
Acapulco, Guerrero, 19 de agosto 2019. Por lo menos unas 100 mesas con sillas se rentan para residentes y turistas que acuden a la playa Manzanillo, en la que, a cuatro meses de su inauguración, se ve más afluencia aunque le falta limpieza, consideraron turistas.
Indicaron que el agua se ve turbia y en el fondo se sienten costales y objetos enterrados en la arena.
Algunos turistas ven bien que haya mobilario en la playa como sillas y mesas para rentar, sin embargo esperan que se haga de manera ordenada y no se desborden apropiándose completamente del área de arena.
La limpieza de la playa Manzanillo comenzó antes del Tianguis Turístico y se inauguró durante dicha actividad que se llevó a cabo en abril; fue uno de los proyectos para dar una imagen renovada de Acapulco a los participantes de dicha actividad del sector turístico. Se retiraron la mayoría de las lanchas, así como herramientas y enseres de los trabajadores del astillero que estaba en esa playa, con marinos se hizo limpieza submarina y con distintas dependencias y organizaciones se limpió la arena de los residuos de mayor tamaño.
A cuatro meses de la remodelación ya se secó parte del pasto y algunos árboles del área verde. Ayer una trabajadora daba mantenimiento cortando la hierba y regando las plantas.
Sólo queda una de las lonas colocadas, en enero de este año, por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) con la leyenda de clausurado, por el procedimiento contra el astillero por la contaminación de la playa.
En la playa donde algunos meses solamente estaban las tres lanchas que no fueron retiradas, ahora se extiende una mancha roja y blanca de sillas y mesas que se rentan a los bañistas.
Cien pesos es el costo por la renta durante el día de una mesa con cuatro sillas, y en una de ellas estaba Ricardo Galmen, quien desde su asiento ve a su familia bañarse en el mar. Él vive en Coyoacán, en la Ciudad de México, y está en Acapulco para visitar a sus padres. Por las noticias se enteró que limpiaron la playa Manzanillo y decidieron ir a ver cómo quedó.
Dijo que él con su familia con frecuencia acuden a playa Honda, al fondo de Manzanillo, y en la remodelación no se hizo un acceso adecuado a la misma, sino que hay que caminar por la arena y rocas, lo cual lamentó el visitante.
Recordó que por las lanchas que estaban en Manzanillo nunca se habían metido a nadar en esa zona, aunque le llamaba la atención por la quietud de las olas.
“Está maravillosa, aunque falta un poco más de limpieza. Abajo de la arena en el fondo se siente como costales de yute o cosas de plástico, también el agua está un poco revuelta y cuando esté transparente estará mejor”, externó el visitante.
Consideró que la playa se ve ordenada y espera que no se vaya a desbordar la colocación de mesas y sillas en la arena, y que no deje espacio como está actualmente.
Dolly también consideró adecuado que se coloquen sillas y mesas para que los visitantes lleguen, aunque consideró que el costo era elevado.
Ella y su familia llegaron ayer a Acapulco, después de instalarse en un hotel de la zona Tradicional se movieron a la playa Manzanillo por recomendación de su anfitrión, que les dijo que la acababan de arreglar.
En abril, cuando comenzó la limpieza de la playa, el director de la Promotora y Administradora de Playas, Sabás Arturo de la Rosa, dijo que no se permitiría la colocación de sillas y mesas.
Aunque todavía en la zona de playa de sigue trabajando en la reparación de dos embarcaciones de las tres que están en la arena, la tercera tiene un amparo para no ser movida de su lugar. Por los trabajos de reparación de las lanchas en la zona hay fibra de vidrio, herramientas y madera.
Aunque parte del proyecto de remodelación de playa Manzanillo fue la canalización del drenaje, en el canal pluvial que desemboca al mar tiene sedimentos negros que dejaron un rastro en la arena de escurrimientos de aguas.
Otro problema de la remodelación es la pavimentación de la calle que no se le dio la pendiente adecuada, por ello el agua se queda estancada debido a que no hay coladeras cerca del área de restaurantes, y los comerciantes barren el agua hacia la arena.
Texto: Mariana Labastida/Foto: Carlos Alberto Carbajal


