EL-SUR

Martes 07 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

2024, cien años de soledad para defensores del territorio

Tryno Maldonado

Diciembre 26, 2024

El foco de la agenda gubernamental pretende relegar a un tercer plano los asesinatos de personas defensoras del territorio a nivel local: unas veces, a un mero plano de conflicto territorial entre pueblos, otras, a un asunto meramente anecdótico.
Pero si, como sugería Borges en La muerte y la brújula, nos enfocamos en las letras más grandes del mapa entero y no sólo en las minúsculas que describen peculiaridades, encontraremos que el asesinato de defensores y defensoras del territorio en 2024 forma parte de un operativo sistemático. No sólo en México, sino en gran parte de los territorios conocidos como Abya Yala que hoy conforman lo que también se reconoce como América Latina y más allá.
Los recursos que en una primera etapa de colonialismo no pudieron ser arrebatados, están siendo despojados sistemáticamente bajo la aquiescencia de los gobiernos neoliberales que se hacen llamar progresistas. Así sean tildados anacrónicamente a estas alturas de “derecha” o de “izquierda”: todos, sin excepción, al servicio del capital. Esto ocurre paralelamente a la estrategia de despojo de guerras contra los narcóticos que encubre procesos gubernamentales de militarización y paramilitarización que son, en esencia, contrainsurgentes.
Una relectura con esta óptica de la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, con el pretexto del lanzamiento de la serie limitada en Netflix no está de más. Incluso para darnos cuenta de las omisiones que hace la plataforma estadunidense de streaming: en la versión gringa de Cien años de soledad que acaba de estrenarse en diciembre, fue censurado –involuntaria o voluntariamente– el episodio sanguinario de la matanza de las bananeras cometido por United Fruit Company y el Ejército Nacional Colombiano en 1928 del que hace referencia y denuncia alegórica García Márquez en su libro.
La “masacre de las bananeras” fue perpetrada por los militares colombianos para proteger a sus aliados estadunidenses de la multinacional hoy conocida como Chiquita Brands International, en un mes de diciembre como éste, pero de 1928. La represión fue ordenada por el gobierno conservador de Miguel Abadía Méndez para poner fin a la huelga de un mes de los trabajadores de las bananeras en el municipio de Ciénaga, Magdalena (y escenificada en la ficcional Macondo de la novela de García Márquez, por supuesto). Si bien las cifras oficiales de la masacre van desde los 13 obreros asesinados por los militares hasta los 2 mil contados por colectivos y organizaciones, no está clara aún –como en tantas masacres cometidas por militares en nuestros países– la magnitud de ese episodio sanguinario silenciado también hoy por Netflix. En el libro Cien años de soledad, sin embargo, García Márquez es enfático en la cifra:
“José Arcadio Segundo no habló mientras no terminó de tomar el café.
–Debían ser como 3 mil –murmuró.
–¿Qué?
–Los muertos –aclaró él–. Debían ser todos los que estaban en la estación”.
Según datos del informe 2024 de la organización Global Witness, el año pasado fue un año sangriento en todo el mundo en cuanto a asesinatos de personas defensoras del medio ambiente y el territorio. A lo largo de 2023 –periodo en que cierra su informe 2024– fueron asesinadas 196 personas defensoras por su labor.
En Brasil el informe reporta 25 asesinatos, en Colombia 79, Ecuador 1, Estados Unidos 1, Filipinas 17, Ghana 1, Guatemala 4, Honduras 18, India 5, Indonesia 3, Nicaragua 10, Panamá 4, Paraguay 2, Perú 4, República Democrática del Congo 2, Ruanda 1, Venezuela 1.
México ocupa en este informe un oprobioso cuarto lugar, con un total de 18 asesinatos de personas defensoras. Aunque el gobierno niegue o minimice sus muertes, sus nombres y sus historias no deben quedar en el olvido. Por eso hoy les nombramos.
Abisal Pérez Romero, asesinado el 12 de febrero; Alejandro Ortiz Vázquez, desaparecido el 20 de abril; Alfredo Cisneros Madrigal, asesinado el 21 de febrero; Álvaro Arvizu Aguiñaga, asesinado el 23 de octubre; Antonio Díaz Valencia, asesinado el 14 de enero; Cuauhtémoc Márquez Fernández, asesinado el 11 de junio; Eustacio Alcalá Díaz, asesinado el 31 de marzo; Félix Vicente Cruz, asesinado el 12 de abril; Higinio Trinidad de la Cruz, asesinado el 24 de noviembre; Isaúl Nemesio Zambrano, asesinado el 11 de enero; Jesús Toral García asesinado el 23 de octubre; Juan Medina, asesinado el 13 de abril; Lorenzo Froylán de la Cruz Ríos, asesinado el 9 de agosto; Manuel Flores Reyes, asesinado el 3 de julio; Miguel Estrada Reyes, asesinado el 11 de enero; Ricardo Arturo Lagunes Gasca, asesinado el 14 de enero; Rolando Magno Zambrano, asesinado el 11 de enero; Román Flores Hernández, asesinado el 3 de julio.
A todos ellos les honramos en este fin de año.