
Lucha por sobrevivir uno de los pocos espacios en un estado marcado por el analfabetismo. Que no se lee en Guerrero “es cuestionable”, pero hay que incentivar a los jóvenes, dice el escritor René Rueda, que encabeza la iniciativa con la también escritora Michelle Ruiz
Acapulco, Guerrero, 10 de diciembre de 2025. La librería La mano de Cervantes de Chilpancingo, uno de los pocos esfuerzos independientes que hay para adquirir libros nuevos y de segunda mano en un estado como Guerrero que presenta uno de los índices más altos de analfabetismo del país, está cumpliendo en estos días tres años de existencia.
Recién el pasado viernes 5 de diciembre por la noche compartieron lecturas y obra de autores acapulqueños como Abisaí Benítez, Myriam Orva o Astrid Chavelas en el centro cultural Bar del Puerto y este próximo viernes 12 al mediodía harán lo mismo en Chilpancingo, en la colonia Tribuna Nacional, ubicada atrás de Ciudad Universitaria Sur, donde están asentados.
El librero y escritor René Rueda y la también escritora Michelle Ruiz dirigen el lugar, y fue él quien relató que ser librero es su oficio desde hace 18 años y que inició en la Ciudad de México, antes de intentarlo en la capital de Guerrero, “y como muchos negocios, con altibajos”.
El gusto por los libros, la lectura y el conocimiento son, sin duda, la base, aceptó, “y hemos tratado de ser persistentes, y la verdad es que este mundo nos gusta: desde ir a revisar libros, adquirirlos, conocer acervos, hasta comprar bibliotecas o andar cazando tesoros”.
Son, destacó, “una librería autogestiva, vendemos usado y nuevo, y se basa en los gustos de nosotros los libreros y eso creo, es un extra que podemos aportar”
Abundó en que además de los libros de moda se pueden encontrar clásicos literarios, filosofía, muchos libros escritos por mujeres, y por supuesto, de autores guerrerenses.
“Nos hemos enfocado en las humanidades, que es lo que conocemos, no nos metemos con textos técnicos puesto que no podríamos ofrecer algún tipo de recomendación”.
Pero el trabajo no se queda en sólo el hecho de ofrecer los libros en su domicilio en Chilpancingo, en la calle Foro Antiimperialista, de la colonia Tribuna Nacional, ni tampoco en publicitarse en las redes sociales, el trabajo va hasta las escuelas, donde van con frecuencia.
“Nos funciona muy bien nuestra presencia en redes sociales, pero cuando sacamos la librería a las escuelas siempre es muy grato ver que los chicos se acercan y esto que se dice que no se lee en Guerrero es cuestionable: no es que no haya lectores, lo que pasa es que hay que acercarse a ellos, lo que no hay quien se acerque a ellos, que sea amable con los jóvenes, que empate con ellos.
“No podemos tratar a los jóvenes como ignorantes”, puntualizó el escritor “son otros tiempos y no podemos llegar queriendo tratarlos como ignorantes, ellos tienen mucho qué enseñarnos”.
Así, dijo, “lo que ofrecemos es material de calidad, vamos a las escuelas, damos charlas y nos estamos renovando siempre, para seguir en este camino”.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


