EL-SUR

Lunes 29 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

2 de octubre ¡no se olvida!

Marcial Rodríguez Saldaña

Octubre 04, 2018

En toda la historia de México después de la independencia, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa perpetrada el 26 y 27 de septiembre del 2014 en Iguala, Guerrero, y la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco, Ciudad de México ejecutada por miembros del Ejército son los hechos de mayor gravedad que hayan ocurrido, pues se trata de delitos de lesa humanidad, puesto que se cometieron contra un sector de la población inerme con el fin de eliminarlo.
1.- El contexto en que se desarrolló el movimiento estudiantil de 1968 fue precedido por luchas de diversos sectores: la de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en los primeros meses de 1942, quienes estallaron una huelga para exigir el reconocimiento legal de los títulos que otorgaba la institución, y para presionar al secretario de Educación Pública realizaron una manifestación la cual fue masacrada; la del Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) encabezada en 1956 por el guerrerense Othón Salazar Ramírez, que demandaba la independencia sindical de los maestros; las de los electricistas, telegrafistas, profesores de primaria, telefonistas, petroleros y campesinos en 1958 y 1959 quienes reclamaban aumento de salarios debido al aumento de los precios de los productos de la canasta básica; la de los médicos de los residentes del hospital del ISSSTE 20 de Noviembre (en1964), quienes demandaban el pago de sus aguinaldos atrasados; en algunas universidades estatales como las de Michoacán (en 1961) y Sonora (en 1967) habían estallado movimientos estudiantiles por diversas reivindicaciones. En el escenario internacional se había desarrollado un movimiento estudiantil en Francia en mayo del 68 al cual se sumaron los obreros, lo cual provocó una crisis política que culminó con la dimisión del poderoso presidente Charles de Gaulle.
2.- La lucha de los estudiantes de la generación de 1968, principalmente de la UNAM y del IPN, a la que se sumaron los del Colegio de México, de Chapingo y de la Universidad Michoacana fue pacífica, sus demandas principales eran la libertad de los presos políticos, en razón de que había luchadores que fueron hechos prisioneros por motivos exclusivamente políticos; la derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal que tipificaban el delito de disolución social y fueron el fundamento legal para los ataques de la policía en contra de los estudiantes antes de la masacre; la desaparición del cuerpo de granaderos, que era la corporación policiaca encargada de agredir a los estudiantes; la destitución de los jefes policiacos que habían encabezado y ordenado actuar contra los alumnos; indemnización a todos los familiares de los muertos y heridos desde el inicio del conflicto; castigo a los funcionarios que habían ordenado y ejecutado la comisión de hechos sangrientos en contra de los estudiantes.
3.- La reacción del gobierno del presidente de la República Gustavo Díaz Ordaz, fue descalificar, denostar a los estudiantes a quienes calificaba como terroristas; inventó la patraña de que el movimiento tenía influencia extranjera y que su objetivo era derrocarlo lo cual atentaba contra la seguridad nacional. En vez de dialogar, de escuchar a los estudiantes, lo que planearon y ejecutaron fue masacrar a mansalva a los estudiantes y cometer un crimen de lesa humanidad. Fue la expresión más represiva de un régimen político propio de una dictadura que asesina a la población, en este caso a los jóvenes estudiantes y a muchos otros junto con algunos maestros fueron mantenidos en la cárcel de Lecumberri contando con la complicidad de las autoridades judiciales de la época y de la casi totalidad de los medios de comunicación, de sus comentaristas y editorialistas al servicio de un gobierno que ha pasado a la historia como un gobierno asesino de los alumnos de la generación de 1968.
4.- La generación de jóvenes mexicanos que participaron en el movimiento estudiantil de 1968 es una generación gloriosa, porque como ocurre en muchas trasformaciones sociales y políticas en el mundo –desafortunadamente con sangre derramada– sin buscarlo pagaron injustamente con su vida, pero gracias a su lucha se inició la etapa de apertura democrática en nuestro país, que tuvo que pasar por la masacre a estudiantes en la Ciudad de México en1971; la guerra sucia bajo el pretexto de combatir a las guerrillas en la década 1970-1980, que surgieron por la cerrazón y represión del gobierno; la movilización popular electoral de 1988 y los años siguientes, y finalmente la hazaña ciudadana del pasado primero de julio que con el voto popular derrumbó a un régimen autoritario –heredero de gobiernos represores y criminales como el de Gustavo Díaz Ordaz– y ahora con un nuevo gobierno de amplia legitimidad popular, con sensibilidad humana comienza a construir la Cuarta Transformación de México.
PD. Ayer miércoles 3 de octubre estuvo en Acapulco, Guerrero, el presidente electo de México Andrés Manuel López Obrador para reunirse con representantes populares y luego con el pueblo en el Zócalo de Acapulco, en donde anunció los compromisos de su inminente gobierno con el pueblo de Guerrero.

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