27 febrero,2023 8:26 am

Gana la cineasta Tatiana Huezo dos premios en el Festival de Berlín por su película El eco

Agencia Reforma / Redacción

Ciudad de México

La directora Tatiana Huezo se alzó ayer con un par de premios en la Berlinale, por su película El eco, a la Mejor Dirección en la sección Encuentros y al Mejor Documental.
“La luz enorme de estos niños campesinos y de sus familias, que nos mostraron con enorme ternura que el cuidado por el otro también es un acto de resistencia”, dijo la directora mexicana de origen salvadoreño en su mensaje de agradecimiento.
El eco retrata a los niños de un poblado de apenas 40 casas en Chignahuapan, Puebla, donde deben madurar pronto por tener responsabilidades con el campo y sus animales.
“Elegí el mundo campesino porque es asombroso, pero también lleno de dificultades”, expresó Huezo en una charla con medios mexicanos hace unos días.
Además, Tótem, de Lila Avilés, obtuvo un premio especial del Jurado Ecuménico.
“Felices y orgulloses por este premio, gracias Jurado! Gracias a todo el equipo en México,Francia,Dinamarca y Argentina, esto lo logramos juntes!
Otro trabajo mexicano triunfó en la fiesta del cine de Berlín, que terminó ayer. Adolfo, de Sofía Auza, ganó el Oso de Cristal a Mejor Película en la categoría Jóvenes Generación 14plus.
El máximo premio, el Oso de Oro, fue para otro documental, el filme francés Sur l’Adamant, de Nicolas Philibert, sobre un original centro siquiátrico.
La niña española Sofía Otero, intérprete de una menor trans en 20,000 Especies de Abejas, se quedó con el premio a la Mejor Actuación.
“Que el documental pueda ser considerado cine por sí mismo es algo que me conmueve profundamente”, declaró Philibert al recoger su estatuilla. “Intenté invertir la imagen que siempre tenemos de los locos, tan discriminatoria”.
El premio de interpretación secundaria fue a parar a otra actriz que interpreta a un trans, la austriaca Thea Ehre (en Bis ans Ende der Nacht).
El jurado del Festival estuvo encabezado por la actriz estadunidense Kristen Stewart, de 32 años, la más joven en la historia de la cita, y declarada defensora de la causa lesbiana y feminista.

Lágrimas de alegría

Sofía Otero, la niña que da vida a Aitor/Cocó/Lucía en 20.000 especies de abejas, de Estibaliz Urresola Solaguren, lloró en el escenario con el Oso en la mano (“Muchas gracias por este premio tan bonito”) y agradeció a todos los miembros de su familia y al equipo de la película el trofeo, da vida en este drama a una niña trans de 8 años que junto a su madre y sus hermanos mayores se traslada de Bayona (Francia), donde vive, a un pueblo del País Vasco español a visitar durante unos días a su familia materna, informó el diario El País.
Allí sufre el contraste de las miradas de los adultos y de la familia, que la encasillan como Aitor, con la de una nueva amiga (“En mi cole conozco otra niña con pene”, le cuenta) o la de su tía abuela, una apicultora que servirá de espejo revelador de la situación para que la madre (Patricia López Arnaiz) asuma lo que siente Lucía.
En Berlín, con el premio en su regazo, Otero también agradeció el apoyo de la asociación Naizen, la asociación de familias de menores transexuales de Navarra y Euskadi. Y pudo permitirse una rima con broma: “A mi padre, Fernando Otero, el mejor del mundo entero”. Por las reglas de los premios Goya, Otero, que rodó con 8 años en su localidad natal, Basauri, y ahora tiene 9, ha obtenido en la Berlinale un galardón que no podrá repetir en España, ya que la Academia solo deja competir en sus premios a intérpretes mayores de 16 años. El día de su proyección en el festival, Urresola contó que Otero, que debuta a lo grande en el cine, fue escogida tras un casting de más de 500 niñas. Su Oso de Plata es a la mejor interpretación protagonista sin distinción de géneros, una apuesta por huir de lo binario de la Berlinale que ya siguen otros certámenes como el de San Sebastián.
Por su parte, el documentalista francés Nicolas Philibert, gracias a su retrato de un centro de atención a pacientes con enfermedades mentales en París, se llevó el Oso de Oro con Sur l’Adamant. En ese lugar, situado en un barco en el Sena (en la misma orilla y muy cerca de la Cinemateca), las historias se entrecruzan al igual que los enfermos; van y vienen y Philibert, documentalista de postín con películas como De cada momento, Regreso a Normandía o Ser y tener, pone la cámara sin juzgar, dándoles libertad a que hablen lo que quieran.
Sur l’Adamant era el único documental en la sección Oficial en un festival que ya había otorgado su máximo galardón a filmes de este formato en ediciones anteriores, como en 2016, cuando el Oso de Oro lo ganó el italiano Fuego en el mar, de Gianfranco Rosi. En el pasado festival de Venecia también ganó otro documental: La belleza y el dolor, de la estadunidense Laura Poitras.
El galardón a mejor dirección lo recibió otro veterano del cine de autor francés, Philippe Garrel, gracias a Le grand chariot, en la que actúan sus tres hijos, entre ellos Louis, estrella en su país y también realizador.
Orlando, mi biografía política, del filósofo español trans Paul B. Preciado, se llevó tres trofeos: un galardón independiente, el Teddy al mejor documental LGTB+, y dos de los oficiales: el especial del jurado de los documentales, y el especial del jurado de la sección en la que se vio su ensayo, Encounters. Ese reconocimiento lo compartió con el gallego Lois Patiño, que presentó Samsara, un filme arriesgado que a mitad del metraje pide al espectador que cierre los ojos y abra el alma durante nueve minutos y realice un viaje como el del libro tibetano de los muertos.