
Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano/ Foto: Cortesía del poeta
Acapulco, Guerrero, 16 de agosto de 2018. El poeta guerrerense Emiliano Aréstegui Manzano celebró la obtención del XXVIII Premio Nacional de Poesía Ydalio Huerta Escalante, de Chiapas, a principios de mes, destacando que su trabajo tiene que ver con la realidad del país a diferencia de lo que actualmente se hace con la poesía.
Este premio, dijo, “se da porque los jurados no fueron los mismos de siempre y eso me parece importante”, señalando que a la literatura la está cooptando un grupo de poetas “que escriben todos igual, alejados de contexto y que no quieren involucrarse con lo que está pasando en el país escribiendo desde su mundo rosa, maravilloso, prefiriendo hablar sobre cómo tomar café que de las entrañas del pueblo” y eso último agregó, es la postura del poemario.
En entrevista telefónica a Oaxaca, donde radica, el guerrerense recordó que su trabajo ganador, Cruz de corazón, da cuenta de El escuadrón de la muerte 41/9/40 (código postal de Cuajinicuilapa) un grupo de personas de la calle y con gusto especial por el alcohol.
“Yo siempre he tenido mucha admiración por esta gente, se me hace gente muy resuelta a destruirse y todo su tiempo, todo su dinero, está invertido en ello, además de que se mantienen al margen de la sociedad y no participan en la porquería del consumo, de trabajar para comer bien, para comprase casa, coche, ropa, en una especie de anarquismo práctico”.
Así, añadió, conoció en la Ciudad de México a un escuadrón y se dio cuenta incluso de la solidaridad, el gusto por la comuna, que hay entre sus integrantes, más allá de su autodestrucción.
Cuando se va a Cuajinicuilapa, donde radicó un tiempo, conoció a otro escuadrón y con sus historias, más las anteriores inició el trabajo que concluyó con Cruz de corazón, “cuya voz es la de alguien que entra y sale del escuadrón de la muerte, intentando dejar un poco el alcoholismo pero siempre regresando al escuadrón”.
Además, los poemas se complementan con varias imágenes reales de este escuadrón, dándole una perspectiva distinta al trabajo y en ese sentido, Aréstegui señaló que es una situación con la que ha trabajado en libros anteriores “con la intención de darle un peso distinto al trabajo aunque sigue siendo ficción”.
Fue el pasado primero de agosto que el poeta recibió el XXVIII Premio Nacional de Poesía Ydalio Huerta Escalante, que organiza el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas y el Ayuntamiento de Palenque, en el inicio de la Feria de Santo Domingo de Guzmán.
Los jurados del concurso fueron los poetas Raúl Vera Sánchez, Domingo Alejandro Luciano y Roberto Rico Chong.


