
“Llevan el mensaje de paz y de buena voluntad de todo el pueblo mexicano en cada puerto extranjero”, dice el secretario de Marina Raymundo Pedro Morales en su mensaje a egresados de la Heroica Escuela Naval
Acapulco, Guerrero, 16 de julio de 2027. Al menos dos guerrerenses forman parte de la travesía de este año que realiza el Buque Escuela Cuauhtémoc por cinco puertos del Océano Pacífico por Estados Unidos y Canadá: Christian Nava Jiménez, de Sabanillas, municipio de Acapulco, y Giovanna Olmos Cebrero, de Bajos del Ejido, municipio de Coyuca de Benítez. Ambos repiten experiencias en el barco.
Christian Nava tiene diez años como marino y nueve participando como parte de la tripulación en el Buque Escuela Cuauhtémo. Giovanna Olmos tiene dos años en la Marina y este es su segundo viaje en el buque.
Ambos fueron consultados en el muelle de la Base Naval antes de embarcarse en el Crucero de Instrucción Pacífico Norte 2026.
Christian Nava es segundo maestre. Contó que le gustaba el prestigio de la Marina cuando llegaba a su pueblo y eso fue lo que le llamó la atención y fue su sueño ser parte de la Marina.
Definió su ingreso a como un proceso en el que cumplió con los requisitos como estatura, condiciones de salud y nacionalidad mexicana y para ser parte de la tripulación del buque, además tuvo que pasar por exámenes sicológicos.
Cuando ingresó fue parte de una patrulla oceánica y después se integró al Buque Escuela Cuauhtémoc. En su primera experiencia en 2017 estuvo diez meses fuera del país y “me gustó bastante”. Define su experiencia en el mar como “muy buena e interesante”.
“Ahorita se puede decir que estamos acostumbrados a la navegación y a las diferentes condiciones que nos da la mar, pero seguimos aprendiendo”.
De lo ocurrido en Nueva York, Nava Jiménez dijo: “sabemos que las actividades que tiene un marinero siempre implican riesgo, más sin embargo estamos enfocados a que este crucero sea la mejor experiencia”.
Explicó que en el buque cada marinero está enfocado en sus actividades. Él forma parte del equipo de maniobras, maquinistas, comunicación, guardiamarinas y llevan sus estudios de navegación y prácticas.
“Nosotros tenemos una rutina, un horario para cada actividad, entonces por lo regular el día se nos pasa rápido”.
Abundó que la rutina de los marineros está adaptada igual que en tierra, tienen sus horarios de descanso, pueden jugar algún deporte y otros prefieren estudiar.
Sobre la convivencia entre hombres y mujeres en el barco, dijo que todos participan en las labores que tienen asignadas por igual y que se rigen por valores como el respeto.
A su familia les pidió paciencia por su ausencia como parte de su trabajo. Contó que su madre “esta convencida de que debe servir a la institución y me apoya”.
Indicó que en estos nueve años como parte de la tripulación ha visitado puertos de unos 40 países y los recuerdos que tienen es que siempre son recibidos con mucha calidez.
Giovanna Olmos es guardiamarina. Es la segunda vez que forma parte del grupo que va en buque. Esta segunda experiencia le permite ir mas confiada. Recordó que la primera vez que participó le preocupaba su seguridad porque “el mar es un medio lleno de peligros, sorpresas, uno nunca sabe lo que puede pasar allá adentro y ahí me di cuenta que la seguridad siempre es lo primordial”.
Contó que de niña no pensaba en el mar como un espacio donde podría desarrollarse profesionalmente, pero después de su primera experiencia “me di cuenta que de aquí soy y estoy muy orgullosa de pertenecer a la Armada”.
Indicó que ingresó a la Marina por su padre, quien fue parte de la tripulación del buque Cuauhtemoc y le contaba sus experiencias como marinero. Ella es egresada de la Heroica Escuela Naval y fue allí donde descubrió que esto “es para lo que nací”.
Indicó que para ser parte de la Marina buscó los requisitos por internet. Su padre le ayudó a completar los requisitos y no fue difícil su ingreso a la Marina.
Contó que las labores que hace una mujer en el buque son las mismas de un hombre, hay igualdad de condiciones y las mismas responsabilidades.
Los guardiamarinas, dijo, van en el crucero para continuar su formación y a bordo del buque se imparten cursos, conferencias y preparación para presentar su examen profesional que les permite ascender dentro de la Marina.
Daniel Velázquez/ Foto: Carlos Carbajal


