
El vocero del Cecop no solicitó protección al gobierno estatal, dice el subsecretario Rodríguez Cisneros. Ambiente de tristeza en el velorio y el sepelio en Cacahuatepec. Exigen castigo a culpables y rechazan la presa y a gravilleros que saquean el río Papagayo. Ha estado en contacto con la familia, informa la gobernadora Evelyn Salgado. Padres de los 43, normalistas de Ayotzinapa y la CRAC se suman a la condena al asesinato
Acapulco, Chilapa y Chilpancingo, Guerrero, y Ciudad de México, 28 de abril de 2025. El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, dijo que se deben investigar las amenazas anteriores al atentado que llevó a la muerte al vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz.
En declaraciones después del entierro de ayer en la mañana en Cacahuatepec respecto a las medidas cautelares que tenía Suástegui Muñoz, Barrera explicó que estas medidas fueron dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), están centradas en la búsqueda de su hermano Vicente Iván Suástegui Muñoz, desaparecido el 5 de agosto de 2021.
Para profundizar sobre el señalamiento que hizo la organización junto con otras casi 100 en un comunicado emitido un día después del atentado el 18 de abril, en el que señalan que las autoridades fueron omisas para implementar medidas de protección, Barrera puntualizó este domingo que las medidas dictan al Estado mexicano buscar a Vicente Suástegui e investigar su desaparición.
“Dentro de todo eso se ha dicho que esta búsqueda, esta investigación ha creado problemas de inseguridad a las familias, tanto a su esposa (Samantha Valeria Colón Morales) como a Marco Antonio por ser su hermano”.
Parte de las medidas para Marco Antonio Suástegui Muñoz incluía monitorear los riesgos a través de teléfonos celulares y tener un botón de emergencia; de las medidas para Samantha Colón están el acompañamiento policiaco, “pero no ha sido cumplido”, y que se siga buscando a Vicente Suástegui.
El problema es “que no hay avances, y sobre todo el hecho de que no se detenga a todos los que están señalados en la investigación, como el caso de El Pino (Pedro Santos Cruz, de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero –UPOEG–), entonces eso incrementa los riesgos a las familias de que haya impunidad, de que no se dé con el paradero de Vicente y de que las investigaciones no lleguen a fondo”.
El director de Tlachinollan expuso que el gobierno podría argumentar que hay tres personas sentenciadas y un cuarto está en proceso por la desaparición de Vicente Suástegui, sin embargo, “aún como pasa con los 43 (estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos), se han hecho múltiples investigaciones, se han hecho múltiples búsquedas, pero como dicen los papás: ¿cuál es el paradero de nuestros hijos?”.
En el caso de Vicente Suástegui, dijo que “los riesgos seguirán porque no se está garantizando justicia porque hay personas acusadas en la desaparición que están libres y que son los que pueden atentar contra las familias, y aparte, hay un contexto de inseguridad, Acapulco está viviendo una crisis muy grande en cuanto a inseguridad”.
Reveló que en febrero pasado hubo una reunión para la evaluación de las medidas, donde Suástegui Muñoz reiteró su solicitud de un acompañamiento policial que le brindara seguridad en su trabajo en Acapulco y en los Bienes Comunales de Cacahuatepec.
De esta solicitud apenas se haría una valoración y el vocero del Cecop tenía que expresar con varios días de antelación el momento en que fuera acompañado, “por eso es que decimos que no valoraron la inminencia de estos riesgos, entonces ahí están las consecuencias, o sea, no creyeron su denuncia, sus solicitudes”.
“Como que trivializaron, dijeron como que está exagerando, o sea, todavía llegaron a entender que Marco quería como ciertos privilegios en términos del acompañamiento policial, como que se quiere sentir funcionario público”.
No obstante, reiteró que las autoridades no tomaron en cuenta “el contexto, y nosotros decíamos que el contexto estaba ya muy difícil en términos de la seguridad, y Marco les dijo los incidentes que había padecido”.
Las autoridades argumentaban que no había denuncias “y para el gobierno, que no haya denuncias es como si no existiera el hecho, como decir: es que tiene que haber una denuncia para que nosotros procedamos”.
Por su parte, Suástegui Muñoz contrargumentaba señalando que no había “garantías” para poner la denuncia, y tampoco le brindaron para que presentara la denuncia en otros lugares.
Pese a la falta de denuncias penales, agregó Barrera, sí se presentaron denuncias ante la CIDH y se hicieron reportes ante el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
El vocero del Cecop falleció el viernes pasado, pero las autoridades deben investigar “lo que ya decía Marco, que lo estaban siguiendo, de que tenía amenazas, de que había incidentes, o sea, todo lo que él dio como contexto y como incidentes no se tomaron como muy en serio”.
El director de Tlachinollan dijo que el Ministerio Público debe abrir la carpeta con varias líneas de investigación, “nosotros hemos insistido en que la investigación tiene que estar centrada en el trabajo de defensor de Marco Antonio porque el problema es eso, que luego se desvirtúa su trabajo”.
“Se va por otras vías, que líneas pasionales, líneas de rivalidades con personas; no, aquí Marco, toda su actividad tanto en su trabajo en playa Icacos como acá, fue como un defensor, y para nosotros esa línea no puede soslayarse”.
Informó que Suástegui Muñoz hizo “varias denuncias penales que no prosperaron y que además se demostró su inocencia”.
Indicó que se debe identificar a los responsables del asesinato y su modus operandi, además de conocer las grabaciones de las cámaras y los testimonios porque el crimen fue perpetrado a las 7:24 de la noche, “era una hora pico de turistas, era un día de mucha efervescencia de estar en las playas”.
Asimismo, insistió el defensor de derechos humanos, las autoridades deben buscar a Vicente Suástegui, cuya desaparición es el origen de las medidas cautelares, detener a los señalados, y proteger a las familias del asesinado vocero del Cecop y de su hermano “porque están vulnerables, puede haber una lección letal contra ellos”.
La violencia es una reacción criminal a las nuevas detenciones, dice Rodríguez Cisneros
El subsecretario de Desarrollo Político y Social, de la Secretaría General de Gobierno, Francisco Rodríguez Cisneros, consideró que los hechos de violencia en Acapulco, Chilpancingo y Costa Chica son una reacción de grupos criminales por las detenciones que han hecho las autoridades.
Durante una entrevista al término de una reunión con alcaldes y comisarios de las regiones Centro y Montaña, en Chilapa, Rodríguez Cisneros indicó que los hechos de violencia, como el ocurrido la noche del sábado en el bar La Martina, de Chilpancingo, es una reacción ante los trabajos de seguridad que realizan las autoridades.
“Ya lo he dicho en otras ocasiones. Cuando la autoridad actúa, se hacen detenciones importantes, se generan reacciones, desgraciadamente eso es. Hay 184 detenciones de objetivos generadores de violencia en la ciudad generan una reacción, pero estamos trabajando”, dijo Rodríguez Cisneros.
A pregunta de si es la misma situación la que ocurre en Costa Chica, donde los últimos meses distintos hechos de violencia como asesinatos, desapariciones y ataques armados han ocurrido, Rodríguez Cisneros aseguró que se trata de “un reacomodo de los grupos de la delincuencia”.
Sobre el asesinato del vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opuestas a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, Rodríguez Cisneros afirmó que la investigación ya la tiene la Fiscalía General del Estado (FGE), por lo que no podría dar más información.
“Cuando ya hay actos de investigación, para no entorpecer los trabajos, ya la Fiscalía es la que habrá de dar las respuestas”, dijo.
Ante los señalamientos del director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, de que a Suástegui Muñoz le negaron ingresar al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, Rodríguez Cisneros indicó que el activista no presentó ante el estado esta solicitud.
Rodríguez Cisneros aseguró que Suástegui Muñoz era amigo de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y de él mismo, además de que tenían una relación de respeto.
“Él fue compañero del movimiento, amigo de la gobernadora, amigo también personal. Él nunca tuvo un acercamiento con el gobierno para hacernos una solicitud de ese tipo. Con él tuvimos una relación cordial, respetuosa. Nunca confrontó al gobierno de Guerrero porque existía un diálogo. Siempre nos tratamos con mucho respeto”, dijo Rodríguez Cisneros.
Recordó que días antes del atentado contra el activista, tuvieron una reunión en Acapulco para tratar temas de los prestadores de servicios turísticos en las playas.
Indicó que la gobernadora solicitó que le dieran acompañamiento a sus familiares y seguimiento al caso.
Ambiente de tristeza en Cacahuatepec en el velorio de Marco Antonio Suástegui
El cuerpo del vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, llegó a Cacahuatepec a mediodía del sábado pasado, y un ambiente de tristeza se mantuvo desde entonces en la pequeña comunidad colindante al río Papagayo.
¿Era posible no llorar al ver el rostro del hombre de 49 años con semblante serio, aquel que ponía antes de gritar una consigna, debajo del vidrio del féretro? ¿Cómo no se podía estar triste con los constantes cánticos religiosos que resonaban en la vivienda donde encabezaba las asambleas dominicales de la organización?
La jornada de muerte, velorio y sepelio duró casi dos días, empezó a la 1:35 de la tarde del viernes pasado, cuando falleció en el hospital privado Aqua, a consecuencia del balazo que le entró en el estómago, uno de los tres que le disparó un hombre en la noche del 18 de abril en la calle Fragata de Yucatán, en playa Icacos, donde rentaba mobiliario de playa y motos acuáticas.
Casi 16 horas después, a las 6 de la mañana del sábado, el féretro color café fue expuesto en una de las capillas de la funeraria Gayosso. A las 9:30 de la mañana una breve misa fue celebrada en su honor, con la presencia de unos 40 familiares y activistas.
Un camión fue rentado para las personas que no tuvieran transporte y quisieran llegar a los Bienes Comunales de Cacahuatepec. La caravana entró por San Isidro Gallinero, en el camino se pueden ver varios puntos de acumulamiento de basura.
Después de la comunidad Parotillas y antes de llegar al embarcadero El Fraile, para cruzar el río Papagayo a Cacahuatepec, resaltó la cada vez más grande gravillera (empresa privada que extrae material pétreo del río Papagayo) por la que encabezó protestas Suástegui Muñoz, quien tras un bloqueo en 2014 fue detenido y encarcelado en Tepic, Nayarit. Fue liberado el 21 de agosto de 2015.
A raíz del huracán Otis, El Fraile fue el punto de entrega en diversas ocasiones, de maíz y de láminas de zinc, gestionadas por organizaciones por las afectaciones en las parcelas y las viviendas de los campesinos ocurridas el 25 de octubre de 2023. Por los daños del meteoro John, en septiembre pasado, cientos de damnificados de los Bienes Comunales de Cacahuatepec recibieron de nuevo ayuda.
Al cruzar el río en panga, los familiares remojaron un poco la caja con flores salpicadas de agua del río Papagayo, que defendió ante el proyecto hidroeléctrico La Parota y luego lo trasladaron a la iglesia, donde 250 personas atendieron la breve misa.
A la una de la tarde, entre lágrimas y llantos desgarradores, el féretro fue trasladado a la casa de la familia Suástegui, donde se llevan a cabo las asambleas dominicales del Cecop, por varios hombres, entre ellos, su abogado, integrante del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Rogelio Téliz.
A un costado, los encargados del funeral preparaban un cerdo para ser servido horas después a los asistentes al velorio, como se acostumbra en comunidades rurales de Guerrero.
El féretro, en el que encima fue colocado el sombrero negro que caracterizó públicamente al vocero del Cecop, ocupaba una gran parte del pequeño cuarto al que acudían familiares, vecinos, campesinos y activistas, a rezarle o simplemente a despedirse de él.
Al término de uno de los rezos, una de las comuneras más aguerridas, de la comunidad Los Ilamos gritó “viva, Marco”, lo que ocasionó aplausos. Los más animados provenían de los integrantes de la Asociación de Turisteros en Defensa y Rescate de Playa Icacos (Tuderpi), de la que Suástegui era representante.
Afuera, los asistentes comían, tomaban o sólo platicaban, entre ellos la ex diputada federal morenista, Rosario Merlín; el director de Tlachinollan, Abel Barrera, y la coordinadora de Cooperación Comunitaria, Isadora Hastings.
Por momentos, la música de un dúo de guitarristas era el único sonido que se escuchó, porque el ánimo decaía y la gente lloraba en silencio.
Acudió Samantha Valeria Colón Morales, esposa del hermano desaparecido del vocero del Cecop, Vicente Iván Suástegui, del que no se conoce su paradero desde el 5 de agosto de 2021. Organizaciones sociales, entre ellas Tlachinollan, afirman en un comunicado emitido un día después del atentado, que el mismo grupo que desapareció a Vicente Iván atacó a Marco Antonio.
Por momentos parecía una reunión más del Cecop, las campesinas repartían la comida entre los invitados y las tortillas circulaban entre los comensales, pero regresaban los llantos y el ambiente volvía a la tristeza compartida.
Una familiar comentó que Suástegui Muñoz jugaba de niño en Cacahuatepec, el cual ya no es el mismo, lamentó. Al lado de la iglesia están una escuela primaria y un centro de salud, reubicados por las inundaciones que sufre el pueblo, la última con John y que viralizó el vocero del Cecop en un video compartido por redes sociales.
La catástrofe de los huracanes y el olvido del gobierno eran argumentos que reiteradamente expuso Suástegui Muñoz en los últimos meses, para exponer su tesis de los tres Acapulco: el de los ricos de la zona turística, el de los pobres de las colonias de la zona suburbana y el de los “jodidos” de la zona rural.
Para no depender de la siembra de temporal, impulsó con cooperación comunitaria el sistema milpa y la agroecología. Durante un recorrido el 10 de marzo pasado, registró los frutos y el optimismo de Suástegui Muñoz en este proyecto como parte de la reconstrucción de los Bienes Comunales de Cacahuatepec.
A las 9 de la noche del sábado llegó una banda de chile frito, que no dejó de tocar, salvo algunas pausas por los rezos, hasta las 2 de la mañana del domingo. Se reanudó la música a las 6 de la mañana y paró a las 9:30 de la mañana tras el entierro.
En la madrugada los asistentes durmieron como pudieron entre sillas y colchonetas, colocadas en el piso para no alejarse del sepelio de Marco Antonio Suástegui Muñoz.
Ha estado en contacto con la familia del vocero del Cecop, informa la gobernadora
La gobernadora Evelyn Salgado Pineda dijo que ha estado en contacto con María de Jesús Pérez, esposa del vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, luego conocer que había fallecido en el hospital donde se encontraba hospitalizado tras su ataque en Icacos.
Al concluir el desfile de globos gigantes, que se realizó el sábado en la avenida Costera, se le pidió un mensaje para los familiares de Suástegui Muñoz tras su muerte y respondió: “Yo ya estoy en contacto con su familia y con su esposa, hemos estado llamando”.
Suástegui Muñoz falleció la tarde del viernes, en el hospital donde se encontraba internado, después de ser atacado a balazos el 18 de abril en un acceso a la playa Icacos.
Tras conocer el deceso del líder del Cecop, la gobernadora en sus redes sociales escribió que se solidarizaba con la familia, “expreso mi más sentido pésame y mi acompañamiento en estos momentos.
Exigencias de castigo, el rechazo a la presa y las gravilleras acompañan el entierro de Suástegui
Con la exigencia de castigo a los responsables materiales e intelectuales y un no a la presa y a las gravilleras, alrededor de 300 activistas, campesinos y familiares del vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, lo enterraron este domingo en la mañana, en el panteón de Cacahuatepec.
Antes de ser trasladado al cementerio donde explotaron los sentimientos de tristeza y rabia, el dirigente histórico del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco, Estado de México, conocidos como los “macheteros de Atenco”, Ignacio del Valle Medina, dijo afuera de la vivienda donde se realizan las asambleas del Cecop y donde estuvo el féretro desde el sábado en la tarde, que sólo el pueblo puede decidir el rumbo del pueblo, “nadie más”.
Indicó que el asesinato de Suástegui Muñoz “nos obliga a redoblar esfuerzos, a ser más sinceros en el movimiento. Somos seres humanos endebles a veces a la tentación del dinero, a veces de la tentación de otros intereses ajenos al bien común”.
Ignacio Del Valle, que participó en Acapulco en 2014 en una marcha del Cecop, dijo que aquí “se cultiva una cosa que no se compra en un mercado, que se llama dignidad. Gracias a compañeros como los que me encuentro aquí, gracias hermanos, que dan ejemplo de vida al mundo, no nada más en nuestra patria”.
Acompañado de otros integrantes del movimiento que luchó contra la imposición de un aeropuerto en su municipio a principios del siglo, y que fue reprimido por el gobierno de Vicente Fox, Ignacio Del Valle les dijo a los campesinos presentes de los Bienes Comunales de Cacahuatepec que lo que han hecho “es tomar lo que les pertenece en forma legítima”.
“Marco Suástegui, no has muerto, tan sólo te cultivamos, te vamos a sembrar porque tu semilla tiene que florecer en cada pensamiento, en cada acción; gracias, compañero Rodolfo (Chávez), por su ejemplo de firmeza, por su entereza”, terminó Del Valle refiriéndose también al veterano militante de la izquierda y miembro del Cecop muy cercano al vocero asesinado.
Después del discurso de Del Valle y un rezo más, a las 8 de la mañana comenzó la marcha fúnebre entre lágrimas, consignas de reivindicación de Suástegui Muñoz y del Cecop, y música de viento. La primera parada fue en la iglesia de Cacahuatepec, donde familiares bendijeron la caja de madera varias veces, con el grito unísono de fondo “Marco vive, la lucha sigue”.
El recorrido continuó hacia el cementerio, fueron unos 10 minutos de polvo de la arena del camino, integrantes del Cecop y de la Asociación de Turisteros en Defensa y Rescate de Playa Icacos (Tuderpi) intercambiaron posiciones para cargar el féretro, “la tierra no se vende, se ama y se defiende”, gritaban las campesinas que acuden cada domingo al pueblo al que se puede llegar cruzando el río Papagayo en el embarcadero de El Fraile, a 37 kilómetros del zócalo de Acapulco, una hora y media de recorrido.
Antes de sellar la tumba, el ex gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez, con voz entrecortada por momentos, recordó que conoció a Suástegui Muñoz cuando era estudiante de la Preparatoria 7 de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), donde aprendió “la consciencia de estar del lado de las causas justas, de estar del lado de las luchas del pueblo de Guerrero y del pueblo comunitario de Cacahuatepec”.
Relató que Vicente Suástegui, desaparecido desde el 5 de agosto de 2021, lo abordó en una actividad cuando era mandatario estatal, para exigirle que liberara a Marco Antonio y lo cumplió al trasladarlo del penal de máxima seguridad de Tepic, Nayarit, “donde estaba en condiciones terribles, infrahumanas”, a la cárcel de La Unión y luego a la comunidad de Salsipuedes en helicóptero en 2015.
Ortega Martínez pidió justicia, lo que fue secundado por los asistentes, “no puede quedar impune el asesinato de Marco, exigimos castigo al sicario que lo mató, pero también queremos que se le arranque al sicario los nombres que ordenaron su muerte y que se haga justicia”, lo cual enardeció a los asistentes y reiteraron el llamado a justicia.
El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, dijo que a lo largo del acompañamiento jurídico que le dieron a Suástegui Muñoz, encontraron en él “una fuente de inspiración, de cómo se lucha por los derechos del pueblo”.
El vocero del Cecop tuvo la opción de ejercer su profesión de arquitecto o de tener algún cargo, “porque tenía sus relaciones con los grupos de poder, sin embargo, Marco Antonio se mantuvo en esta línea de ser fiel a la lucha de los pueblos”, reivindicó.
“Aquí quisieron entrar tanto la CFE (Comisión Federal de Electricidad) al principio, como los gobernadores, como los políticos, como la UPOEG (Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero) y tantos grupos que utilizó el gobierno, los mismos policías municipales de Acapulco, para atacar a los comuneros, a ustedes”.
Pero Suástegui Muñoz tuvo el temple “para decir aquí estamos, para decir, la tierra no se vende, se ama y se defiende”, gritó Barrera y fue replicado por los campesinos.
Rememoró que en 2006, el relator de la de la ONU sobre la situación de los derechos humanos de los pueblos indígenas, Rodolfo Stavenhagen, se pronunció a favor del Cecop, y declaró que no se podía construir la presa si el pueblo no quiere.
Destacó que Suástegui formó la Policía Comunitaria, cuyos integrantes vigilaban desde el sábado las áreas del velorio y del sepelio, y logró con el Cecop cinco resoluciones agrarias contra el proyecto hidroeléctrico de La Parota.
Mirando el féretro del vocero del Cecop que tenía a un costado de él, Barrera le expuso: “Aquí te venimos a homenajear, venimos a reconocer tu trayectoria, te mataron porque quieren que el pueblo viva de rodillas, vamos a seguir tu ejemplo, no lo vamos a permitir, tenemos que continuar con el Cecop”.
“Marco, todos somos como tú, un defensor del pueblo, un defensor del territorio, un defensor del río, no te vamos a defraudar, Marco, aquí está tu familia, aquí están tus maestros, aquí están tus compañeras, las que te acompañaron con el machete en la mano en las calles para pedir que se respetaran las tierras sagradas de Cacahuatepec”.
En una segunda intervención, el director de Tlachinollan pidió a la autoridad investigadora del asesinato de Suástegui que lo considere un defensor, “que no vaya a desviar la atención de que Marco tenía otros problemas; no, no, Marco fue un defensor y como defensor se tiene que investigar”.
Exigió a las autoridades “que ya den con los responsables, hay cámaras en las playas de Acapulco, tuvo que haberse registrado quién accionó contra Marco, que no esperen que solamente vaya alguien a testificar, sino que realmente ellos investiguen porque ésa es su responsabilidad; ya deben de saber quién es o quiénes fueron, quién ordenó, y sobre todo, reivindicar la memoria de Marco”.
Barrera se dirigió a su familia para decirle que no queda sola y que el movimiento que dejó el vocero del Cecop va a pedir verdad y justicia.
Durante el sepelio hubo rechazos hacia la CFE por impulsar la presa y a las gravilleras que explotan el material pétreo del río Papagayo, los campesinos chocaban sus machetes y reivindicaron al Cecop, lo que provocó más gritos y más llantos.
El representante de la comisión política de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de Educación de Guerrero (CETEG) en Costa Chica, Ernesto Ramírez Mayo, informó que el magisterio disidente va a luchar por que el asesinato de Suástegui Muñoz no quede impune.
La representante de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Norma Mesino, dijo que en el cementerio de Cacahuatepec, ubicado en una pequeña colina a la orilla del pueblo, “se siembra un hombre y esta semilla va a germinar en todos los pueblos que luchan”.
Acompañada de del delegado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) en Guerrero, Gregorio Portillo, de la representante de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) e hija del guerrillero Lucio Cabañas, Micaela Cabañas, y de Diana Hernández, hija del dirigente social asesinado Ranferi Hernández, Mesino señaló: “hoy estamos atravesando la línea roja que no debiéramos porque solamente luchamos por la vida, por la libertad, por la justicia que es un derecho”.
“Hoy en este espiral sangriento, donde la inmunidad y la impunidad de los gobiernos de ayer y de hoy han permitido estos asesinatos cobardes”.
La lucha de Suástegui Muñoz “no acaba aquí, las balas acabaron con la vida, pero nunca van a acabar con el sueño, con la esperanza de lucha porque somos muchos, porque debemos reproducirlos en más, y por eso, ¡ni perdón, ni olvido!”, finalizó la luchadora social su intervención, pidiendo un minuto de silencio con el puño izquierdo en alto.
A las 9:30 fue sellada con cemento la tumba entre más consignas de los activistas y vecinos de los Bienes Comunales de Cacahuatepec, algunas familiares y compañeras lloraban inconsolablemente y cantaron Las Mañanitas porque el 27 de abril era el cumpleaños de Pedro, el finado padre de Marco Antonio.
Los asistentes regresaron a la vivienda sede de las asambleas del Cecop, el asesor Rodolfo Chávez e integrantes del Sindicato de Trabajadores de Organismos Operadores de Agua del Estado de Guerrero convocaron a la marcha del 1 de mayo para exigir justicia por el crimen. También se informó que el próximo domingo se realizará una asamblea para continuar con los proyectos de reconstrucción que impulsa la organización Cooperación Comunitaria tras los huracanes.
Alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa y padres de los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, llevaron despensas.
Exige la CRAC-PC una investigación exhaustiva para castigar a los asesinos de Suástegui
La Casa de Justicia Matriz de San Luis Acatlán de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) exigió a las autoridades una investigación exhaustiva, pronta y expedita para que los responsables materiales e intelectuales del asesinato del luchador social Marco Antonio Suástegui Muñoz reciban un castigo ejemplar.
En un posicionamiento firmado por el vocero Victorino García Ricardo, la organización lamentó el fallecimiento del vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop) y representante de Turisteros Unidos en Defensa y Rescate de la Playa Icacos (Tuderpi).
Recordó que el viernes 18 de abril un hombre se dio a la fuga después de herir a Suástegui Muñoz con tres disparos en el cuerpo cuando salía de dicha playa -donde tenía un negocio de renta de mobiliario y motos acuáticas-, que el activista luchó por su vida y falleció después de 8 días hospitalizado.
Condenan el asesinato de Suástegui en la marcha en la Cdmx por los 43 de Ayotzinapa
Padres y madres de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos se manifestaron este sábado con motivo de 10 años y siete meses de la desaparición de sus hijos, y se unieron a la condena del asesinato del activista Marco Antonio Suástegui.
En compañía de alumnos de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos y miembros de distintas organizaciones sociales, los padres encabezaron la marcha que salió desde el Ángel de la Independencia en la capital del país.
El contingente de aproximadamente 250 personas salió poco antes de las cinco de la tarde, y durante el recorrido en la avenida Paseo de la Reforma emitieron consignas respecto a la demanda de presentación con vida de los 43 normalistas.
El contingente hizo una pausa en el cruce de Reforma con Bucareli en el Antimonumento de los 43, para llevar a cabo el pase de lista de los normalistas desaparecidos para proseguir con su recorrido rumbo el Hemiciclo a Juárez.
Ya en el Hemiciclo a Juárez se llevó a cabo un mitin con la participación de los padres. En su intervención el señor Emiliano Navarrete, padre de José Ángel Navarrete, expuso que los padres y madres condenan el asesinato de Marco Antonio Suástegui, líder del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (CECOP).
“Como padres y madres reprochamos lo sucedido al compañero luchador social Marco Antonio Suástegui después de haber sufrido un atentado y perder la vida después de este cobarde atentado”, dijo.
Navarrete agregó que los padres y madres se unen a la exigencia de una investigación concreta para la resolución del homicidio del activista, a quien calificó como “un gran compañero”.
“Exigimos al gobierno tanto estatal, federal, el esclarecimiento de este lamentable atentado donde ha perdido la vida nuestro gran compañero, luchador social”, dijo.
El señor Navarrete afirmó que aquellas personas que buscan verdad y justicia en el país corren el riesgo de terminar asesinadas, y remarcó que el gobierno debe responder ante la desaparición de personas, incluidos los 43 normalistas.
Aseguró que el gobierno federal plantea que el caso sobre la desaparición de los 43 normalistas ocurrió en el pasado, y puso en tela de juicio la disposición de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para resolver el caso.
“Sería una estupidez que yo dijera, la veo con un chingo de ánimo, me estaría engañando yo mismo. Vemos como ven nuestro caso como si dijeran eso pasó en el pasado, para nosotros sigue siendo el estado” comentó.
Agregó que se ha buscado responsabilizar a las anteriores administraciones, pero cuestionó que no se hayan abierto las carpetas de investigación en contra de funcionarios a los cuales se les responsabiliza por estar involucrados en la desaparición.
“Ellos echan la culpa al gobierno anterior pero ahora, estando en el poder si tu le echas la culpa al gobierno anterior, por qué chingados no abres una carpeta de investigación contra esos funcionarios que obstaculizaron la investigación”, externó.
Navarrete reiteró la exigencia de extradición de Tomás Zerón de Lucio, quien se encuentra en Israel y de José Ulises Bernabé García que está en Estados Unidos y a quienes se les considera relevantes para aportar información.
Se espera que a finales de mayo se pueda llevar a cabo una próxima reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum, luego de que el último encuentro que sostuvieron ocurrió en febrero pasado.
También en el acto en Iguala exigen el esclarecimiento del asesinato de Suástegui
Organizaciones sociales y activistas exigieron justicia y esclarecimiento del homicidio del vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, este domingo en Iguala durante los mítines para conmemorar 127 meses de los ataques contra estudiantes de la Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.
Medio centenar de alumnos de Ayotzinapa y de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), así como miembros del Bloque Democrático y de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), sin la presencia de padres de los 43 normalistas desaparecidos, realizaron mítines y la colocación de ofrendas florales en los dos obeliscos en memoria de Julio César Mondragón Fontes, Daniel Solís Gallardo y Julio César Ramírez Nava.
En el primer acto realizado a las 12:30 de la tarde en el obelisco de Julio César Mondragón Fontes en Ciudad Industrial, el representante del Bloque Democrático de Organizaciones de Iguala, Víctor Hidalgo exigió la presentación con vida de los 43 muchachos desaparecidos durante los ataques del 26 y 27 de septiembre de 2014, justicia para los tres jóvenes asesinados y castigo para todos los implicados en este crimen.
Exigió a los tres órdenes de gobierno que se esclarezca el asesinato “vil y artero” de su compañero de lucha Marco Antonio Suástegui, y advirtió que darán la lucha hombro con hombro por el esclarecimiento de su crimen.
Otro homicidio político más: Soledad Hernández
La activista Soledad Hernández advirtió durante el segundo mitin en el Periférico Norte, que tiene visibilizado que el de Suástegui Muñoz “es otro homicidio político más hacia el movimiento de Ayotzinapa”, porque siempre fue una cara visible por el que también exigía justicia, además de que ya había sido amenazado y su hermano Vicente Iván, desaparecido.
Opinó que el expresidente Andrés Manuel López Obrador se fue “con una deuda enorme” con el estado de Guerrero por las deficiencias que todavía permanecen en el caso de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala y el asesinato de tres de ellos.
Después, en declaraciones a reporteros, recriminó la “cadena” de homicidios en contra de luchadores sociales en Guerrero en defensa de la tierra y de los derechos humanos, entre los que está su padre Arturo Hernández Cardona, desaparecido el 30 de mayo de 2013 y localizado asesinado tres días después junto a otros dos líderes sociales durante el gobierno de José Luis Abarca Velázquez, sentenciado por este caso a 92 años de prisión.
En esta misma actividad en la que hace 10 años y siete meses fueron cometidos dos de los ataques contra estudiantes, un representante de Ayotzinapa se sumó a la exigencia a los tres órdenes de gobiernos para el esclarecimiento del homicidio de Marco Suástegui y el castigo a los culpables de este crimen, así como de cualquier acto represivo hacia el movimiento por Ayotzinapa.
Reclamó la falta de respuesta y de resultados por parte del gobierno federal a más de una década de los hechos, “estamos cansados de estos gobiernos que intentan endulzarnos el oído diciendo que darán respuestas a los padres de familia, pero con sus acciones demuestran lo contrario”.
Reiteró la exigencia al actual gobierno de que el Ejército entregue los 800 folios que han demandado los padres de familia que son parte de las investigaciones para llegar a la verdad, además que se sigan las distintas líneas de investigación, la búsqueda en campo y la extradición de los implicados que se encuentran refugiados en otros países, entre ellos el ex director de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), Tomás Zerón de Lucio.
Un representante de la Federación de Estudiantes exigió al gobierno actual de la presidenta Claudia Sheinbaum a que cumpla con dar verdad y justicia en este caso, “no como el expresidente Andrés Manuel López Obrador quien prometió que iba a ayudar en este caso pero solamente dio falsas esperanzas, no ayudó en nada, no hubo avances significativos, y por eso estamos inconformes y seguimos saliendo a alzar la voz”.
Durante el mitin gritaron consignas de “Marco vive, la lucha sigue” y por el movimiento por Ayotzinapa, y al finalizar contaron del 1 al 43 como pase de lista de sus compañeros que siguen desaparecidos, por los que exigieron justicia y presentación con vida.
En el mitin en Chilpancingo condenan el “cobarde” asesinato Suástegui
El sábado en Chilpancingo estudiantes de Ayotzinapa y el colectivo Lupita Rodríguez exigieron justicia en el “cobarde” asesinato del defensor ejidatario Marco Antonio Suástegui Muñoz, perpetrado en Acapulco.
Estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa y madres buscadoras del colectivo Lupita Rodriguez realizaron un mitin el sábado 26 a las 11 de la mañana, en el antimonumento a los 43 por los 127 meses de la desaparición forzada de los normalistas en Iguala.
“Van tres gobiernos federales y ninguno puede resolver el caso, solo han mentido a los padres”, dijo un estudiante orador.
También pidieron justicia por todos sus compañeros asesinados. El último caso es el de Yanqui Kothan Gómez, asesinado la noche del 7 de marzo de 2024 por policías estatales.
Del colectivo Lupita Rodríguez, Romualda Castañeda, madre que desde hace dos años busca a su hijo Luis Diego Saldaña Castañeda, expresó que se sumaban a la exigencia de justicia y castigo a los responsables por el cobarde asesinato de Marco Antonio Suástegui Muñoz, atacado el 18 de abril pasado en Acapulco.
La madre buscadora también condenó el asesinato de María del Carmen Morales, integrante del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, y su hijo Jaime Daniel Ramírez Morales, el pasado miércoles 23 de abril en el municipio de Tlajomulco.
A nombre del colectivo de Chilpancingo, Romualda Castañeda, exigió al gobierno de Claudia Sheinbaum entregar los 800 folios en poder del Ejército con los que se podría esclarecer el paradero de los 43 jovenes de Ayotzinapa.
Además, el regreso del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para volver a colaborar en la investigación del caso Ayotzinapa.
Pidió al gobierno del estado y a la Fiscalía estatal realizar su trabajo y contribuir a las búsquedas de las personas desaparecidas en la entidad porque indicó que en este momento no cuentan con su apoyo.
“¿Cómo es posible que tengamos que pedir permiso para entrar a zonas para realizar las búsquedas?”, cuestionó.
El sepelio de Suástegui en Cacahuatepec, que defendió de la codicia de los poderosos
La letal peste de las balas y la violencia terminó con la vida de Marco Antonio Suástegui Muñoz, un líder nato, defensor de la tierra y que encabezó la oposición a la construcción de una presa hidroeléctrica que desde un inicio mostró su rostro de avaricia, represión y muerte.
Marco Antonio murió luego de un atentado armado, donde al menos un sicario disparó tres veces contra su cuerpo, que representaba la resistencia de lucha de un campesino que hasta el último momento defendió su tierra y sus ideas.
Suástegui fue despedido y enterrado este domingo en su natal Cacahuatepec, en el Acapulco rural, olvidado y pobre, el mismo pueblo que protegió de la codicia de los gobernadores René Juárez Cisneros, Zeferino Torreblanca Galindo y Ángel Aguirre Rivero, que intentaron avalar un proyecto de la CFE para construir la presa La Parota, un paraíso similar a Valle de Bravo, que presuntamente dejaría a los empresarios una millonaria derrama económica y muerte para al menos 20 comunidades que serían inundadas.
Suástegui Muñoz sabía que esa afrenta al poder le costaría su vida, pero antes, le costó su libertad, por casi un año en 2014 estuvo preso injustamente en un penal de máxima seguridad de Tepic, Nayarit.
“Me fue muy mal” comentó en una ocasión en una entrevista a El Sur. “Los custodios me sacaban de las celdas, me torturaban, se reían de mí, me daban agua sucia, me humillaban”.
Reveló que a la cárcel llegó una empresa de agua purificada para regalarles agua a los presos, él se formó como todos, pero al momento de llegar para recibir el agua, un custodio les dijo a los repartidores “que no podía recibir agua limpia, porque era un preso de encargo”.
El mismo Suástegui contó que después de tantos maltratos Inés Coronel Barreras, padre de Ema Coronel, esposa de Joaquín El Chapo Guzmán, preguntó a los custodios el porqué del maltrato a su persona, y uno de ellos contestó “que venía recomendado por el gobernador (Ángel Aguirre) que le daba 800 mil pesos al director del penal para darle un escarmiento”.
Después de ese día jamás lo volvieron a molestar y meses después Aguirre Rivero tuvo que renunciar, por la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.
Como esas historias tenía muchas que contar, después de la cárcel tuvo que defender su territorio de la llegada de la autodefensa de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), que según él era un brazo armado de César Flores Maldonado, asesor del entonces gobernador Héctor Astudillo Flores, quien tuvo que ver también con el día de su detención.
Marco Antonio Suástegui nunca se calló, aun después de la cárcel continuó denunciando y defendiendo su playa Icacos, donde también evitó la construcción de un muelle para yates de lujo.
Quizás por eso en su cortejó la gente lloraba, gritaba y sonaba sus machetes, en todo momento se escuchaba “la tierra no se vende, se ama y se defiende”.
Su cuerpo salió dentro de una caja de madera de la casa de uno de sus tíos, donde lo encaminaron primero a la iglesia y después al panteón, donde fue sepultado.
En ese campo santo convergieron su esposa, sus hijos, familiares, defensores de derechos humanos y el ex gobernador Rogelio Ortega, quien se adjudica que gracias a él Marco Antonio Suástegui fue liberado como un preso político.
En el sepelio, el ex gobernador Ortega también reconoció la lucha de Suástegui y su paso por la Universidad Pueblo, hoy UAG.
Abel Barrera Hernández dio las palabras de despedida, donde efusivamente dijo que ellos como Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, llevaron la batalla jurídica contra La Parota, “pero Marco Antonio llevó la batalla del pueblo, con machetes en mano por la defensa de la tierra”.
El sepelio fue rápido, de la casa salieron a las 8 de la mañana y caminaron por las calles empolvadas de Cacahuatepec hasta el panteón, donde una hora después el féretro yacía en su tumba cerca del río Papagayo.
En la marcha fúnebre y en el panteón se escucharon las consignas de “muera la presa La Parota”, “muera la CFE”, “Genaro Vive, Lucio vive, la lucha sigue”, “Zapata vive, la lucha sigue”, “la tierra no se vende, se ama y se defiende”, “gobierno asesino, que matas campesinos” entre otras, que fueron dirigidas por Ignacio del Valle, legendario opositor al aeropuerto de Texcoco y dirigente del Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra.
“Marco era un hombre de esos que ya están escritos en la historia de Guerrero, que enfrentó a los caciques y por eso lo mataron”, exclamó Nacho como es conocido por las organizaciones.
Al final, los asistentes señalaron que a Marco Antonio Suástegui lo mató el “gobierno y la delincuencia, porque son los mismos” y es la nueva forma de operar, para callar las voces de los luchadores sociales.
A la 10 de la mañana ya había sido enterrado, la gente se retiró del campo santo, con la única consigna de seguir defendiendo la tierra contra la presa La Parota.
Texto: Ramón Gracida Gómez, José Miguel Sánchez, Aurora Harrison, Lenin Ocampo Torres, Yee Trujillo, Juan Luis Altamirano Uruñuela, Alejandro Guerrero y Luis Daniel Nava/ Foto: Carlos Carbajal


