EL-SUR

Lunes 24 de Enero de 2022

Guerrero, México

Política

Una alerta ante la hiriente desigualdad

Jesús Mendoza Zaragoza

Agosto 08, 2016

Respaldada por 29 organizaciones de la sociedad civil, la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres, AC, solicitó ante la secretaria ejecutiva del Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, la alerta de violencia de género contra las mujeres en ocho municipios guerrerenses: Acapulco, Iguala, Chilpancingo, Zihuatanejo, Coyuca de Catalán, Ometepec, Tlapa y Ayutla. La preocupación que late en esta solicitud es muy fundada: la alta vulnerabilidad de las mujeres en Guerrero a la que se suma la carencia de políticas públicas del gobierno estatal para prevenir, atender, sancionar y erradicarla violencia contra las mujeres.
Es más, la Asociación Guerrerense contra la Violencia contra las Mujeres señala el desinterés del gobierno para atender este tema, evidenciando algunas omisiones o irregularidades. La primera es que el Sistema Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, previsto por la Ley 553 de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, se reinstaló en el actual gobierno con la ausencia del secretario general de Gobierno y aún no ha sesionado a pesar de tantas muertes de mujeres habidas en los últimos meses. Además señala que el Banco Estatal de Datos e Información sobre casos de Violencia contra las Mujeres, bajo la jurisdicción de la Fiscalía del Estado de Guerrero, no funciona.
Por otra parte, el Sistema Estatal para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, previsto por la Ley 494, no ha presentado ni aprobado el Programa Estatal para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. Es más, señala que las propuestas hechas en el foro de consulta ciudadana para la elaboración del Plan Estatal de Desarrollo 2016-2021, de la actual administración, no se tomaron en cuenta, por lo que este Plan crece de estrategias de transversalización y de institucionalización de la perspectiva de género, ya que las desigualdades se dan en todos los ámbitos de la vida y se encuentran arraigadas en la estructura social.
Si tomamos en cuenta que en México, 7 de cada 10 mujeres han experimentado alguna forma de violencia en su contra y que es preocupante el ascendente número de mujeres asesinadas año con año, es absolutamente legítima esta preocupación y esta demanda social para que el Estado cumpla sus obligaciones establecidas en las legislaciones relacionadas con este tema.
Las violencias contra las mujeres por su condición de mujeres son un lastre que pesa tanto en la sociedad guerrerense, en todos los estratos sociales, donde es reconocida como algo natural o normal. Hay violencias invisibles que se ocultan en la familia o en la comunidad o, incluso, en las instituciones. También las hay muy visibles y aterradoras por todas partes. La cultura patriarcal que prevalece entre nosotros expone a las mujeres, por el solo hecho de ser mujeres a múltiples riesgos y amenazas.
Esta solicitud, dirigida a una instancia federal tiene que ser turnada al gobierno estatal para que sea atendida. Hay que decir que ya se formó una comisión para que dictamine los términos de la situación de vulnerabilidad de las mujeres en los municipios guerrerenses ya señalados arriba y de las omisiones del gobierno estatal al respecto, que cuando se combinan suelen culminar en feminicidios, una forma extrema de violencia de género contra las mujeres.
Una de las consecuencias de la eventual declaración de alerta de género tendía que darse en la investigación de los asesinatos de mujeres desde la perspectiva de género, de manera que se haga más visible la violencia latente y patente que pesa sobre las mujeres. Esto significaría que la investigación rigurosa determine la posibilidad de un feminicidio en cada caso y no se quede en las consabidas líneas de investigación de crímenes pasionales o de ejecuciones del crimen organizado sin más.
Es de esperarse de las autoridades estatales un mayor sentido de responsabilidad hacia este tipo de violencia que pone en riesgo a la mitad de la población guerrerense. Se requiere avanzar en este asunto como una condición para detener las demás formas de violencia que abundan por todos los rincones del estado.