que la hace muy solicitada.

Manifestó que su padre le heredó el oficio de sembrar desde pequeño, y que durante casi todo el año cultiva verduras como rábano, lechuga, col, cilantro, pipitza o papaloquelite, pero durante esta temporada le gusta sembrar estas flores por el “aroma de los campos y el colorido”, que después adornarán los altares a los difuntos en las casas por la celebración de Día de Muertos, así como el “camposanto”.

Este año, Eduardo sembró cinco “melgas” de cempasúchil de aproximadamente unos cien metros de longitud cada una, estimó que por cada “melga” cosechará 80 rollos de flor, y espera este año el precio no baje de 70 u 80 pesos por rollo, un mejor precio que durante los dos últimos años que por el Covid-19 y ante la falta de compradores, llegó a venderse hasta en 40 pesos.

Se empiezan a cortar desde el 28 de octubre

Mencionó que comenzará a cortar sus flores el 28 de octubre, porque es cuando llegan los primeros compradores con camionetas de Acapulco, Tierra Colorada, Chilpancingo, Iguala y Cruz Grande, entre otros municipios, por lo que desde esa fecha casi todo el día los productores se la pasan en sus parcelas.

Durante un recorrido este jueves en la zona agrícola de Tixtla, la mayoría de los productores están a marchas forzadas fumigando sus cultivos contra las plagas o abonando las flores para que se desarrollen a unos días de esta celebración.

Eduardo añadió que Tixtla se caracteriza por ser un municipio alegre, “porque para la celebración de Todos Santos se hace la festividad de Los Arcos, cuando el comité del barrio del Camposanto invita a todos los vecinos de los barrios de El Santuario, Santa Cecilia, San Antonio, San Lucas, El Fortín y Santiago, para que la noche del 31 de octubre cada barrio llegue al camposanto con danzas, su gente y con un arco adornado de flores de temporada y figuras de calaveritas.

Aseveró que a pesar de que la población acude a observar el folclor de Tixtla, los productores se la pasan en el campo o en sus casas formando manojos de flores para la venta.

Sostuvo que estas fechas no la disfrutan, “la demás población sí, pero los agricultores estamos apurados con la flor porque ese día llegan muchos más compradores, sabemos que el 29, 30 y 31 de octubre toda la flor tiene que venderse”.

Contó que con el cempasúchil además de venderse por rollo, los productores forman cadenas o ramos revueltos con terciopelo y moradito, otros desmenuzan en pétalos el cempasúchil para que la gente forme los caminos de esta flor para sus ofrendas, pues de acuerdo a la tradición de la región se debe hacer un camino desde fuera de las casas que lleva al altar para los difuntos, además de colocar veladoras, comidas y bebidas.

No obstante, la mayoría de los productores de Tixtla coincide a pesar de producir este año la principal inconformidad es la falta de entrega de fertilizante del programa de Bienestar del gobierno federal, porque aseguran que hay mucha gente que no siembra y recibe el insumo, y quienes sí lo hacen no lo reciben o reciben muy poco.

El problema del fertilizante

Eduardo Martha contó que este año metió sus papeles al programa y a pesar de ello no recibió el fertilizante, y que su padre a pesar de estar en el padrón federal van dos años consecutivos que no lo recibe, “la corrupción sigue y es bueno que se investigue si llega (el fertilizante) al municipio o si la federación ya no manda, es urgente”.

Sostuvo que la documentación que se solicita para recibir el insumo es demasiado, porque además de ser dueño de las tierras y comprobarlo, deben llevar una ubicación vía satelital, y “mucha gente no le sabe a la computadora y se desespera, incluso hasta pedían que el ayuntamiento te firmara documentación”.

Durante el recorrido se observó que uno de los productores con mayor cultivó de cempasúchil –es decir unas 20 “melgas”, ubicadas a un costado de la escuela normal rural de Ayotzinapa– ya inició el corte de la flor para formar cadenas; el productor contrató peones que en costalillas y un “telcopete” (un cesto formado de varas y manguera, aunque tradicionalmente era tejido con palma) caminaban descalzos entre los surcos de lodo, recolectando los botones de la flor amarilla.

También decenas de campesinos fumigaban sus plantas, la mayoría descalzos o con botas de hule, pero sin ninguna protección para evitar respirar el penetrante olor de los insecticidas o plaguicidas.

Según los productores ya es común para ellos que la población acuda a tomarse fotografías en esta época del año, entre los cultivos de flor de cempasúchil y terciopelo por lo llamativo de sus colores.

Texto y foto: Emiliano Tizapa Lucena