
Trabajadores de la construcción festejan con taquizas y convivios
Acapulco, Guerrero, 4 de mayo de 2022. El señor Luis Reyes lleva poco más de 30 años trabajando en la construcción, comenzó desde muy joven como ayudante; a sus 55 años, es maestro de obra.
Este martes, los trabajadores conmemoraron el Día de la Santa Cruz, o Día del Albañil. El propósito de esta festividad es venerar la cruz como máximo símbolo del cristianismo.
Él y su compañero aprovecharon este día para convivir luego de una breve jornada laboral; antes de las 2 de la tarde todos bajaron de los altos de un edificio en construcción en la colonia Progreso, para comer unos tacos de carne de cerdo.
Antes, todos los trabajadores y los encargados de la obra,”los inges”, en referencia a los ingenieros, subieron y en el quinto nivel del edificio de departamento colocaron una cruz forrada de papeles multicolores.
Don Luis compartió que antes de colocar la cruz, él pidió que haya más trabajo, que ninguno de sus compañeros sufra un accidente, que nadie fallezca en el trabajo, y también que les suban el sueldo.
El señor relató que hace 10 años le tocó ver cómo dos hermanos fallecieron al caer de un andamio colgante en una obra; lo que ahora rara vez ocurre debido a la altas medidas de seguridad que se consideran por parte de los encargados de las obras.
El hombre –de manos partidas como las grietas que se ven del planeta Marte, y donde alguna vez dicen los científicos pudo haber corrido agua–, indicó que él comenzó de joven como ayudante; poco a poco y con lo años subió a maestro de obra; ya no carga los bultos de cemento, tampoco las varillas, ese no es su trabajo prioritario.
El de él es coordinar a los albañiles, verificar que todo lo estén ejecutando bien. Incluso desde su conocimiento empírico, interviene en las decisiones y da consejos de cómo se realizaría o se construiría mejor a los ingenieros y arquitectos.
El hombre dice que se siente contento con su trabajo y porque también los que estudiaron lo respetan y lo toman en cuenta, y terminan casi en todas las ocasiones felicitándolo por sus buenas recomendaciones.
A la cruz le rezó para que el sueldo de sus compañeros y el de él aumente. A la semana, como maestro de obra gana 2 mil 500 pesos en una jornada de 8 horas, y sus compañeros como ayudantes mil 600.
Luego de colocar la cruz al son de las chilenas que se escucharon a todo volumen, los trabajadores y los encargados de la obra disfrutaron de los tacos de carnitas acompañados de cerveza y refresco.
En el interior del cuarto piso del edificio de cinco niveles, se observaron algunas sillas con trastes y cambios de ropa que los propios trabajadores dejan para poder usarlos en la jornada laboral, y así no regresar con la ropa sucia a casa.
Texto: Jacob Morales Antonio/ Foto: Carlos Alberto Carbajal


