EL-SUR

Lunes 24 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

Ricos más ricos a costa de pobres más pobres

Jesús Mendoza Zaragoza

Abril 12, 2021

A Carlos Slim, a Germán Larrea y a Ricardo Salinas les fue bien, muy bien en este año pasado, según ha documentado la revista Forbes. Aumentaron sus fortunas de una manera impresionante, el primero en un 10 por ciento, el segundo en un 35 por ciento y el tercero en un 10 por ciento, cuando la economía nacional tuvo una contracción de 8.5 por ciento. Junto con otros 10 empresarios mexicanos más, tuvieron un crecimiento de hasta 35 mil millones de dólares en conjunto. La pandemia les sentó muy bien y han podido no sólo remontar la crisis económica global, sino aumentar groseramente sus capitales.
Habrá que reconocerles a estos empresarios sus talentos, sus artes o artimañas para estos logros a contracorriente del caudal de pérdidas económicas tenidas por los Estados, los pueblos y las familias a lo largo de la pandemia. Pero hay que reconocer también, que los mecanismos de la economía global están diseñados para la acumulación del dinero en pocas manos, pasándole el costo al resto de los mortales. Son más ricos porque han tenido la astucia para empobrecer al resto.
Esto nos hace pensar en el papel decisivo del libre mercado en la vida de los pueblos y de las naciones, ese poder que se ha vuelto ingobernable, pues en la práctica, la economía ha impuesto sus propias reglas y los Estados lo han permitido, generando daños como las abismales desigualdades, la devaluación de la fuerza de trabajo, el deterioro del medio ambiente y las recurrentes crisis.
La pandemia, como situación global de crisis, ha representado el gran desafío para cambiar las reglas en las relaciones económicas globales y nacionales. El desastre económico que ha generado la pandemia no puede ser atendido y resuelto con las mismas reglas depredadoras de siempre. Lo estamos viendo en estos días con el tema de las vacunas, que han sido acaparadas por los países ricos y que muy difícilmente podrán llegar a los países que están en los últimos vagones del tren de la economía. Para que haya un cambio benéfico de las reglas de la economía global y de las economías nacionales, habrá que tomar en cuenta algunos principios básicos que ubiquen las actividades económicas en su justo lugar. Quiero destacar tres. Veamos.
La primacía del ser humano sobre la economía. Las actividades humanas corresponden a la manera de concebir al ser humano mismo. Quienes gestionan la economía, como lo hacen los grandes conglomerados financieros, tienen una visión del ser humano que les ha funcionado. Ellos ven consumidores y no ven personas. El único derecho que reconocen es el derecho a consumir, a comprar mercancías, sin más. La publicidad, la mercadotecnia no piensan en personas con derechos: a la verdad, a la salud, a la alimentación sana y al agua, a la justicia, a una buena información, a una calidad de vida suficiente, a un medio ambiente sano. Por eso, la economía se orienta a fortalecer la ideología del consumo individualista y a debilitar la conciencia de las responsabilidades personales y sociales. Esto hace necesario un giro de la actividad económica, que no solo se encamine a inventar satisfactores sino a cubrir las necesidades reales de todas las personas y de todos los pueblos. El lucro como valor absoluto tiene que ceder su primado a la persona en cuanto persona. Aquí tenemos que plantear la primacía del ser humano y de su entorno natural como criterio para redefinir las actividades económicas.
La economía subordinada a la ética. El hecho bruto que presenciamos con las grandes fortunas amasadas por unos pocos, nos deja ver que las actividades económicas se han sustraído a cualquier consideración ética. Como si en la economía no hubiera ni bien ni mal. Negocios son negocios, se dice. Los negocios no son cosa de las hermanitas de la caridad. Se ha envilecido la economía poniéndola contra el ser humano y nadie se ruboriza de ello. Se ocultan las implicaciones éticas de los procesos económicos para establecer el lucro como el gran principio dinamizador de éstos. Prescindir de la ética es lo que ha ayudado a generar y desarrollar grandes fortunas. A Balzac se le atribuye esa frase de que “detrás de una gran fortuna hay un crimen”, que en realidad es de San Juan Crisóstomo, quien señalaba que “en el mundo existe la esclavitud del rico, pues el rico está al servicio de la tiranía de su riqueza, que siempre es poca”. Muchos de los mecanismos de los procesos económicos son tan inmorales porque favorecen la rapiña, la explotación y la usura. Pensemos en los mecanismos de los financiamientos, de la producción, de la comercialización y del consumo, plagados de arbitrariedades, supuestamente neutras a todo principio ético.
El Estado como regulador de la economía. Los capitales financieros han llegado a ser los amos y señores en los planos nacional e internacional. Ellos son los que establecen sus propias reglas y son reacios a permitir que las legislaciones y los gobiernos toquen sus intereses. Pretenden autorregularse a sí mismos. Y por eso, han hecho lo que han querido, estableciendo desigualdades abismales en los ámbitos internacional y nacional. El mercado se cree autónomo y si hasta ahora se ha sustraído a la ética, también pretenden sustraerse a la autoridad del Estado. Es más, la economía se ha ubicado como aquél poder fáctico que dicta las políticas que han de imponerse por todas partes. Es aquí donde tiene que haber un gran ajuste para separar la política de la economía y para darle a la política la tarea de regular a la economía, que tiene que organizarse en función de la sociedad. El Estado tiene la tarea de establecer las regulaciones legales para que esto suceda. Tiene que darse una sana relación entre el Estado, el mercado y la sociedad en cuanto tal, siendo ésta el espacio que haya que privilegiar. Mercado y Estado están al servicio de la sociedad, de manera que se generen relaciones sanas y prometedoras.
Y hoy, ¿quién piensa en modificar los mecanismos económicos que generan pobreza? ¿Quién está dispuesto a poner límites a los abusos del sistema económico y a la insidia de algunos voraces empresarios? ¿Qué dicen los candidatos a las gubernaturas y a las legislaturas que andan en campaña? ¿Qué decimos los ciudadanos? ¿O vamos a permitir que siga habiendo ricos más ricos a costa de pobres más pobres?