13 agosto,2026 11:17 am

Despiden a Vicente Quirarte; UNAM y la Academia Mexicana de la Lengua preparan sendos homenajes

Sus restos descansarán en un templo del Centro Histórico

Ciudad de México, 13 de agosto de 2026. La biblioteca del escritor Vicente Quirarte, fallecido este martes a los 72 años, nunca terminaba de crecer, pero tampoco permanecía quieta. Los libros entraban y salían. Algunos terminaban en manos de jóvenes escritores; otros, en los estantes de la Fundación para las Letras Mexicanas (FLM), a la que donó títulos.

Jorge Comensal, director de la Revista de la Universidad, recordó haber leído allí ejemplares que habían pertenecido al poeta, cuando él mismo era becario en el área de narrativa y coordinaba a los jóvenes ensayistas.

“Su biblioteca siempre estaba creciendo y también siempre estaba fluyendo hacia otros lugares donde hacían falta los libros”, dijo.

Ese tránsito continuará: la biblioteca personal del poeta, ensayista y cronista será entregada a la Academia Mexicana de la Lengua (AML), informó su hermano menor, el periodista Xavier Quirarte.

La imagen del autor que no sólo escribía, sino que propiciaba encuentros entre libros y lectores surgió este miércoles entre los recuerdos de quienes acudieron a despedir al escritor en la funeraria García López del Pedregal.

El poeta y ensayista Adolfo Castañón extendió el pésame a los universitarios “y a todos los que tienen un libro en la mano”.

Para él, Quirarte fue “sobre todo un universitario”. Lo recordó además como una persona “noble, decente, íntegra, un artesano de la palabra y un caballero de las letras”.

El escritor Benito Taibo, director de Radio UNAM, evocó una fotografía de 1977. Fue tomada durante un encuentro de jóvenes escritores en Cuautla. “Yo era chavito”, refiere. Está sentado en una banca junto a Quirarte y Eduardo Langagne. Desde entonces, dice, el poeta fue para él “una guía, un ejemplo de rectitud, de nobleza, de generosidad, grandísimo poeta, pero sobre todo grandísima persona”.

“Cuando se va alguien así, te quedas con esta sensación de vacío dramático, de que el mundo no es justo”.

Leonardo Lomelí, rector de la UNAM, destacó también la capacidad de Quirarte para tender puentes “entre las letras y la historia y, en general, entre todas las humanidades”.

Recordó su trabajo al frente del Instituto de Investigaciones Bibliográficas y como integrante de la Junta de Gobierno.

“La universidad está de luto”, afirmó. Y anunció que la UNAM volverá a homenajear al escritor.

“Ésta es una ocasión que ameritará un nuevo homenaje para reflexionar y revalorar su obra y también para darla a conocer a las nuevas generaciones”.

La poeta Myriam Moscona, quien conoció a Quirarte en 1983, se refirió al influjo del escritor más allá de los círculos de especialistas: “Yo creo que no hay un solo poeta en este país que no ubique la obra de Vicente Quirarte”.

También evocó la manera en que murió: “Tuvo una muerte tan dulce: ¿Quién no quisiera morir dentro de una siesta?”.

Un libro que quedó abierto

Entre los proyectos que Quirarte dejó sobre el escritorio se encuentra uno al que había dedicado mucho tiempo: una edición de Santa, la novela de Federico Gamboa.

Gonzalo Celorio explicó que el manuscrito de la obra se encuentra en la biblioteca de la AML y que Quirarte trabajaba en una edición que restituyera el texto mexicano, después de las modificaciones realizadas en la edición española para adaptarla a la norma lingüística peninsular.

“No tenemos una edición en donde se respete el original del habla mexicana. Y eso es lo que estaba haciendo Vicente Quirarte”, explicó. “Adelantó mucho y esperamos que podamos continuar con su labor hasta poder publicar esta obra importantísima en la historia de la literatura mexicana”.

Celorio calcula que la bibliografía de Quirarte ronda los 60 títulos.

Aunque fue “fundamentalmente poeta”, recordó, transitó también por la narrativa, la crónica, el ensayo y la dramaturgia. Como investigador dedicó especial atención a autores como Gilberto Owen y Ramón López Velarde.

La AML esperará un año para homenajear formalmente a quien ocupó la silla XXXI. Es una tradición de la institución, explicó Celorio. Cumplido ese periodo de duelo, la silla será puesta a concurso y se realizará el homenaje correspondiente.

Quirarte dejó además otros trabajos en proceso. Xavier, su hermano, menciona dos volúmenes, uno de ellos dedicado a escritores mexicanos en Nueva York, desde el siglo 19 hasta el 21, y otro vinculado con la infancia.

Esa amplitud de intereses también aparece en el recuerdo de Comensal, quien propone regresar a sus poemas sobre Bahía Magdalena, en Baja California, y a la presencia de los cetáceos y los animales en su escritura.

También recuerda su fascinación por las figuras fantásticas y los vampiros. Cuando la FLM preparó un número dedicado a la literatura gótica, sus observaciones fueron fundamentales.

“Es un autor que vamos a seguir descubriendo en muchos ámbitos de la literatura”, afirmó.

El humor fue otro de los rasgos que aparecieron una y otra vez en los recuerdos de quienes acudieron al velorio del autor.

Varias personas, contó su hermano Xavier, se acercaban a compartir alguna anécdota jocosa. No hablaban únicamente del “maestro”, sino del hombre.

“Era ese toque humano que a veces la gente pierde, sobre todo en estos tiempos”.

Sus restos reposarán en un templo del Centro Histórico. No es un destino ajeno a su obra: Quirarte dedicó Elogio de la calle a reconstruir la biografía literaria de Ciudad de México.

El escritor que durante décadas leyó la ciudad permanecerá en uno de los territorios centrales de su obra.

Yanireth Israde / Agencia Reforma

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