EL-SUR

Viernes 27 de Noviembre de 2020

Guerrero, México

Opinión

200 años del nacimiento de Friedrich Engels

Octavio Klimek Alcaraz

Noviembre 21, 2020

Friedrich Engels nació en Barmen (hoy parte de la ciudad de Wuppertal, Alemania) el 28 de noviembre de 1820. Así que se están por conmemorar los 200 años de su nacimiento. Vivió su infancia y juventud en Wuppertal. Como hijo de un empresario y al mismo tiempo un gran teórico comunista, tiene una historia de vida fascinante que ofrecer.
Sin duda alguna, los 200 años del aniversario de nacimiento de Friedrich Engels en 2020 ofrecen la oportunidad de redescubrir al hombre de Wuppertal más famoso del mundo como uno de los actores más moderno, cosmopolita, educado y testigo contemporáneo de todo el siglo XIX, desde el surgimiento de Prusia, y el Imperio alemán, así como el desarrollo de la sociedad industrial moderna.
Siempre en la frontera del conocimiento de su tiempo, fue un erudito, escritor brillante, filósofo y bon vivant, empresario textil y líder obrero, científico y político
Recordamos a Engels como el mecenas, amigo y compañero de luchas de Karl Marx, otro de los hombres que soñó una visión de que otro mundo era posible. Él por cierto, mucho antes que Marx, se centró en la función clave de la economía para el desarrollo intelectual y político.
Engels es la persona que, como ninguna otra, es el padrino de la historia del nacimiento de Wuppertal. En su juventud escribió varios escritos sobre sus observaciones relacionadas a la desigualdad entre ricos y pobres, la explotación en las fábricas, hasta la contaminación del río Wupper.
Una obra de Friedrich Engels probablemente es para un servidor clave en su visión de la naturaleza: La dialéctica de la naturaleza. Al leerla. se brindan muchos aportes para los desafíos actuales, para la crisis climática, así como para la crisis del uso de la tierra y la diversidad biológica.
Varios textos de Engels que fueron escritos entre 1878 y 1883 se recogen en La dialéctica de la naturaleza, que apareció por primera vez en Moscú en 1925. La Introducción de la Dialéctica es ampliamente conocida por ser un texto de divulgación de la ciencia de su tiempo.
Uno de esos textos fundamentales, en donde queda claro su visión del hombre en la naturaleza, es El papel del trabajo en la trasformación del mono en hombre de 1876. Su solo título nos dice de la influencia de las teorías de la evolución del Charles Darwin y cito:
los hechos nos recuerdan que nuestro dominio sobre la naturaleza no se parece en nada al dominio de un conquistador sobre el pueblo conquistado, que no es el dominio de alguien situado fuera de la naturaleza, sino que nosotros, por nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, pertenecemos a la naturaleza, nos encontramos en su seno, y todo nuestro dominio sobre ella consiste en que, a diferencia de los demás seres, somos capaces de conocer sus leyes y de aplicarlas adecuadamente.
En efecto, cada día aprendemos a comprender mejor las leyes de la naturaleza y a conocer tanto los efectos inmediatos como las consecuencias remotas de nuestra intromisión en el curso natural de su desarrollo. Sobre todo después de los grandes progresos logrados en este siglo por las Ciencias Naturales, nos hallamos en condiciones de prever, y, por tanto, de controlar cada vez mejor las remotas consecuencias naturales de nuestros actos en la producción, por lo menos de los más corrientes. Y cuanto más sea esto una realidad, más sentirán y comprenderán los hombres su unidad con la naturaleza, y más inconcebible será esa idea absurda y antinatural de la antítesis entre el espíritu y la materia, el hombre y la naturaleza, el alma y el cuerpo, idea que empieza a difundirse por Europa a raíz de la decadencia de la antigüedad clásica y que adquiere su máximo desenvolvimiento en el cristianismo”.
Entonces para Engels, su argumento se basa en tres ideas:
En primer lugar, los humanos no están fuera de la naturaleza, sino que son parte de ella. La naturaleza no es su entorno, sino su convivencia y su fundamento. Cortar la rama en la que está sentado no es una buena idea.
En segundo lugar, el hombre no debe encontrar la naturaleza como un conquistador, sino como un buen fideicomisario que transmite lo que ha adquirido a través de la donación de forma igual o mejorada a las generaciones futuras.
En tercer lugar, los humanos intervienen en la naturaleza. Tiene que cultivarlo para asegurar su propia existencia. Pero también debe preservarlo por interés propio y, por lo tanto, considerar los efectos de sus acciones, ya sea en las inmediaciones o en la distancia. Debe tratar de evitar consecuencias irreversibles y estar atento a los posibles “puntos de inflexión”, como es la actual pandemia de Covid-19 o el cambio climático.
Así, que sin duda Engels junto con Karl Marx tiene ideas visionaria en múltiples ámbitos. Pero sus escritos, entendiendo el contexto de la época en que se encontraban, dejan claro que consideran al socialismo como la solución a la explotación del ser humano y de la naturaleza por éste. Por algo los verdes reales de ahora deben ser herederos de los rojos de ayer. Los verdes deben ser necesariamente anticapitalistas, antineoliberales, para luchar por un nuevo modelo de sociedad, que implica un nuevo modo de producción en armonía con la naturaleza, para ser por tanto ecosocialistas.
En conclusión, nos falta leer, releer y comprender los textos clásicos del socialismo como son los de Friedrich Engels en su bicentenario.