4 abril,2026 5:25 am

Importancia del toilette en el futuro humano

Octavio Klimek Alcaraz

 

Artemis II es el programa de la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio) que, mediante misiones tripuladas a la superficie lunar, apoyará a la agencia para preparar las próximas expediciones con astronautas a Marte. Con ello, se busca impulsar el camino hacia los viajes espaciales de gran magnitud. La tripulación de Artemis II está compuesta por Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, astronautas de la NASA, y Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense.

Los medios de comunicación informan que, tras la puesta en órbita de la nave espacial el 1 de abril y en su primer día en el espacio, se les confió una labor fundamental, así es su importancia: comprobar cómo funcionaba el retrete poco tiempo después del lanzamiento. En última instancia, esta es la primera misión tripulada a la Luna que cuenta con un baño o toilette con las tecnologías más avanzadas. La NASA comunicó en una entrada de blog que la tripulación “reportó una luz de avería intermitente” vinculada al sistema de inodoro; no obstante, la NASA misma aseguró que la situación fue resuelta rápidamente.

El prototipo que se diseñó para el Artemis II y que tuvo un fallo al salir al espacio. Foto: Tomada de internet

La astronauta de Artemis II, Christina Koch, informó que la nave Orion apagó su baño unos segundos después de encenderlo al llegar al espacio, el miércoles en la noche. Koch fue capaz de arreglar el baño tras realizar algunas modificaciones en la fontanería desde el Centro de Control de Misión, posiblemente para alivio de ella y sus compañeros astronautas. Se dice que el Control de Misión le aconsejó a Koch usar un sistema portátil de bolsa y embudo durante la noche, después de que el sistema de inodoros fallara, en una posible y desafortunada vuelta a la época Apolo.

Los astronautas se entrenan física y psicológicamente para cualquier dificultad que puedan enfrentar durante sus viajes espaciales, como el requisito de evacuar a través de un tubo. La gravedad cero transforma incluso las labores más simples en una operación precaria para los exploradores de espacio que están amontonados en cápsulas que ya son angostas por sí solas. Por lo general, los astronautas no están en nuestro radar, pero al final son seres humanos como nosotros. En las películas sobre el espacio, se obvia esa parte de que los astronautas requieren desechar excretas en esas condiciones. Me recuerda a Howard Wolowitz (de la serie The Big Bang Theory), cuando viaja al espacio, ya que diseñó un retrete de alto vacío para la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, en el episodio The Classified Materials Turbulence”, descubre que cometió un “pequeño error de cálculo en las válvulas, lo que provoca que el retrete falle tras 10 usos, amenazando con “distribuir” residuos por la estación. Por lo general, los astronautas no están en nuestro radar, pero al final son seres humanos como nosotros.

Su importancia es ahora evidente. Artemis II es el primer lanzamiento a la Luna desde el programa Apolo en la década de los 60 y principio de los 70, y en Apolo no había inodoros. Los astronautas llegaron a la Luna sin un inodoro cuando lo hicieron por primera vez. Un informe posterior de la NASA indicó que los miembros del equipo consideraron el sistema de embudos y bolsas de plástico del programa Apolo “inaceptable” e “incómodo”, debido a lo engorroso y caótico que era.

Los astronautas se aferraban a bolsas y tubos de plástico con un borde adhesivo en los estrechos compartimentos de las cápsulas tripuladas del Apolo cuando requerían defecar u orinar. Ya era muy complicado colocarse estas bolsas en condiciones de ingravidez; además, los astronautas debían mezclar manualmente un paquete de germicida para prevenir que se acumularan gases y bacterias dentro del envoltorio sellado.

En 1969, en la misión Apolo 10, el ensayo que precedió al primer alunizaje del mundo mostró cómo la tripulación de tres hombres se encontraba con “objetos flotantes” de manera regular, lo que creaba situaciones de confusión y misterio entre los astronautas. “Hay otra maldita cosa aquí”. “¿Qué les pasa?”, preguntó Gene Cernan, el piloto del módulo lunar, conforme a una transcripción de la NASA. “¿Sólo estaba flotando?”, comentó Tom Stafford, el comandante del vuelo. Cernan, con expresión impasible, corroboró que el excremento era auténtico, lo que deleitó enormemente a Stafford. “Era más pegajoso que ese el mío”, bromeó Stafford. Durante la misión Apolo 8, los miembros de la tripulación debieron cazar manchas de vómito y excremento que se habían filtrado en el espacio. El astronauta Ken Mattingly, durante la misión Apolo 16, después de describir el sistema, comentó: “Antes deseaba ser el primer hombre en llegar a Marte. Esto me ha hecho estar seguro de que, si tenemos que ir en el Apolo, no me interesa”. Una vez concluida las misiones Apolo, un reporte de la NASA indicó que la administración de desechos “tenía una evaluación baja” en términos del bienestar de la tripulación.

Después de recibir estas severas críticas, los científicos de la NASA entendieron que tenían que desarrollar un sistema más eficaz. Un fallo no sólo afecta la comodidad, sino que podría provocar fugas, contaminar el entorno de la nave con microbios terrestres y poner en peligro la salud de la tripulación. Es decir, toda misión espacial depende del buen funcionamiento del toilette, si se daña se pone en riesgo la misión.

Sin embargo, más de 50 años después de los últimos vuelos tripulados a la Luna y sus dificultades con los inodoros, los cuatro astronautas de la misión Artemis II de la NASA vuela en una nave espacial que cuenta con un baño mucho más confortable.

El nuevo diseño ha estado en proceso por más de diez años. En 2015, Collins Aerospace, la compañía de infraestructura espacial firmó un contrato con la NASA para llevar a cabo el proyecto. Este proyecto se estima ha costado 23 millones de dólares. A lo largo de ese periodo, los investigadores del proyecto han solucionado cuestiones esenciales de los inodoros espaciales previos y han anticipado y cumplido las necesidades venideras. Así, el mismo sistema que emplearon los astronautas de Artemis II podría ser adecuado para las expediciones a Marte y la Luna en las décadas siguientes.

El Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS, por su acrónimo en inglés), también llamado popularmente “el toilette”, fue diseñado para solucionar las dificultades de higiene que los astronautas habían estado afrontando durante un tiempo y brindarles una experiencia más similar a la del baño en la última frontera. El sistema UWMS opera como una aspiradora, empleando el flujo de aire para extraer las heces y la orina del cuerpo y colocarlas en los contenedores apropiados. Las optimizaciones del sistema incorporaron un diseño más ergonómico que, a pesar de ser de menor tamaño, se considera perfecto para las condiciones del espacio, puesto que asegura que todo vaya donde debe ir. Los astronautas que viajen a la Luna tendrán ahora la posibilidad de disfrutar de comodidades como un sistema capaz de manejar las heces y la orina al mismo tiempo, dispositivos para recolectar orina que sirven tanto para hombres como para mujeres, una puerta que les proporciona una valiosa sensación de privacidad en una cápsula estrecha tripulada y asas para mantener el equilibrio en microgravedad.

Los primeros inodoros, tanto del transbordador espacial como de la Estación Espacial Internacional (EEI), utilizaban este sistema de vacío; la principal diferencia radicaba en que el modelo de la EEI reciclaba parte de las aguas residuales, mientras que la versión del transbordador las expulsaba al espacio. Ambos sistemas mejoraron significativamente con respecto a los inodoros de la era Apolo, pero aún presentaban grandes limitaciones. No estaban diseñados teniendo en cuenta la anatomía femenina y no podían procesar la orina y las heces simultáneamente; y si bien ofrecían cierta privacidad con una cortina, todavía no contaban con una puerta sólida.

La EEI fue el lugar en el que se realizó la prueba inicial del UWMS en 2020, y su instalación definitiva tuvo lugar en 2021. Contaba con sistemas para orina y heces que podían utilizarse a la vez, cambios para que estos sistemas fueran unisex y la muy deseada puerta del baño.

El toilette en Artemis II es una invención destacable. Es un modelo de tamaño reducido hecho de titanio, con una taza de inodoro ergonómica. Está ubicado en un compartimiento privado, con una puerta, en el piso de la nave espacial Orion que emplea un sistema de vacío y succión para colocar los excrementos en recipientes separados: uno para orina y otro para heces. Así, se posibilita que los astronautas orinen y defequen a la vez, algo de lo cual no disponían los astronautas que usaban versiones anteriores del retrete.

Aunque el inodoro espacial se vea muy lujoso si lo comparamos con las bolsas plásticas que usó la tripulación del Apolo, también presenta desventajas.

“Es necesario que te agarres, ya que flotas por todas partes”, dijo Christina Koch, la astronauta de Artemis II, en un video para National Geographic antes del lanzamiento. “Además, no puedes identificar cuál es la parte de arriba”.

En los inodoros espaciales de antes, los astronautas se colocaban correas sobre los muslos para permanecer sentados. Después de que los astronautas proporcionaran retroalimentación continua en 2020, la NASA reveló que se reemplazaron las abrazaderas para el pie y las manijas del inodoro UWMS.

Koch explicó que el inodoro, emplazado en el piso de la cápsula Orion, es “algo ruidoso”, lo cual quiere decir que los tripulantes tienen que usar protección para sus oídos cuando lo utilizan. “Estamos consiguiendo que funcione”, añadió. “Es solamente otra cosa que debemos organizar entre nosotros”.

Por otro lado, Jeremy Hansen, el astronauta canadiense en Artemis II, dijo en un video de la Agencia Espacial Canadiense que el aparato emplea una manguera para recolectar la orina, la cual se lanza al espacio varias veces al día.

Las heces son absorbidas a través de una bolsa ubicada en la parte inferior del inodoro. Hansen explicó que, después de cerrar la bolsa, se coloca en un contenedor que volverá a la Tierra junto con los tripulantes.

“Como miembro de la tripulación, tenemos mucha suerte de tener un baño con puerta en esta pequeña nave espacial; es el único sitio al que podemos ir a lo largo de la misión donde podemos estar solos por un rato”, expresó Hansen en el video.

Melissa McKinley, investigadora principal y líder de proyecto del equipo UWMS de la NASA, sostiene que “la gestión de residuos representa una evolución del diseño”. “El toilette se fundamenta en los diseños del programa Apolo, de la estación espacial internacional y hasta del transbordador espacial… “Detrás de esto hay una gran cantidad de aprendizaje. Estoy muy entusiasmado de que la tripulación pueda usar esto”, dice McKinley. “Sabremos mucho más cuando esta misión regrese… Realmente impulsará (la gestión de residuos) en futuras misiones Artemis y en la campaña lunar, así como en la futura campaña a Marte”.

Sin duda alguna, el UWMS representa la culminación, en ingeniería aeroespacial, de todas estas dificultades relacionadas con la experiencia de los astronautas. Su diseño estandarizado y ligero, posibilita que se ajuste sin dificultad a una amplia variedad de naves espaciales distintas, entre las que se incluyen la EEI, la cápsula Orion de las misiones Artemis y potenciales vehículos por construir.